Los jóvenes chinos ante el matrimonio

Los jóvenes chinos ante el matrimonio

La actitud de los jóvenes chinos ante el matrimonio ha cambiado mucho. Frente a las bodas concertadas, hoy defienden su derecho a la propia felicidad, aunque a la hora de la ceremonia eligen una boda tradicional china cada vez más.

Periodista asociada
Qiao Hong 
特约记者  乔虹
El 2 de mayo de 2010 tuvo lugar una boda tradicional china, impregnada en un ambiente de plena felicidad. La residencia del noble Gui, antigua mansión del segundo hermano de la emperatriz Cixi de la dinastía Qing (1662-1912), es popularmente conocida como el “Nido del fénix”, debido a que en ella residieron dos emperatrices. Nada más acceder a su interior, saltan a la vista los ladrillos rojos, las tejas verdes, el suelo pavimentado y sobre todo los dos árboles centenarios que parece presidirlo todo: glicina y manzano silvestre chino, que conservan aún toda su frescura y exuberancia. La construcción histórica de la dinastía Qing, junto con una boda tradicional china, sumerge a los invitados a una época remota de gran esplendor.

Es difícil comprender las formalidades y el protocolo a seguir durante una boda tradicional china: palanquín nupcial de un rojo intenso, un numeroso desfile para arropar a la novia en su camino, disparos de flechas de buena suerte, saltos por encima de un brasero –que simbolizan llevar una vida próspera-, cabalgar sobre el lomo de un caballo –para mostrar un matrimonio sin contratiempos-, descubrir el velo de la novia –para mostrar el amor correspondido-, rendir culto al Cielo y a la Tierra, postrarse ante los padres para servirles té, etc.

Las bodas que hoy en día se celebran imitando el estilo tradicional chino no son un reflejo exacto de lo que eran, más bien, son una combinación de estilo occidental y chino. Un ejemplo sería vestir de blanco o intercambiarse los anillos. Actualmente, cada día más jóvenes chinos ante el matrimonio eligen celebrar una boda al estilo chino para el momento más importante de sus vidas.

La decisión de elegir una boda tradicional china fue tomada entre la novia Qin Qin y su novio Jack por mutuo acuerdo, por lo que se puede afirmar que la pasión por la cultura tradicional china constituye un elemento fundamental a la hora de determinar este matrimonio internacional y multicultural.

Los jóvenes chinos ante el matrimonio
Huo Yan y Dong Guanhong durante la boda tradicional utilizando un palanquín nupcial. En la foto la novia sube a su silla de manos .

Cita a ciegas

“La primera reverencia es para el Cielo y la Tierra, la segunda para los padres del novio, la tercera entre los prometidos y por último ambos entran juntos en la cámara alcoba”.

El novio Jack, rubio con ojos azules, se puso un traje tradicional de los eruditos antiguos, con un sombrero de gasa negra típico de los que llevaban los funcionarios en la cabeza y una flor roja. Por su parte, la novia Qin Qin se vistió con un conjunto tradicional de color rojo. Ambos estaban muy guapos y elegantes, pero sin lugar a dudas, quienes más contentos estaban eran los padres de la prometida, pues pensaban que su hija, que ya había superado los 30 años, no se casaría nunca. Para ellos, nacidos en los años 50, lo normal era que sus familias concertaran la boda cuando ellos eran aún pequeños, después enamorarse una vez casados y tener muchos hijos para asegurar la estirpe.

La madre de Qin Qin aún recuerda la primera vez que conoció a su padre: era en la casa paterna donde el padre de Qin, andando con la cabeza gacha tras un amigo que hacía las veces de casamentero, vio a su futura y tímida novia. Nervioso, no se atrevía a hablar mucho, únicamente para responder a las preguntas que sobre su trabajo y su familia le hacían. La primera impresión que tuvo la madre de Qin Qin de su futuro marido era que se trataba de una persona honesta y sencilla. Esto dio comienzo a un amor firme que desencadenó en un matrimonio feliz que ha durado más que 30 años.

Qin Qin también pasó por una experiencia similar, pues su matrimonio fue concertado por sus padres. El pretendiente era tres años mayor que ella, había cursado un doctorado y trabajaba como profesor en una universidad. Estos criterios, según el punto de vista de los padres de Qin, coincidían con los de su hija tanto en cuanto al estatus social del chico como en las condiciones económicas.

El lugar organizado por la cita a ciegas era una cafetería de la ciudad a donde Qin Qin debía acudir a solas, algo distinto a la situación vivida por sus padres, claro que era otra época. Aunque el chico no estaba nada mal y superaba con creces las expectativas puestas en él, Qin Qin no sintió esa chispa necesaria en el primer encuentro, por lo que se concluyó que la búsqueda de amor no tuvo ningún éxito. Así, el esfuerzo realizado por sus padres resultó ser en vano, lo que aumentó su preocupación, pues no entendía muy bien eso de la “chispa” en una chica que pasaba ya de cierta edad.

