Hu Xueyan, el magnate de finales de la dinastía Qing

Hu Xueyan (胡雪岩, 1823-1885), era el hombre más rico a finales de la dinastía Qing. Además de abrir sucursales de casas de moneda y de empeños a lo largo y ancho de China, inauguró la prestigiosa farmacia de Hangzhou, Hu Qing Yu Tang.

Hu Xueyan

Un reportaje de
Yang Xu
杨旭
 
Hu Xueyan (胡雪岩, 1823-1885), natural de la provincia de Anhui, era el hombre más rico a finales de la dinastía Qing. Hu nació en Jixi, en el seno de una familia de tradición agrícola. A pesar de ser un pueblo pequeño, Jixi siempre ha destacado por ser el lugar de origen de importantes personajes, entre los que destacan el prestigioso erudito chino del siglo pasado, Hu Shi; y el expresidente chino Hu Jintao.

Durante su infancia, los apuros económicos familiares impidieron que Hu Xueyan completara su formación educativa y, por ello, sus habilidades de lectura y escritura eran limitadas. Empezó a trabajar como aprendiz en una casa de moneda ubicada en la ciudad de Hangzhou. Las casas de moneda fueron el germen de los primeros bancos en China y tenían por objetivo principal gestionar las hipotecas y hacer ingresos en efectivo. Su talento, diligencia, perspicacia y habilidad le hicieron ganar rápidamente el aprecio y la confianza del dueño. Poco después éste le promocionó y Hu pasó a ocuparse de las operaciones de ingresos y deudas. En 1860, el propietario, enfermo de gravedad y sin hijos que pudiesen heredar sus bienes, tomó la decisión de regalarle a Hu la casa de moneda y el resto de su patrimonio. Así, Hu Xueyan abrió una casa de empeños, que también fueron una de las primeras entidades financieras en China y, a partir de entonces, su negocio fue prosperando cada vez más.

Hu Xueyan
Residencia de Hu Xueyan en Hangzhou

Un día se acercó un cliente a empeñar una pieza de jade de la dinastía Shang, una joya milenaria según dijo, de un precio muy elevado: 300 liang de plata. Como el encargado en ese momento no detectó que era una falsificación de una reliquia histórica, se quedó con la pieza de jade y entregó los 300 liang de plata al cliente. Al día siguiente se dieron cuenta del error. No obstante, Hu, en lugar de criticar a sus empleados, decidió preparar varias mesas con comida para que los nobles de la ciudad de Hangzhou pudiesen acudir a contemplar la piedra preciosa.

Aquel día la casa de empeños estaba decorada con muchas luces y repleta de figuras importantes y, para agasajarlos, sirvieron mucho alcohol. Hu Xueyan, delante de todo el mundo, declaró: “Hace pocos días tuvimos la suerte de recibir una piedra preciosa. De hecho, les hemos invitado a contemplar esta pieza de jade de la dinastía Shang”. Cuando uno de los empleados bajaba las escaleras cuidadosamente, portando la joya, de repente tropezó y rodó por las escaleras junto con el jade. La noticia de que la pieza de la dinastía Shang se había roto corrió como la pólvora por Hangzhou.

Días más tarde, el estafador que empeñó la pieza de jade acudió a la casa de Hu con 300 liang de plata, diciendo que quería recuperar su jade de forma inmediata o que, de lo contrario, exigiría miles de liang de plata como compensación. Al enterarse de lo que pedía, Hu Xueyan aceptó los 300 liang y ordenó a sus empleados que sacasen la misma pieza de falso jade y se la entregasen al estafador. Así fue como Hu resolvió con astucia un asunto tan complicado.

Hu Xueyan
Farmacia Hu Qing Yu Tang de Hangzhou

Posteriormente, Hu aprovechó los contactos mantenidos, tanto con el funcionario de alto rango del gobierno Qing, Zuo Zongtang, y con otros funcionarios como Xu Run y comerciantes chinos y extranjeros importantes en Shanghái, para poder moverse con facilidad entre los círculos políticos y comerciales. Además de abrir sucursales de casas de moneda y de empeños a lo largo y ancho de China, inauguró la prestigiosa farmacia de Hangzhou, Hu Qing Yu Tang (胡庆余堂药店). Siendo el hombre más rico de esa época, sus propiedades alcanzaron un valor de 30 millones de liang de plata. A lo largo del movimiento de auto fortalecimiento de la dinastía Qing, Hu Xueyan se hacía cargo de contratar ingenieros occidentales así como de introducir equipamientos avanzados desde el extranjero. Debido a su extraordinario trabajo y a los éxitos que cosechó durante décadas, el gobierno Qing le concedió el título de “buzhengshi” (布政使), un cargo político de categoría provincial. Además, le permitieron vestirse con la “chaqueta amarilla” (una prenda oficial de la dinastía Qing otorgada normalmente por el emperador a gente sobresaliente) y montar a caballo dentro del Palacio Imperial. A su madre también le concedió el emperador un título oficial y, para felicitarlo, su paisano Li Hongzhang –célebre cortesano de la época–, fue adrede a su casa, un caso único en toda la historia de la dinastía Qing.


Revista Instituto Confucio 31

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 31. Volumen IV. Julio de 2015.
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