La tercera edad china y el síndrome del “nido vacío”

La tercera edad China está aumentando a un ritmo vertiginoso, con una esperanza de vida que ya supera los 73 años. Y si casi la mitad de los mayores que viven en áreas urbanas no cuenta con la compañía de sus hijos, el problema se incrementa en las zonas rurales, ya que los hijos han ido abandonando el campo para buscar un empleo en las ciudades.

Tercera edad china
Mayores de una residencia de jubilados de la provincial de Jiangsu enhebran agujas durante una competición.

Reportaje de
Cai Min
特约记者 蔡敏
Wu Ying, una anciana de 70 años, se ha hecho famosa recientemente en toda la ciudad de Beijing. En vez de vivir preocupada por sus hijos y nietos, como cualquier otra madre o abuela china, emplea su jubilación bailando hip-hop, tendencia de la que está muy enamorada hasta el punto de ir vestida con una gorra de Armani que le tapa media cara y una camiseta engastada con adornos brillantes. Le gusta andar tarareando rap y llevar las manos metidas en los bolsillos de sus amplios pantalones vaqueros. Diversos medios de comunicación en los Estados Unidos, Alemania o Francia le han entrevistado e, incluso, una revista extranjera ha escrito un artículo sobre ella con el título de Una anciana moderna china. Por todo ello, Wu Yin se considera a sí misma como “una buena representante de la nueva generación de mujeres mayores de China”. Hoy en día, el grupo de amigas de Wu Ying, llamado “Las abuelas hip-hop”, cuenta ya con más de sesenta miembros y se estima que otras mil aprenden ya a bailar con ella ese ritmo tan actual.

China, nación con más de mil trescientos millones de habitantes, se enfrenta en la actualidad a un problema de envejecimiento de su población. Hasta finales de 2009, el número de mayores de 60 años era de 179 millones, es decir, el 12,5 por ciento de la población china, cifra que aumenta en ocho millones al año. Esto supone que la sociedad china está envejeciendo a un ritmo vertiginoso. Conforme a la última estadística, la esperanza de vida de la población china ya supera los 73 años y está en progresivo aumento. Esta parte de la sociedad se preocupa ahora de cómo pasar su tiempo libre lo mejor posible e, incluso, de cómo prolongarlo durante más años.

Tercera edad china
Un estudiante de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Liaoning imparte clases particulares a los mayores del distrito Huangu de Shenyang.

Una vejez personalizada

La población china goza de la fama de ser muy familiar y de estar muy unida. Tradicionalmente, los mayores solían ofrecerse a ayudar a los hijos o nietos, algo considerado muy normal. A la hora de la salida de los niños del colegio o las guarderías infantiles, las abuelas, fácilmente distinguibles no ya por su edad, sino también por sus canas, acuden prestas a recoger a sus queridos nietos. A veces están tan ocupadas, que ni siquiera tienen un momento libre los fines de semana, pues esos días los llevan a realizar actividades extraescolares, lo que les obliga incluso a echarse una siesta rápida en los autobuses.

No obstante, el concepto de vivir al servicio de la juventud está cambiando de una manera paulatina entre los ancianos, especialmente entre los provenientes de la ciudad, quienes anhelan una vida tranquila pero independiente como jubilados. Así tenemos el caso de Tong Zhengguo, quien recibió el apodo de la “abuela estudiante”, admitida en la Facultad de Economía de la Universidad Politécnica de Hebei tras haber estudiado cinco años en la escuela secundaria superior y después de haberse presentado en tres ocasiones a la prueba nacional de acceso a la universidad, certificado que consiguió recientemente. Otro caso es el de Li Shanjiao, un profesor jubilado proveniente del pueblo de Guangming, cerca de la ciudad de Taizhou (provincia de Zhejiang), quien a pesar de sus 98 años de edad lleva ya diez años estudiando en la Universidad a Distancia para Jubilados en su pueblo. Wang Xia, de la ciudad de Nanjing (provincia de Jiangsu), con 79 años se ha presentado ya ocho veces a la prueba nacional de acceso a la universidad. En la última convocatoria obtuvo una nota total de 93 puntos, insuficiente para aprobar.

