Tengger: el cantante de la pradera

Tengger, un músico chino de etnia mongol,  se ha ganado una gran reputación en la música china mediante la interpretación de canciones folklóricas de su tierra. Desde 1993 es el líder y cantante principal de la exitosa banda Lobo.

El músico chino de etnia mongol Tengger
El músico chino de etnia mongol Tengger

“El cielo azul, el lago de aguas cristalinas, el color verde que se expande por la pradera, este es mi hogar. Los robustos caballos galopan, los rebaños de ovejas blancas y además estás tú, mi chica, este es mi hogar. Te quiero, mi hogar, mi hogar, mi paraíso…”.

Reportaje de
Wang Wen
王文
Esta es la letra de la canción “El paraíso”, compuesta e interpretada por el músico chino de etnia mongol Tengger (腾格尔). Su técnica es de trazos finos, lenguaje coloquial y melodía expresiva y agradable. Su voz sale desgarrada y melancólica, como una fluida secuencia de escenas proyectadas. Su pelo largo, su barba y su estilo único rebosan expresividad. Todo ello forma parte de su interpretación pasional, muestra de su amor profundo hacia la pradera y su pueblo natal. En cierta ocasión, el cantante reveló que esta canción salió de su corazón y quería dedicársela a la pradera como si de un hada (哈达, pañuelo largo blanco y azul, de seda o algodón, utilizado por las etnias mongol y tibetana que se emplea para rendir culto y homenaje) se tratase, y él fuera el hijo que se encuentra lejos de la tierra natal. Tengger se ha ganado una gran reputación en la música china mediante la interpretación de canciones folklóricas de su tierra. Además, ocupa el cargo de vicedirector del Conjunto Central de Cantos y Danzas Folklóricas de China y es el líder y cantante principal de la banda Lobo.

Tengger junto a los miembros de la banda musical Lobo
Tengger junto a los miembros de la banda musical Lobo

Madre y profesora

El día 15 de enero de 1961, Tengger nació en Otog Banner (Banner; término aplicado a la división administrativa en la Región Autónoma de Mongolia Interior, que equivale a un distrito) perteneciente a la ciudad de Ordos. Creció con sus cinco hermanos: una hermana mayor, un hermano mayor y dos hermanas menores. Tengger tiene un talento innato para la música. Esto no es de extrañar teniendo en cuenta que su madre, Daogetaohu (道格陶呼), era una famosa cantante folklórica. Además, su hermana mayor, que también tenía una voz excelente, era una de las cantantes principales del grupo Wulanmuqi (乌兰牧骑; “brotes rojos” en mongol, que se refiere a los grupos de artistas que actúan en los pueblos de la pradera). Cuando Tengger estudiaba en la escuela primaria y secundaria solía llevar una guitarra para tocarla durante el receso.

Durante el invierno de 1995, mientras trabajaba y vivía solo en Beijing, padeció una fiebre muy alta a causa de un resfriado. Afligido por la situación permaneció acostado en su pequeña y fría casa. De repente, la puerta se abrió y apareció ante él su madre, cargada con numerosas bolsas, lo que emocionó mucho al cantante. Dos días antes, cuando estaba enfermo, llamó a su hermano mayor que vivía en la ciudad de Hohhot (capital de la Región Autónoma de Mongolia Interior) y le transmitió su abatimiento y desánimo por teléfono. Preocupada por su hijo, la madre no tardó en subir al tren para desplazarse a Beijing llevando consigo productos típicos de la tierra: quesos, carne de cordero seca, licor de leche de yegua y té con leche. Además le preparó su comida favorita: fideos hechos a mano.

En la Fiesta de la Luna de 1997 el cantante recorrió miles de kilómetros desde Beijing para ir al pueblo a ver a sus padres. Esa noche escuchó una melodía a lo lejos interpretada por una voz profunda, una voz que resultó ser la de su madre, quien esperaba a su hijo cantando bajo la luna. La mujer cantaba “El ganso anciano”, una hermosa canción tradicional mongol, henchida de melancolía, y que hizo llorar a Tengger. Fue en ese mismo instante cuando se dio cuenta de que era justamente eso lo que necesitaba en sus canciones para llegar al corazón y a los sentimientos de la gente. Pocos días después se despidió de su madre para regresar a Beijing. Sin embargo, rondaba en su mente una extraña visión: brisas que traen el olor de la tierra en primavera, montañas remotas que perfilan a grandes rasgos el horizonte, el alma que se parece a un raudo corcel, lleno de melancolía, miedo, elegancia y nobleza; que galopa desde la lejana pradera y se dirige directamente hacia el solemne paraíso. A base de estas percepciones Tengger compuso la famosa canción “El paraíso”.

El músico chino de etnia mongol Tengger

El esfuerzo tiene recompensa

A lo largo de su trayectoria profesional, cabe destacar no solamente su genio y talento, sino también su esfuerzo y diligencia. En el verano de 1975, el Conservatorio de Mongolia Interior acudió al pueblo de Tengger en busca de alumnos. El cantante fue seleccionado y aprendió a tocar el sanxian (三弦, instrumento tradicional chino de tres cuerdas). Tras graduarse, se quedó en la escuela para impartir cursos de este instrumento y dirigir la orquesta estudiantil.