En realidad, la protagonista, nacida en los años 70, disfrutaba plenamente de la felicidad y la libertad que supone la soltería. Al igual que ella, existe actualmente en China una generación de chicas a las que se les conoce como “mujeres excedentes”, refiriéndose a las que permanecen solteras, tienen una buena educación, unos altos ingresos económicos y, sobre todo, son guapas e inteligentes. Con el paso del tiempo, la sociedad moderna china se ha convertido en más tolerante y diversa, dejando un abanico de oportunidades a la gente como Qin Qin a la hora de elegir a su “media naranja”.

Como la mayoría de este grupo de mujeres, Qin no cree en la soltería, ni mucho menos rechaza cualquier oportunidad para buscar el amor a través de fiestas organizadas por amigos, haciendo senderismo o montañismo, e incluso participando en actividades organizadas por clubs de solteros, aunque nunca ha tenido la suerte de encontrarse con su “príncipe azul”. Todo eso cambió cuando apareció en su vida Jack.

Los jóvenes chinos ante el matrimonio
Novios chinos haciéndose las típicas fotos de boda.

Amor por Internet

Durante la boda de ambos prometidos se colocó un par de pingüinos de peluche -mascota de un programa de chateo por Internet muy famoso llamado QQ- en la mesa presidencial. Estos dos graciosos muñecos no solo llamaron mucho la atención de todos los invitados, sino que también fueron la base fundamental para que este matrimonio se llevara a cabo.

Qin Qin trabajaba en una empresa extranjera y necesitaba comunicarse con Jack mediante mensajes electrónicos. Él trabajaba a su vez en una empresa norteamericana ubicada a miles de kilómetros. Nada más conocerse, se agregaron al QQ Space (similar al Facebook o al Tuenti) y comenzaron en seguida a chatear mediante videoconferencia.

Los dos jóvenes, casi de la misma edad, no tardaron en ampliar sus temas de conversación, pasando de hablar sobre el trabajo a hacerlo sobre la vida privada y otros temas en general, esto les llevó a caer en las redes del amor por Internet casi sin darse ni cuenta.

Aunque los padres son conscientes de esta nueva forma de enamoramiento, no lo ven con buenos ojos y siguen pensando que la manera tradicional del cara a cara es mejor, en lugar del amor encontrado en el mundo de los cibernautas que nunca tendrá ningún resultado positivo.

Después de un año sintiéndose enamorado en el mundo ficticio, Jack, al que solo veía Qin Qin por Internet, apareció en el mundo real. A principios de 2010, logró un puesto de trabajo en la filia americana en China y se presentó de repente ante ella con un anillo de compromiso en la mano. Qin Qin, un tanto sorprendida, no dudó ni un solo instante aceptar la propuesta de matrimonio de Jack, convencida, ahora sí, de que realmente había encontrado su “media naranja”.

No obstante, este amor no contó al principio con el beneplácito de los padres de la novia. Según ellos, aparte de la nacionalidad extranjera de Jack, aún les costaba aceptar que Qin Qin fuera dos años mayor que él, situación totalmente opuesta a la tradición china de ser el marido mayor que la mujer. Al final, Jack conquistó también el corazón de sus suegros mostrándoles el amor sincero que sentía por la hija y el profundo respeto hacia ellos.

Los jóvenes chinos ante el matrimonio
Pareja con sus nuevas licencias de matrimonio.

Una familia moderna

El modelo de la búsqueda de matrimonio de Qin Qin –boda con un extranjero, el amor por Internet y sobre todo la diferencia de edad- está más allá de la imaginación de sus padres por la abundancia y la diversidad de los caminos por los que transita el amor. Sin embargo, la felicidad y la sonrisa de Qin Qin revelan que es realmente muy feliz.

Tanto a Qin Qin como a Jack les hace mucha ilusión la vida familiar que les espera más adelante. Pero a ellos no les basta con soñar el bonito futuro, si antes no se ponen en marcha para planificarlo juntos.

Qin Qin y Jack han acordado disfrutar con tranquilidad del mundo en pareja, aprovechando el tiempo de ocio para recorrer el mundo y no tener hijos durante los primeros tres años del matrimonio. Según ellos, aún no tienen muy claro si van a añadir más miembros al núcleo familiar.

En cuanto a las tareas domésticas que tanto preocupaban a los padres, Qin Qin, que no sabe cocinar muy bien, ha llegado a un acuerdo con Jack para repartir por igual estos trabajos: Jack se encarga de cocinar mientras ella ordena y limpia la casa. También han acordado que ambos asumen en igualdad de condiciones los gastos de la familia, pues Qin Qin no quiere depender del marido, sino mantener su libertad económica que ya tenía en el pasado.

A pesar de las diferencias sobre la estructura familiar que encuentran los padres, no están contra la decisión de su hija porque ellos han aceptado la opinión y la actitud de los jóvenes chinos ante el matrimonio: “Ante todo, mi propia felicidad”.  

Más sobre el Matrimonio en China en ConfuciusMag:


ic_ESP_03-1

pdfPublicado originalmente en la Revista Instituto Confucio.
Número 3. Volumen III. Noviembre de 2010.
Ver / descargar el número completo en PDF 

Comentarios

Otros artículos de interés

By 

Boletín de noticias

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Suscríbete al boletín quincenal de la Revista Instituto Confucio

Cada 15 días te informamos en tu mail de los mejores reportajes publicados en ConfucioMag

¡Te has suscrito con éxito!

Pin It on Pinterest

Share This