Mientras tanto, hay cada vez más mayores que reivindican el derecho a gozar de una calidad de vida a lo largo de la tercera edad china. Por ejemplo, en Shanghai es común que los jóvenes hagan viajes durante la semana vacacional con motivo del Día del Trabajador o del Día Nacional de China, lo que es aprovechado por muchos ancianos para ir al gimnasio a realizar alguna actividad física. Así, los cursos organizados por los gimnasios durante las vacaciones se convierten en un encuentro de ancianos. La piscina, donde los mayores nadan tranquilamente e incluso hacen aquagym, se ha convertido en otro lugar de interés para estos aficionados a este deporte bajo el agua.

Además, algunos ancianos se deciden a vivir en asilos o residencias para mayores o alquilan casas situadas en el campo para pasar la vejez. Al pie de la montaña Tianmu, en la provincia de Zhejiang, viven en chalés muchos mayores procedentes de Shanghai. Hacen senderismo o pesca y están muy integrados en este ambiente rural. Esta forma de llevar una vida feliz fuera del entorno conocido, no impide que de vez en cuando añoren a sus hijos y nietos, aunque les da independencia y libertad.

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En el Parque de la Colina del Carbón de Beijing, la señora Gu de 75 años juega a la pluma con amigos de su misma edad.

Una sociedad en transición y el síndrome del “nido vacío”

Pero no todos los mayores tienen la suerte de poder pasar su vejez con el entusiasmo y la alegría con las que lo hace Wu Ying, la anciana aficionada al hip-hop. El abuelo Zhang, uno de los casi 16 millones de habitantes que hay en Beijing, coge un autobús todos los días desde la primera parada hasta la última, y luego regresa. Hacer esto le alivia la soledad que sufre.

Un informe elaborado por el Centro de Investigación Científica sobre el envejecimiento chino manifiesta que la proporción de ancianos solitarios alcanza el 70 por ciento en las ciudades grandes como Beijing y Shanghai. Casi la mitad de los mayores que viven en áreas urbanas no cuenta con la compañía de sus hijos. Este problema se incrementa en las zonas rurales, debido a que los hijos suelen abandonar el campo para buscar un empleo en las grandes urbes, dejando solos a sus mayores.

El “nido vacío” es un nuevo término generado con la aceleración de la transición de la sociedad china en una economía de mercado y como consecuencia de la sustitución de la familia tradicional por la de un sólo hijo. El origen de esta expresión se remonta ya al año 1980, cuando la famosa autora Bing Xin publicó su novela titulada Nido vacío y los lectores chinos se compadecieron del protagonista, un anciano chino de ultramar en una ciudad de los Estados Unidos abandonado por sus hijos. Sin embargo, en aquella época los chinos aún disfrutaban de la felicidad familiar rodeados de hijos y nietos y veían este problema como algo de las sociedades modernas. En cambio, hoy en día vivir solo es un problema común para los ancianos chinos, quienes sufren el vacío y la soledad en el corazón.

Un experto en investigación científica sobre el envejecimiento chino señala que durante los últimos años se ha producido un cambio brutal en cuanto a las viviendas, pasando de tener familias grandes a pequeñas. Esta transformación de la familia, junto con el éxodo de la población a gran escala, ha generalizado el fenómeno de los ancianos solitarios, tendencia que también se observa en los países más desarrollados.

No obstante, hay que tener en cuenta que en China la familia ha desempañado un papel importante en el cuidado de los mayores desde la antigüedad. Una de las virtudes según Confucio dice que hay que mostrar amor y respeto por los mayores y, sobre todo, piedad filial. Esta cualidad constituye la base y el principio de actuación y modo de ser de un ciudadano chino. Así, el filósofo manifestó frente a sus discípulos: “con la presencia de los padres, no hagas ningún viaje largo ni lejano, a no ser que tengas una orientación clara.” Asimismo, en su obra inmortal Las analectas indicó la importancia de mantener a los mayores tanto mediante recursos económicos como con consuelo y cariño.

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Más de 40 estudiantes de la Universidad para Mayores de Anhui durante un ensayo con tambores de cintura .

Durante la Dinastía Qin (221-206 a.C.), la piedad filial fue una disciplina fundamental para gobernar el país. Fang Xuanlin, primer ministro de la Dinastía Tang (618-907), fue famoso por su inquebrantable piedad. Hay una historia que cuenta que un día su madrastra se puso enferma y Fang, con los ojos llenos de lágrimas, pidió arrodillado -la mayor forma de cortesía y respeto- al médico que atendiera a su madrastra con todo lo que fuera necesario. Después de su fallecimiento, Fang se puso tan triste que no quiso comer durante días. Tras esto, promulgó que aquéllos hijos que no cuidaran a sus mayores recibirían todo el peso de la ley. Hasta la fecha, el Día de los Mayores –que se conmemora cada 9 de septiembre del calendario lunar-, ha sido un acontecimiento de suma importancia para respetar y ayudar a la gente de la tercera edad china. Durante esa jornada, los mayores salen a pasear, subir montañas o de excursión por la ciudad en compañía de sus hijos o nietos.

