Xuanzang

El monje budista Xuanzang y la Ruta de la Seda

En el año 627 d.C, el monje budista Xuanzang (602-664) salió en peregrinaje hacia la India desde Henan (China), para estudiar el budismo y conseguir sus votos. un viaje legendario de unos 25.000 kilómetros de ida y vuelta a través de un pequeño trozo de una de las ramificaciones de la Ruta de la Seda.

Reportaje de
Wang Wen
王文
En agosto de 627 (primer año del reinado Zhenguan del emperador Taizong), hubo una sequía en el noroeste de China que obligó a miles y miles de ciudadanos hambrientos a salir de la ciudad de Chang’an (actual Xi’an), capital de la dinastía Tang (618-907), en busca de comida. Un joven monje vestido con andrajos destacó entre la multitud. Se llamaba Xuanzang (602-664) y se hizo muy popular más tarde al salir en peregrinaje hacia la India, atravesando el Asia Central, para estudiar el budismo y conseguir sus votos. Para caminar esta larga ruta de unos 25.000 kilómetros de ida y vuelta, un pequeño trozo de una de las ramificaciones de la Ruta de la Seda, tardó varios años.

La Ruta de la Seda fue establecida durante la dinastía Han Occidental (206 a. C. – 24 d.C.) por el enviado imperial Zhang Qian (hacia 164-114 a.C.), encomendado para visitar los países extranjeros situados hacia el oeste de China. Esta red terrestre comercial se originaba en la ciudad de Chang’an, y pasaba por las provincias de Gansu y Xinjiang antes de adentrarse en Asia Central, para finalizar en el Mediterráneo. Teniendo en cuenta el prestigio y la influencia que obtuvo la seda china entre los productos que se comercializaban en el mundo occidental a través de este trayecto, el geógrafo y geólogo alemán, Ferdinand Freiherr von Richthofen (1833-1905), definió esta conexión comercial por primera vez con el nombre de “Ruta de la Seda” en su publicación China del año 1877. A partir de este momento empezó a popularizarse este término dentro y fuera de China.

Xuanzang

Durante los primeros años tras la fundación de la dinastía Tang, y debido a las guerras sucesivas en la última década de la dinastía Sui (581-618), la Ruta de la Seda presentaba un aspecto desierto y solitario por donde apenas pasaba gente, acrecentado por el hecho que en la zona oeste de la vía había muchos ladrones y asaltadores.

El maestro Xuanzang, Chen Wei antes de convertirse al budismo, nació en Yanshi (provincia de Henan) en el seno de una familia humilde debido a la muerte de sus padres. A los trece años fue ordenado monje budista. La plena dedicación al estudio del budismo, junto con las peregrinaciones y visitas a otros maestros que realizó a lo largo y ancho del país enriquecieron su conocimiento sobre esa religión. La gran cantidad de contradicciones y discrepancias que encontró en las diferentes variedades del budismo, más la persuasión de un bonzo hindú con quien se cruzó en Chang’an, le animaron a viajar hasta la India para estudiar las fuentes originales de esa creencia. Sin embargo, según la legislación de la dinastía Tang, cualquier ciudadano chino que deseara salir del país tenía que solicitar a las autoridades un permiso especial llamado guòsuǒ (过所), que en realidad servía como pasaporte de hoy en día, y que durante los primeros años del reino del emperador Taizong no era nada fácil conseguir. Así, Xuanzang se pasó varios años esperando este documento, con lo que, al final, se vio obligado a tomar la decisión de arriesgarse a atravesar la frontera clandestinamente. Cuando llegó a Dunhuang (provincia de Gansu) se enteró de que había una orden de búsqueda y arresto a su nombre, lo que le obligó a esconderse de día y viajar de noche. Al final, consiguió atravesar la Puerta Yumen de la ciudad Guazhou, último puesto fronterizo del imperio chino y se adentró solo en el desierto del Gobi, una zona poco frecuentada por el hombre.

Se trataba de un camino repleto de peligros y contratiempos, donde los desiertos, las montañas nevadas o las inclemencias del tiempo formaban obstáculos naturales. Xuanzang se perdió varias veces en el desierto y llegó a estar hasta cinco días sin beber ni una gota de agua, lo que le llevó al borde de la muerte.

