Liaoning

Liaoning: Testigo de la última dinastía china

Liaoning es la única provincia del nordeste de China que tiene acceso al mar. En la actualidad la provincia es uno de los centros industriales y mineros más importantes de China pero antaño fue el lugar que vio nacer a la dinastía Qing, la última de la era feudal. Aunque todavía desconocida para la mayoría de turistas internacionales que llegan a China, esta provincia tiene una gran cantidad de atractivos históricos y encantos naturales.

Un reportaje de
Carolina Navarro Plata
罗悦柔
La  provincia de Liaoning (辽宁) es rica en recursos minerales. Es clave para las comunicaciones y el desarrollo comercial e industrial de la región del nordeste de China (东北, Dōngběi). Es este el lugar que vio nacer a la dinastía Qing, la última de la era feudal.

Liaoning significa literalmente “paz en el Liao”, en referencia al río del mismo nombre que cruza la provincia hasta desembocar en sus costas. Al norte limita con Mongolia Interior, al nordeste con Jilin, al sudeste con Hebei y, al este, con el río Yalu (鸭绿江) que actúa de frontera natural con la vecina Corea del Norte. Las costas del sur de la provincia están bañadas por las aguas del mar de Bo y el mar Amarillo. La línea imaginaria que une a ambos mares y al río Yalu es conocida como el “triángulo dorado” por su importancia económica. Liaoning es la única provincia del nordeste de China que tiene acceso al mar. 

Liaoning

En la actualidad la provincia es uno de los centros industriales más importantes de China. Además de ello, su economía se sustenta en las ricas reservas naturales de hierro, carbón y manganeso. También son importantes los depósitos de jade, oro, diamantes y sal marina. Su principal producción agrícola se obtiene de la cosecha de cacahuetes, manzanas y peras. Liaoning es el mayor productor de seda tussah de China, que es la producida por gusanos que se alimentan de hojas de roble en vez de las típicas de morera.

Su población de 43.910.000 habitantes (est. 2013) pertenece mayoritariamente a la etnia han que convive con otras, como los manchúes, los mongoles o la minoría coreana. Los habitantes de Liaoning son conocidos en China por su sentido del humor, por su liderazgo y por destacar en diferentes disciplinas deportivas a nivel nacional e internacional.

Liaoning
Reliquias históricas de la cultura Hongshan

Historia de la provincia

Desde la década de los 70 han sido numerosos los yacimientos arqueológicos descubiertos en la provincia y que poco a poco han ido desempolvando su intrigante pasado. En 1983 un equipo de arqueólogos chinos descubrió, en el yacimiento neolítico Niuheliang (牛河梁), el Templo de la Diosa (女神庙), perteneciente a la cultura Hongshan (红山文化). El santuario, que recibe este nombre por la escultura facial de una mujer con ojos de jade, es uno de los primeros templos sacrificiales descubiertos en el nordeste asiático. El  llamado “Stonehenge de China”, como se le ha bautizado, proporciona una fuente única y muy valiosa para el estudio de la antropología, la arqueología y la filosofía de la civilización chinas.

La importancia estratégica de la provincia hizo que a lo largo de la historia diferentes tribus lucharan por apoderarse de ella. La dinastía Ming reforzó  la parte de la Gran Muralla en este territorio para intentar frenar las invasiones de las tribus nómadas del norte, pero su intento fue en vano pues, a principios del siglo XVII, los manchúes llegaron hasta Liaoning y establecieron su capital en Shenyang antes de conquistar el resto de China y pasar a formar parte de la historia como la dinastía Qing.

Liaoning
Reliquias históricas de la cultura Hongshan

La construcción del ferrocarril –una rama del Transiberiano– durante la dinastía Qing unió la ciudad costera de Dalian con Changchun y Harbin, en las provincias de Jilin y Heilongjiang respectivamente. Unido a una fuerte migración proveniente de las provincias al sur de Liaoning, propició un crecimiento económico sin precedentes. Liaoning volvió a destacar como una de las provincias  más industriales del país a partir de los años 50 del siglo pasado y sus principales ciudades se convirtieron en centros productores punteros a nivel nacional.

Liaoning
Shenyang

Shenyang: una dinastía y dos emperadores

En la actualidad Shenyang (沈阳), la capital de Liaoning es el centro cultural, económico, político, educativo e industrial, no solo de la provincia sino del nordeste de China. En 2008 fue sede de algunos de los partidos de fútbol que se disputaron en las Olimpiadas de Beijing.

Pasear por Shenyang es impregnarse de la historia de sus calles milenarias. La ciudad, con 8.257.000 de habitantes (est. 2013), se asienta en el centro de la provincia.

En 1625 Nurhaci estableció aquí su capital y la llamó Mukden –Shengjing en mandarín– que en manchú significa “capital magnífica”. Cuando en 1644 los manchúes conquistaron Beijing y comenzaron la dinastía Qing, Shenyang pasó a ser la capital secundaria. Shenyang es conocida por ser la “ciudad que vio nacer una dinastía y dos emperadores”, en referencia al linaje de los Qing y a sus fundadores:  Nurhaci y su hijo Huang Taiji. Es a ellos a quienes les debemos la construcción del Palacio Imperial de Shenyang, entre 1625 y 1636. En 2004, este complejo de incalculable valor histórico fue incluido junto con las tumbas de la dinastía Qing en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco. Esto dio un impulso sin precedentes al turismo de la provincia.

