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El puente Hong Kong–Zhuhai–Macao: Un collar de perlas sobre el mar

El puente Hong Kong–Zhuhai–Macao es una infraestructura única en el mundo de 29,6 km de largo, y que en su trazado incluye cuatro islas artificiales y 6,7 km de túneles. La enorme plataforma está pensada para resistir tifones de categoría 16 y terremotos de hasta magnitud 8 Richter. Está prevista su abertura a tráfico de vehículos a lo largo de 2018.

Año 1983, un grupo de arquitectos pasea por una de las orillas del delta del río de las Perlas (珠江三角洲), en el sur de China. Están ensimismados mientras estudian la viabilidad de un proyecto impensable, algo que será todo un milagro de la ingeniería moderna: la construcción de un puente sobre el mar que una las ciudades de Hong Kong, Zhuhai y Macao. En plena década de los años ochenta del pasado siglo, el establecimiento de una zona económica especial en Zhuhai, la concepción del concepto “un país, dos sistemas”, así como la prosperidad económica de la que disfrutaba China, ofrecían un contexto en el que la unión geográfica de las tres ciudades, hasta entonces separadas por el mar, suponía un tentador plan por el que merecía la pena desafiar las leyes naturales para construir un proyecto aparentemente imposible en la práctica.

puente Hong Kong–Zhuhai–Macao

Tres décadas más tarde, el rápido desarrollo tecnológico de China hizo posible que, en 2009, esos dubitativos arquitectos que habían sopesado un sueño casi imposible dejaran paso a unos ingenieros que, tras una frenética actividad, ultimaban los preparativos para iniciar uno de los planes más avanzados de la época contemporánea. El puente más largo del mundo construido sobre el mar comenzaba a tomar forma. No fue hasta hace algunos años, tras arduos esfuerzos, que el sueño se hizo realidad. Aunque a comienzos de 2018 aún no ha sido abierta al público, los 55 km de longitud del puente, cuya construcción se dio por concluida en 2017, ya han dejado una huella indeleble en la historia de la ingeniería mundial.

Y, con su reciente ejecución, no cabe duda, China se sitúa ya a la vanguardia de la construcción a gran escala. Ya son siete de diez los puentes más largos del mundo que están situados dentro de sus fronteras. Un hecho que no sería posible sin la metodología y el espíritu heredados de antaño pues, desde tiempos inmemoriales, los chinos tuvieron que superar las difíciles condiciones geográficas provocadas por los ríos Yangtsé y Amarillo al concebir puentes que habrían sido impensables en Occidente.

puente Hong Kong–Zhuhai–Macao

En la actualidad, el país está volviendo a redefinir el concepto de la construcción de infraestructuras en el siglo XXI, con la implantación de técnicas y métodos cada vez más avanzados y mejorando aún más su producción manufacturera. Uno de los ejemplos de dicho progreso es precisamente este gran viaducto, que conecta tres grandes ciudades, y cuya construcción ha debido de superar una serie de adversidades sin precedentes. El objetivo de sus arquitectos estaba claro: crear un puente al que debían dotar de una vida útil de 120 años. Para ello, debido a su situación geográfica y a las condiciones de la zona, la enorme plataforma debía ser capaz de resistir tifones de categoría 16 y terremotos de hasta magnitud 8 en la escala abierta de Richter, por lo que su peso debía ser extremadamente ligero. Sin embargo, la presión ejercida por los torrentes de agua del canal Lingding requería que la distancia entre cada uno de los cimientos del puente fuese lo más amplia posible, lo que aumentaba así su peso. Una vez superados los innumerables quebraderos de cabeza, los ingenieros apostaron por el uso de acero inoxidable dúplex como recurso principal, un extremo que obligó a las industrias locales a impulsar su producción. La necesidad de tan alta demanda de dicho material hizo que su elaboración tuviera lugar en suelo chino.

puente Hong Kong–Zhuhai–Macao

No fueron las dificultades del contexto marino las únicas que estuvieron a punto de poner en jaque al proyecto. También las condiciones topográficas del terreno, así como su cercanía al aeropuerto internacional de Hong Kong, llevaron a los ingenieros a idear una infraestructura única en el mundo, ya que en su interior incluye cuatro islas artificiales y 6,7 km de túneles. Las islas se han construido según un procedimiento totalmente vanguardista pues, para reducir el tiempo que tradicionalmente era necesario para ganar tierra al mar y crear una superficie de tales características, los ingenieros chinos insertaron sobre el lecho marino una gran cantidad de tubos de acero sobre los que construyeron las islas artificiales. Sumergido a más de 40 m este túnel es también el más largo del mundo construido bajo el agua y está diseñado para resistir a temperaturas de 1.200 ºC y ser evacuado en tan solo media hora.  Todo un hito de la ingeniería civil que, sin ninguna duda, se convertirá en un modelo para la construcción de futuras infraestructuras internacionales. 

puente Hong Kong–Zhuhai–Macao

El largo puente es también un modelo perfecto desde un punto de vista medioambiental. Su área constructiva coincidía con una reserva natural del delfín rosado de Hong Kong, una de las especies más apreciadas de la zona, por lo que su planificación tuvo que tener en cuenta esta singularidad. Para resolverla, el departamento de protección ecológica proporcionó unas rigurosas pautas a las empresas constructoras, que los operarios debían seguir, para evitar al máximo el impacto negativo sobre la fauna. Ello complicó enormemente el proyecto, pues se prohibió el uso de martillos diésel y las excavaciones directas en el barro. A pesar de ello, la concienciación y responsabilidad de los trabajadores implicados hizo que se pudieran superar las dificultades y finalizar un proyecto respetuoso con el medio ambiente.

Además de representar la vanguardia tecnológica, el viaducto también refleja los conceptos estéticos de la arquitectura tradicional china. Para adaptarse a las corrientes del agua, su construcción ha formado una enorme curva que dota de armonía al paisaje que conforma, convirtiéndose en una delicia para aquellos que lo contemplan desde la orilla. El resultado es una enorme infraestructura en la que las ciudades e islas se asemejan a perlas que, unidas por el puente, simulan un hilo de plata. Una curiosa disposición que recuerda a la expresión zhuanlianbihe (珠联璧合; lit., la unión del jade y las perlas), un símbolo de unidad y que representa el objetivo primordial de su construcción: el enlace de tres grandes ciudades, unidas como si fuesen las perlas de un collar, con una población total estimada de casi 10 millones de habitantes.

puente Hong Kong–Zhuhai–Macao

Un total de 400.000 toneladas de acero, una cantidad suficiente para construir 60 veces la torre Eiffel, han quedado instaladas sobre el horizonte de Hong Kong, Zhuhai y Macao. Forman una enorme superficie en la que se reflejan las proyecciones de futuro y la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos de los chinos. Con la unión geográfica de la primera zona del país en abrir sus puertas al mundo, se estima que se podrá impulsar enormemente el desarrollo económico de las zonas colindantes, pues al fin y al cabo, la construcción del puente responde a la demanda constante por parte de los empresarios locales. A la espera de su apertura efectiva, y de que mejore la vida de sus usuarios, se puede afirmar que el pueblo chino ha vuelto a servirse del talento heredado por el paso del tiempo para sorprender al mundo con un nuevo milagro de su moderna ingeniería.


Instituto Confucio 45

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 45. Volumen VI. Noviembre de 2017.
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