Cual milagro obrado por el buda Gautama, Xuanzang logró llegar hasta lo que hoy se conoce como Turfán (actual provincia de Xinjiang), donde el rey de un pequeño país llamado Gaochang cambió la vida del monje budista. El monarca le demostró su hospitalidad y le ofreció quedarse como maestro en su reino. Ni las peticiones, ni los ofrecimientos sirvieron para convencerle y Xuanzang siguió su peregrinación. Mientras caminaba se fueron añadiendo seguidores, pero muchos de ellos perecieron por el camino nevado. Gracias a la generosa ayuda recibida por el rey del imperio Turkic Khaganate Occidental, que le facilitó además documentos sobre el budismo en Afganistán y Pakistán, al final llegó a la India.

Xuanzang concluyó su peregrinación en el monasterio Nalanda de Magadha (actual Bihar), el templo de mayor prestigio de todo el país con más de 700 años de historia y núcleo cultural. Nalanda no solo albergaba más de diez mil monjes y eruditos budistas especializados en diversas disciplinas, sino también contaba con una rica colección de sutras y tratados sobre medicina, astronomía, geografía y tecnología. Xuanzang vivió cinco años en el monasterio, donde aparte de estudiar e investigar el budismo y sus obras de doctrinas, también aprendió sanscrito y otros dialectos indios.

En aquel momento la India estaba compuesta por diversos estados conocidos históricamente como las Cinco Indias. Xuanzang concluyó su peregrinación en el monasterio Nalanda de Magadha (actual Bihar), el templo de mayor prestigio de todo el país con más de 700 años de historia y núcleo cultural. Nalanda no solo albergaba más de diez mil monjes y eruditos budistas especializados en diversas disciplinas, sino también contaba con una rica colección de sutras y tratados sobre medicina, astronomía, geografía y tecnología. Xuanzang vivió cinco años en el monasterio, donde aparte de estudiar e investigar el budismo y sus obras de doctrinas, también aprendió sanscrito y otros dialectos indios. Más tarde, recorrió toda la India.

Cuando el maestro Jie Xian del monasterio Nalanda le invitó a explicar las doctrinas del budismo, tales como el Mahāyāna-samgraha, ganó prestigio, reconocimiento y el respeto de los demás monjes indios, al mismo tiempo que le reportó una infinita veneración por parte de diversos maharajás de la India, entre los cuales destacó Harsha de la ciudad de Kanyakubja (actual Kanauj), quien invitó a Xuanzang a dirigir una asamblea religiosa para defender la doctrina de Buda en la capital de Sankassa, a la que acudieron más que seis mil personas entre reyes, oficiales y monjes. A lo largo de este debate que duró 18 días, se ganó el título respetuoso de Dachengtian gracias a sus maravillosas oratorias.

Xuanzang
Uno de los 600 ejemplares en sánscrito de la Mahaprajnaparamita Sutra (Gran Sutra de la Sabiduría Perfecta).

En la primavera del año Zhenguan VII (643), Xuanzang emprendió el camino de retorno a China cargado con 657 textos budistas. Su ruta de regreso recorrió el actual Pakistán, Afganistán, la cordillera del Pamir y la parte sur de la cuenca de Tarim para volver hasta la ciudad de inicio de su peregrinaje. Dos años después, el 24 de enero del año Zhenguan XIX (25 de febrero de 645), con 657 textos budistas originales, ocho estatuas de Buda y numerosas Sheli (reliquias), Xuanzang por fin regresó a Chang’an, donde le esperaban miles de vecinos para darle la bienvenida y fue recibido por el emperador Taizong. Su ausencia de 18 años supuso toda una peregrinación dura, persistente y devota.

A requerimientos del emperador, Xuanzang redactó, con la ayuda de sus discípulos, una novela de cien mil palabras titulada Viaje al Oeste en la Gran Dinastía Tang, donde describe todo lo visto en su viaje. Tras volver a China se dedicó plenamente a la traducción de los textos budistas, entre los cuales destacó la colección de 600 ejemplares llamada Mahaprajnaparamita Sutra (Gran Sutra de la Sabiduría Perfecta), que se extendió también por Japón, Corea y otras zonas del Asia Sudoriental.

Para proteger y ofrendar las estatuas y los sutras que trajo de la India, Xuanzang ayudó en el diseño y la construcción de la famosa Gran Pagoda del Ganso Salvaje de Xi’an, un proyecto que se tardó dos años en llevarse a cabo. La misma pagoda alberga ahora además el cráneo del maestro cual reliquia sagrada.

El 24 de enero del año Zhenguan XIX (25 de febrero de 645), Xuanzang por fin regresó a Chang’an, con 657 textos budistas originales, ocho estatuas de Buda y numerosas Sheli (reliquias). Allí le esperaban miles de vecinos para darle la bienvenida y fue recibido por el emperador Taizong. Su ausencia de 18 años supuso toda una peregrinación dura, persistente y devota.