Una nueva era está llegando marcada con una estructura del tipo 4-2-1 (cuatro ancianos, una pareja y un hijo o hija). En la vida moderna de hoy en día, es muy difícil para los hijos únicos compaginar su carrera profesional con las atenciones a los mayores. Así, la tarea tradicional de cuidar de los mayores hasta su muerte se va perdiendo y, al final, se les deja en pensiones o albergues convertidos en la última opción para las familias debido al cambio de mentalidad, de actitud y a la manera de vivir de la gente moderna.

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Competición de figuras de cuerdas de los mayores de una residencia de jubilados en la provincia de Jiangsu .

El desafío provocado por el avance del envejecimiento

Un oficial del Ministerio de Asuntos Civiles Chino reveló que China “está sufriendo un envejecimiento acelerado de la población. Tanto la velocidad como el grado en que se está produciendo están fuera de lo que esperábamos e imaginábamos. La sociedad aún no está preparada, teniendo en cuenta el aumento constante y rápido de ancianos”.

El Producto Interior Bruto (PIB) per cápita para la tercera edad china apenas supera los mil dólares anuales, una distancia enorme en comparación con las condiciones de las que disponen los países desarrollados para este sector de la población, cuyo PIB anual per cápita alcanza entre 5000 y 10.000 dólares. Así, el caso de China es el típico de avance acelerado del envejecimiento de la población. Siguiendo un análisis con datos extraídos del Banco Mundial, la entrada en la tercera edad china de una gran multitud de mayores que nacieron durante la época de la posguerra supondrá un reto duro a partir del año 2015.

Hay tres aspectos principales derivados de la presión que tiene China. El primero es el mantenimiento de un sistema de pensiones, prácticamente inexistente hasta la fecha, ya que se estima que en el año 2020 los pensionistas superarán los cien millones con una proporción de 2,5 a 1 en cuanto a la relación entre beneficiarios y ofrecedores. El segundo aspecto destacado hace referencia a los servicios médicos, y el tercero, a la escasez de servicios específicos para la población mayor. Hoy en día existe una carencia enorme de servicios, hasta el punto que tal situación no puede responder a la demanda creciente de los ancianos que quieren ingresar en pensiones o albergues. En las zonas rurales, donde la gente dispone una pensión muy baja, mejorar el mantenimiento de los mayores de los pueblos sigue siendo una problemática que requiere mucho tiempo y esfuerzo.

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Ciudadanos de la ciudad de Zhuhai en la provincia de Guangdong participan en un concurso de taiji con pelotas de goma.

Según una encuesta hecha en Beijing, a la hora de contestar de qué manera prefieren vivir la vejez, los ancianos manifiestan que lo primero es no sobercargar a los hijos tanto económica como personalmente, y lo segundo, hacerlo con relativa salud. Además, casi el 6 por ciento de ellos dice que no les importaría ingresar en una residencia para mayores cuando no puedan cuidarse por sí solos.

La experiencia de los países occidentales relativa a la construcción a mayor escala de albergues para ancianos donde pasan una temporada hasta que regresan al seno familiar y de centros de atención de día similar a las guarderías infantiles entre otros servicios, son salidas principales a la hora de orientar la búsqueda de modalidades apropiadas para mantener a los ancianos bajo un marco social chino. Así lo señala Yin Mi, el investigador del Instituto de Ciencias de Envejecimiento de la Academia China de Ciencias Sociales de Beijing.

Según lo previsto, en 2014 la tercera edad en China alcanzó los doscientos millones, es decir, una de cada siete personas pertenece a la tercera edad. Y en el caso de ciudades como Beijing o Shanghai, esta proporción llega a ser de un anciano por cada cinco personas. Se calcula que hasta 2030, las familias en las que viven los mayores solitarios, las llamadas “nido vacío”, pueden llegar a ser el 90 por ciento. En una palabra, dentro de 20 años China va a experimentar un duro y urgente reto, tanto en el mantenimiento de los ancianos como en el sistema de servicios destinados al bienestar social. 

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pdfPublicado originalmente en la Revista Instituto Confucio.
Número 3. Volumen III. Noviembre de 2010.
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