Guangxi: Colinas de piedra caliza que inspiran poesías

Guangxi es famosa en todo el mundo por sus paisajes kársticos de montañas que parecen salir de la nada, sus idílicos ríos y una exuberante vegetación.

Pescador con cormoranes en Guilin.
Pescador con cormoranes en Guilin.

Reportaje de
José Vicente Castelló 
何维柯
La  región autónoma sudoccidental china Zhuang de Guangxi (广西壮族自治区) es famosa en todo el mundo por sus paisajes kársticos de montañas que parecen salir de la nada y sus idílicos ríos con cormoranes que pescan alegremente entre una exuberante vegetación. Los puntos de más interés son Guilin (桂林) y Yangshuo (阳朔), enclaves inigualables de una belleza elogiada por chinos y foráneos. Provincia rica en minorías étnicas –destaca la zhuang ()– que habitan entre espectaculares terrazas de arroz y montañas milenarias, posee una población cercana a los 50 millones de habitantes, una extensión de 237.000 kilómetros cuadrados y a Nanning (南宁) como su capital provincial.

Fronteriza con la provincia de Guizhou (贵州) por el norte, Yunnan (云南) por el oeste, Hunan (湖南) por el noreste, Guangdong (广东) por el sudeste y Vietnam por el sudoeste, tiene salida al mar de China Meridional con las tropicales playas de Beihai (北海) como punto neurálgico.

Campos de cultivo en Yangshuo.
Campos de cultivo en Yangshuo.

Guangxi entró a formar parte de la China unificada en el año 214 a.C. durante la dinastía Qin (, 221-207 a.C.) y durante los siglos XI y XV sufrió diversas invasiones por parte del ejército de Vietnam, aunque rápidamente fue reconquistada por las tropas chinas. Por su parte, los miao () y los yao (), procedentes de las cercanas provincias de Hunan y Jiangxi (江西), se aislaron en las zonas montañosas y no asimilaron las costumbres de los han, al contrario de lo que sí hicieron los zhuang.

En el siglo XIX se estableció en esta zona el Reino Celestial Taiping, cuya rebelión se extendió entre 1850 y 1864 y fue llevada a cabo por parte de los campesinos descontentos y liderados por Hong Xiuquan (洪秀全), lo que supuso un gran desafío para la dinastía Qing (, 1644-1911). Se trató de un movimiento político heterodoxo marcadamente religioso y social que se extendió por otras regiones chinas.

En la actualidad, los zhuan suponen la mayor minoría étnica de toda China con más de 15 millones de ellos, concentrados en un 90 por cierto en Guangxi. Gracias a ello se le concedió la calificación de región autónoma en 1955. Además de los zhuang, en este lugar habitan también los han, yao, miao, dong, yi y jing, lo que supone toda una riqueza cultural que hacen de esta provincia un lugar casi único.

Vista panorámica de Nanning desde el Monte Qingxiu.
Vista panorámica de Nanning desde el Monte Qingxiu.

Nanning, capital provincial

La ciudad de Nánníng (南宁) es la capital de la región autónoma Zhuang de Guangxi y su centro político, cultural y económico. Cuenta con una población de aproximadamente 6,5 millones de habitantes y está a una altitud de unos 70 metros sobre el nivel del mar.

Fundada durante la dinastía Yuan (, 1271-1368), Nanning –literalmente el “apacible sur”– era en sus comienzos un poblado de tamaño medio donde se realizaban intercambios comerciales en su mercado. Fue entonces cuando la ciudad adquirió cierta importancia, pues los Yuan deseaban expandirse hacia Vietnam y la ubicación de Nanning, a tan solo 160 kilómetros de la frontera, facilitaba los planes de la dinastía.

Las cascadas de Detian en Nanning.
Las cascadas de Detian en Nanning.

Cuando los comerciantes europeos abrieron una ruta por el río Yong (甬江) hasta la ciudad de Wuzhou (梧州), en el este de la provincia y puerto fluvial fronterizo con Guangdong, a principios del siglo XX, se inició un periodo de rápido crecimiento que vio cómo pronto la ciudad suplantaba a Guilin como capital de la provincia.

Con un clima cálido subtropical y húmedo, Nanning posee entre sus frondosas avenidas y calles estrechas una gran biodiversidad con árboles exóticos siempre verdes y flores todo el año, lo que le otorga el nombre de la “Ciudad Verde”.

Entre sus atracciones turísticas más importantes tenemos el Parque del Lago del Sur, el Jardín de las Hierbas Medicinales, el Parque del Pueblo (también conocido como el Parque del Dragón Blanco), el Fuerte Zhenning –una estructura de defensa construida en 1917–, el Área de la Colina Verde, el Monte Qingxiu y las cascadas de Detian.

Destaca especialmente el Museo Provincial de Guangxi, el cual contiene una colección de 50 tambores grabados elaborados en bronce –el más antiguo de hace 2.500 años– y pertenecientes a la cultura Dongson, reliquias históricas de la zona y una exposición sobre las etnias que habitan en la región, su indumentaria, sus herramientas, instrumentos musicales, máscaras, marionetas y sus costumbres.