En 1980 Tengger empezó a estudiar en la Facultad de Composición Musical del Conservatorio Superior de Tianjin y en 1985, año en que terminó sus estudios, fue seleccionado como cantante en el Conjunto Central de Cantos y Danzas Folklóricas con sede en Beijing. En el segundo año de su ingreso participó en la primera edición del concurso Pavo Real, dirigido a jóvenes cantantes y convocado por el Conjunto Oriental de Cantos y Danzas. Interpretó con mucho éxito la canción “El mongol”, escrita y compuesta por él mismo. Su inconfundible voz recibió buenas críticas por parte de Xu Peidong (徐沛东), una eminencia en el ámbito de la música china, quien le invitó a que cantase la melodía recién compuesta “El pueblo del que estoy enamorado”. Por ello alcanzó la fama rápidamente. Más tarde, en 1990, obtuvo el primer premio en la competición mundial de Música Popular que tuvo lugar en Ulán Bator (Mongolia). Un año más tarde, “Mi padre y yo”, una canción escrita e interpretada por él mismo, ganó el primer premio en el segundo Festival de Música Asiática.

Tengger junto a los miembros de la banda musical Lobo
Tengger junto a los miembros de la banda musical Lobo

En 1992, Tengger se convirtió en el primer cantante de China continental que, tras 40 años, realizaba una gira por Taiwán. La buena acogida que recibieron sus canciones, entre los miles de espectadores que le escucharon, se debe, según la crítica, a la sencillez y belleza que transmite su música, interpretada con una voz profunda y muy diferenciada en un mundo repleto de excesiva artificialidad. En marzo de 1993, junto con otros cinco amigos también procedentes de las praderas de Mongolia Interior, Tengger creó en Beijing la banda musical Lobo, cuyo nombre proviene del antiguo tótem mongol del lobo. Este grupo, aparte de recurrir a los instrumentos convencionales, incorporó el matouqin (马头琴, instrumento tradicional de cuerda) en su música. Durante los más de 20 años que lleva sobre los escenarios, la banda ha actuado en praderas o ciudades, cantando en mongol y en chino mandarín. El grupo ha pasado por momentos de exclusión e integración, procesos decisivos que han hecho que sus miembros hayan podido comprender e interiorizar las diferentes formas de pensar, mejorando a la vez la composición de sus melodías.

En 1993 Tengger creó en Beijing la banda musical Lobo, cuyo nombre proviene del antiguo tótem mongol del lobo

En 1994 la película Caballo negro (también conocida como El amor bajo el cielo de la pradera), fue galardonada con el premio a la mejor banda sonora en la 19ª edición del Festival Internacional de Cine de Montreal, gracias al excelente trabajo de Tengger en la composición e interpretación musical. “El paraíso”, compuesta e interpretada por el cantante, fue premiada en numerosas ocasiones en el año 2000. Entre otros obtuvo el premio a la mejor composición e interpretación en la Exposición MTV de las canciones artísticas chinas celebrada en Hangzhou; el “Premio de oro” en el Concurso Global Nuevo Milenio de canciones chinas y la 6ª edición de canciones originales chinas en Beijing y, por último, el de mayor prestigio en el sector, el premio “Campana Dorada” en su primera edición. En el concierto que la banda Lobo ofreció el 14 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Tengger volvió a cantar “El paraíso” para mostrar sus condolencias por los fallecidos en los atentados del 11 de septiembre, un hecho que hizo llorar a los espectadores. Es reconocido como uno de los pocos cantantes polivalentes en China, que escribe las letras, compone la música, orquesta, interpreta, toca instrumentos, dirige y graba.

El músico chino de etnia mongol Tengger

Un corazón transparente y cálido

Tengger, de carácter afable, siempre está dispuesto a ayudar. Le gusta disfrutar con los amigos. Mucha gente ha entablado una amistad profunda con él tras un primer encuentro. Sus compañeros de Lobo siempre alaban sus virtudes. Ahora que es padre, Tengger se ha dado cuenta de lo difícil que es llevar a cabo esta tarea. Cada fin de año, la época más ajetreada para el cantante porque tiene la agenda repleta de actuaciones, saca tiempo para volver a casa de sus padres, donde le gusta servirles el té arrodillado sobre una pierna, como marca la tradición mongol.

Tengger destaca por su activa participación en las campañas destinadas a la protección de la naturaleza, la repoblación forestal, así como a la prevención de la desertificación

Tengger, cuyo nombre en mongol significa “cielo azul”, siempre interpreta sus canciones desde el alma. Su voz corre sobre las nubes del cielo pero siempre está arraigada a la pradera de Mongolia Interior. Comprometido con la sociedad, fue nombrado “embajador chino del medio ambiente”. El artista destaca por su activa participación en las campañas destinadas a la protección de la naturaleza, la repoblación forestal, así como a la prevención de la desertificación. Conocido como el “rey del rock” chino, Tengger nunca ha dejado de trabajar por la difusión de melodías de la pradera por todo el mundo, y se ha subido a los mejores escenarios de EE.UU., Japón, Corea del Sur y Mongolia, entre otros países o regiones surasiáticas, donde ha interpretado canciones chinas. Su voz pasional, característica, conmovedora y repleta de amor profundo hacia la tierra y la vida, ayuda al espectador a visualizar las praderas desde donde se ve el cielo azul y los rebaños de corderos blancos. Su música hace que la gente escuche placenteramente los sonidos de la naturaleza, para dar a conocer y fomentar el respeto hacia la tierra, el entorno y la patria.  


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Publicado originalmente en la Revista Instituto Confucio.
Número 28Volumen I
. Enero de 2015.

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