Liaoning
Shenyang

Otros lugares de interés que merece la pena visitar en la ciudad son la bulliciosa plaza Zhongshan –especialmente cuando cae la noche y los habitantes la ocupan para bailar y charlar–, la calle peatonal Taiyuan –la zona de compras por excelencia– o el Museo Provincial de Liaoning. Este último, en el distrito de Heping, cuenta con una gran colección de objetos que datan del Paleolítico y Neolítico.

Al norte de Shenyang encontramos el pulmón natural de la ciudad, el parque Beiling, que ocupa un área de 3.300.000 m² y fue construido en 1927 en los alrededores de Zhaoling, una de las tres tumbas de la dinastía Qing que se encuentran en Shenyang.

Liaoning
Dalian

Encantos de Liaoning

Aunque todavía desconocida para la mayoría de turistas internacionales que llegan a China, esta provincia tiene una gran cantidad de atractivos históricos y encantos naturales que ofrecer a sus visitantes, entre los que destacan la localidad portuaria de Dalian (大连), la ciudad del Monte Wunü (五女山), la antigua ciudad amurallada de Xingcheng (兴城) y la Gran Muralla (长城).

Liaoning
Dalian

La localidad portuaria de Dalian –en el extremo sur de la península de Liaodong– ostenta un curioso récord. De entre las 50 plazas que alberga, la de Xinghai (星海广场) es, con sus 1.760.000 m2, la más grande del mundo. Fue inaugurada en 1997 para conmemorar el primer centenario de la ciudad. Apodada “la ciudad romántica”, su mayor encanto reside en playas como la de la bahía de Xinghai –cerca del centro de la ciudad–, la playa de la isla de Bangchui –en un paraje natural con acantilados y bosques frondosos– o la playa de Jinshi, de arena dorada y que esconde una gran cantidad de fósiles milenarios.

Liaoning
Ciudad del Monte Wunü

A unos 220 km al sureste de la capital, en el condado autónomo manchú de Huaren, encontramos uno de los mayores tesoros históricos de Liaoning, la ciudad del Monte Wunü. En el año 37 a.C. la ya desaparecida cultura koguryo estableció en esta montaña la primera capital de aquel reino. La elección del lugar vino determinada por la orografía, en especial por el escudo natural que suponían los acantilados de la montaña ante posibles invasiones.

Liaoning
Xingcheng
Liaoning
Xingcheng

En la costa de la bahía de Liaodong, encontramos una de las ciudades amuralladas mejor preservadas de China: Xingcheng. Las murallas, que datan de 1433, son un ejemplo único de ciudad fortificada de la dinastía Ming.  En el centro de la urbe antigua se puede encontrar la Torre del Tambor (鼓楼) y el Templo de Confucio (孔庙).

Liaoning
Ciudad del Monte Wunü

Uno de los propósitos de los muchos viajeros que llegan a China es pisar la Gran Muralla. En la provincia de Liaoning encontramos diferentes secciones, entre estas destacan las de Jiumenkou y Hushan. La primera, Jiumenkou (九门口, literalmente “nueve entradas”) se encuentra en la frontera con la vecina provincia de Hebei y se construyó durante la dinastía Ming sobre los resquicios de la antigua muralla de la dinastía Qi del Norte (550-577). El nombre
“Jiumenkou” proviene de su mayor atractivo, el puente de nueve arcos que cruza el río Jiu y que servía para regular el paso del agua, ya que cada arco tenía unas compuertas de madera que se abrían o cerraban según la escasez o la abundancia de agua. La segunda sección, Hushan (
虎山, literalmente “montaña del tigre”) –en el condado autónomo manchú de Kuandian y fronterizo con Corea del Norte– fue descubierta en la década de los 80 y restaurada durante los 90 del siglo pasado. Se cree que esta sección de la Gran Muralla, que data de la dinastía Ming, se construyó sobre otras anteriores establecidas por los Qin y los Han y que se prolongaban hasta lo que es hoy Corea del Norte.

Liaoning
Ciudad del Monte Wunü

La cocina Liao

La gastronomía típica de Liaoning (辽菜), que se engloba dentro de la cocina del nordeste, cuenta con una larga historia. Sus sabores surgen de una amalgama de diferentes culturas y costumbres típicas de la provincia. En la mesa Liao se sirven cantidades abundantes en las que predomina el aroma y el sabor de sus platos. Algunas de las técnicas en las que se fundamenta esta cocina para elaborar sus recetas son: guisar, rehogar, asar o caramelizar.

Algunos de los platos más destacados son el guiso de pollo con setas (小鸡炖蘑菇), los panecillos rellenos de Shenyang (沈阳回头), la cazuela de Dangdong (丹东焖子) o el pescado en salazón con panecillos (咸鱼饼子), típico de Dalian.

Liaoning
Jiumenkou

La historia de la provincia ha contribuido notablemente a formar la gastronomía Liao. El “banquete manchú y han” (满汉全席) se popularizó durante la época del emperador de la dinastía Qing Kangxi.  La finalidad de este extravagante ágape era la integración interétnica de manchúes y han mediante la fusión de ambas cocinas. Esta comilona, que hoy en día se prepara en contadas ocasiones, consistía en una variedad de 108 platos, de los cuales 54 eran típicos del norte y 54 del sur. Antiguamente, debido a la copiosidad del banquete, se necesitaban entre uno y tres días para acabarse toda la comida. 

Más viajes por China en Revista Instituto Confucio – ConfucioMag:


Instituto Confucio 35

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 35. Volumen II. Marzo de 2016.
Leer este reportaje en la edición impresa

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