Panorámica del río Li a su paso cerca de Guilin.
Panorámica del río Li a su paso cerca de Guilin.

Guilin, la perla kárstica

La bella ciudad de Guìlín (桂林, literalmente el Bosque de los Osmantos Fragantes) ha sido elogiada en innumerables obras artísticas, poéticas y literarias por su extraordinaria belleza topográfica, debida, sobre todo, a su estratégica ubicación entre el río Li y las montañas y colinas de piedra caliza con aspecto casi irreal.

Fundada en el año 111 a. C. durante el reinado del emperador Wu de la dinastía Han (, 206 a.C.-220 d.C.), Guilin no prosperó hasta las dinastías Tang (, 618-907) y Song (, 960-1279), aunque siempre como un condado militar que hacía de enlace entre el gobierno central y la frontera sudoccidental del país. Capital de la provincia de Guangxi desde la dinastía Ming (1368-1644) hasta 1914, cuyo título pasó a ostentar Nanning, no fue hasta 1940 cuando fue denominada como Guìlín, pues antes se llamaba Guìzhōu (桂州).

En la actualidad, la ciudad tiene alrededor de un millón y medio de habitantes y un aeropuerto internacional con un tráfico muy intenso, no en vano es uno de los destinos turísticos más importantes de toda China y sus estampas son fotografiadas por millones de cámaras.

El centro de Guilin se extiende en la orilla oeste del río Li, que fluye hacia el sur, siendo la calle Zhongshan la arteria principal de la ciudad y centro comercial por excelencia, la cual finaliza frente a la estación de tren. Cerca del centro de la ciudad encontramos el Lago de la Higuera (Rónghú) y el Lago del Abeto (Shānhú), los cuales, en su origen, formaba el foso que rodeaba las murallas de la dinastía Tang.

Cueva de la Perla Retornada en Guilin.
Cueva de la Perla Retornada en Guilin.

No muy lejos de aquí tenemos el Pico de la Belleza Solitaria (Dúxiùfēng) con sus imponentes 152 metros de altura, desde donde se puede ver una impresionante panorámica de toda la población, del río y de las elevaciones circundantes. A pocos metros está la Colina de las Olas Sometidas (Fúbōshān), desde donde también hay una vista impactante. Su nombre deriva de la forma en la que la colina desciende sobre el río, bloqueando las olas. Al pie de esta elevación se encuentra la Cueva de la Perla Retornada (Huánzhūdòng), llamada así por la historia de un pescador con sentimiento de culpa que devolvió una perla brillante que iluminaba la cueva y que pertenecía a un dragón dormido.

Colina de la Trompa del Elefante en Guilin.
Colina de la Trompa del Elefante en Guilin.

La postal más deseada y plasmada por todos los viajeros que llegan a esta hermosa ciudad es, sin duda, la de la Colina de la Trompa del Elefante (Xiàngbíshān), la cual asemeja a un enorme paquidermo que de forma majestuosa bebe agua con su trompa directamente del río Li. Su imagen se refleja en la superficie del agua y crea una fascinante ilusión óptica que se enfatiza durante las noches de luna llena. Cuenta una leyenda que se trataba de un elefante imperial de carga que llegó a este lugar enfermo y los aldeanos lo cuidaron con mucho cariño. Con el tiempo se convirtió en piedra para agradecer a los lugareños sus mimos y atenciones.

Cueva de la Flauta de Caramillo en Guilin.
Cueva de la Flauta de Caramillo en Guilin.

Cabe mención especial en Guilin la Cueva de la Flauta de Caramillo (Lúdíyán), donde un gran laberinto de galerías subterráneas de 240 metros de recorrido muestra alucinantes estalagmitas y estalactitas de tamaños dispares formando una estampa casi mágica que se acrecienta gracias a la iluminación multicolor que inunda las grutas. La más grande, la llamada Palacio de Cristal del Rey Dragón, puede albergar a más de mil personas.

Las colinas y elevaciones visitables en Guilin son muy numerosas, por eso no nos vamos a detener más en este asunto, solo recordar que vale la pena pasar una tarde entretenida en el Parque de las Siete Estrellas (Qīxīng Gōngyuán), donde siete picos repletos de vegetación, curiosas cuevas, valles, bosques, riachuelos y reliquias culturales conforman una silueta similar a la de la constelación de la Osa Mayor.

Cruceros por el río Li.
Cruceros por el río Li.

Crucero por el río Li

Vendedor de frutas junto a un crucero del río Li.
Vendedor de frutas junto a un crucero.