En realidad, más de doscientos años antes existió otro monje budista llamado Faxian (334-420) quien durante la dinastía Jin Oriental (317-420) ya peregrinó por primera vez hasta la India y trajo las obras budistas. El hecho de que Faxian no sea tan conocido como Xuanzang se debe por un lado al esplendor de la dinastía Tang y por otro a la novela Viaje al Oeste (西游记) escrita por Wu Cheng’en durante la dinastía Ming (1368-1644).

En 1861, el arqueólogo e ingeniero británico, Alexander Cunningham (1814-1893), descubrió unas ruinas budistas ubicadas a 90 kilómetros del sureste de la ciudad india de Patna y las relacionó con el monasterio de Nalanda gracias a la publicación en Europa en 1863 del libro de Xuanzang. Muchos hallazgos arqueológicos en las últimas décadas han tenido que ver también con las descripciones o registros de esa novela.

En marzo de 1907, el explorador y arqueólogo británico-húngaro, Sir Marc Aurel Stein (1862-1943), llegó a la ciudad de Dunhuang (provincia de Gansu), una de las paradas principales en la Ruta de la Seda. Con una simple frase: “Soy seguidor del monje Xuanzang”, se ganó la confianza de Wang Yuanlu (1849-1931), un taoísta encargado de cuidar las cuevas de Mogao (莫高窟) –conjunto de 492 templos con más de mil budas declaradas Patrimonio de la Humanidad–, quien le ayudó a sacar y a quedarse con numerosas antigüedades y objetos valiosos del interior de las grutas.

A finales del siglo XX, Richard Bernstein, crítico literario del diario New York Times, realizó en solitario la misma ruta que el monje Xuanzang y a su regreso publicó un libro titulado Ultimate Journey: Retracing the path of an ancient buddhist monk who crossed Asia in search of enlightenment, que produjo un efecto sensacional en el mundo occidental.

En 2006 se celebró el año de la amistad entre el pueblo chino y el indio, y la Televisión Central China (CCTV) organizó una actividad cultural denominada La ruta de Xuanzang. Se trató de un viaje, realizado por diversos chinos famosos del mundo de la cultura, que partió de la Gran Pagoda de Ganso Salvaje de Xi’an y terminó en Nueva Delhi tras recorrer 12.580 kilómetros durante cuarenta días y ser recibidos por Hu Jintao de visita oficial en la capital india. En ese momento el presidente chino manifestó: “El intercambio cultural entre los pueblos chino e indio ha superado los contactos políticos y económicos debido a su importancia y significado”. Poco tiempo después, también se estrenó la película El Maestro Xuanzang.

Xuanzang
Para proteger y ofrendar las estatuas y los sutras que trajo de la India, Xuanzang ayudó en el diseño y la construcción de la famosa Gran Pagoda del Ganso Salvaje de Xi’an.

El pabellón conmemorativo de Xuanzang fue inaugurado el 12 de febrero de 2007 en el monasterio de Nalanda en Bihar, mientras que en el templo Xijiaosi de Xi’an se levantó otro templete el 28 de mayo de 2008 para ubicar la tumba de Xuanzang. Estas construcciones se debieron a un acuerdo alcanzado en 1956 por Zhou Enlai (1898-1976), primer ministro chino, y Jawaharlal Nehru (1889-1964), su homólogo indio, aunque su finalización se retrasó varias décadas.

Antes de la dinastía Tang, la India en chino se llamaba Tiānzhú (天竺), hasta que Xuanzang lo corrigió según su nombre original en sanscrito. De hecho, esa denominación –Yìndù o 印度– sigue vigente hoy en día. No obstante el budismo, por diversos motivos, casi ha desaparecido en ese país, lo que hace que la mayoría de los textos budistas se conserven en chino gracias a las traducciones de Xuanzang.

A partir de la dinastía Han (206 a.C-220 d.C.), el budismo siempre ha sido la cultura extranjera más importante en China y fuente cultural que afecta la vida de los chinos, junto con el confucianismo y el taoísmo durante miles de años.

Los intelectuales indios afirmaron en una ocasión que los conquistadores “acarrean sufrimientos, mientras que los embajadores de cultura se encargan de difundir la paz”, tal y como hizo Xuanzang en su día. 


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 11. Volumen II. Marzo de 2012.
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