El río Li (Líjiāng, 漓江) discurre amablemente hacia el sur de una forma tan sensacional que hace miles de años un poeta ya dijo: “el río forma un cinturón de gasa verde, mientras que las montañas son como horquillas de jade azul”. Así, entre Guilin y Yangshuo se puede realizar un increíble crucero de 83 kilómetros de longitud y seis horas de duración que no defraudará a nadie. El paisaje que se observa durante este bello trayecto conquista la mirada de los foráneos que se quedan prendados con esas formas tan inusuales de pequeñas colinas y montañas enanas que parecen salir de la superficie cual champiñones en un bosque verde sorteando en zigzag el propio río y las diversas corrientes de agua adyacentes. El trayecto supone una fascinante experiencia que envuelve todos los sentidos y que irremediablemente enamora a más de uno, lo que lo convierte en uno de los momentos estelares de todo viaje a China.

Se pueden ver pescadores con cormoranes (los pájaros se sumergen en el agua y vuelven a la barca de bambú con el pico lleno de pescados que no pueden tragar al llevar una anilla alrededor del cuello), observar los tranquilos arrozales verdes, las aldeas cercanas con niños revoloteando, los bueyes cargando pesados bultos, los búfalos pastando en los campos, las colinas de piedra con nombres exóticos, frondosos árboles llenos de vida animal, la corriente del río y una de las estampas más famosas de toda China: la imagen plasmada en el billete chino de 20 yuanes, donde todos los turistas desean inmortalizarse en una inolvidable fotografía.

Paisaje en los alrededores de Yangshuo.
Paisaje en los alrededores de Yangshuo.

Yangshuo, idilio natural

Convertida en los últimos años en uno de los lugares con más atractivo turístico de toda China, la ciudad de Yángshuò (阳朔) es un paraíso para los viajeros que desean pasar unos días de tranquilidad, sentarse en una terraza a degustar una taza de té, saborear la cocina local, adquirir algunos recuerdos baratos en los mercadillos locales, probarse un sombrero de la minoría étnica zhuang, practicar taiji en el tranquilo Parque Yangshuo, pasear por las calles antiguas con sabor original, alquilarse una bicicleta, hacer piragüismo por el río Li, recorrer los campos de arroz, observar la vida sosegada de los aldeanos y admirar el paisaje calcáreo, casi lunar, y los ríos que la rodean.

Entre los atractivos más visitados tenemos la calle del Oeste, la Cueva del Dragón Negro, la Colina de la Luna, el Pico del Loto Verde, la Colina del Estudiante, el Parque de la Mariposa Primaveral, el árbol milenario Banyan, el río Yulong y el poblado cercano de Xanadu. Destaca especialmente el espectáculo ofrecido en el teatro abierto natural Sanjie Liu, donde se han rodado diversas películas y óperas muy conocidas, y donde se realizan espectáculos multicolores de las minorías étnicas que reflejados en la superficie del río asemejan una visión casi irreal.

Calle comercial de Yangshuo.
Calle comercial de Yangshuo.

Gastronomía local

La gastronomía de esta región autónoma comparte estilo con la cantonesa –en su frescura, delicadeza y nutrición– y con la del sudeste asiático –en su variedad de sabores e ingredientes–, sobresaliendo los fideos de arroz (米粉), muy populares ya no solo aquí sino en todo el país.

Los fideos del viejo amigo (老友粉), muy demandados a todas horas, se hacen calentando licor de arroz en recipientes de bambú hasta convertirse en una masa a la que se le da forma y se le añaden diferentes ingredientes (ajo, habas fermentadas, pimienta, ternera y brotes de bambú agrios, entre otros). Dicen los lugareños que los fideos de arroz de los ocho tesoros (八珍粉) era un plato imperial de la dinastía Qing (, 1644-1911) y para confeccionarlo se usan más de ocho ingredientes procedentes del mar y de la tierra creando una variedad de sabores muy especial.

Muy apreciado por todos es el pato braseado (烧鸭), plato hecho con ánades gruesos de la zona y multitud de especias, lo que resulta en una carne tierna pegada todavía al hueso y a la piel rustida. Las frutas y verduras fermentadas (酸液) es otra de las especialidades de Guangxi y se suele usar para ello piña, mango, papaya, aceitunas, melocotones, coles, zanahorias, brócoli y raíces de loto, todo ello macerado en una mezcla de vinagre, pimienta y azúcar.

Además, los lugareños gustan en comer todo el año y a cualquier hora del día diversos tipos de gachas (稀饭), con maíz, cabezas de pescado, huevos, carne magra de cerdo, arroz glutinoso y otros ingredientes.

En Guilin y Yangshuo podemos degustar múltiples tapas, fideos de arroz con carne de caballo (桂林米粉), tofu encurtido (豆腐), pastelillos de arroz glutinoso envueltos en hoja de banana (粽子), pescado a la cerveza (啤酒鱼), toronjas, mandarinas, castañas de agua y una salsa picante (桂林辣椒酱) usada en la cocina y confeccionada con chile fresco, ajo y frijoles fermentados. Para los amantes de los licores destaca aquí el vino de arroz Sanhua (三花酒). 

Más viajes por China en Revista Instituto Confucio – ConfucioMag:


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 21. Volumen VI. Noviembre 2013.

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