Wang Xuan: el artífice de la digitalización de los caracteres chinos

Wang Xuan (1937-2006) lideró las investigaciones e inventos que permitieron la digitalización y entrada en los ordenadores de los caracteres chinos y sus correspondientes fuentes. China, pionera en la invención de las artes de la impresión y la imprenta con tipos móviles en el mundo, logró en 1981 que los caracteres chinos superasen con éxito el umbral de la modernidad científico-tecnológica de la digitalización.

Wang Xuan
Wang Xuan

Reportaje de
Wang Wen
王文
Es posible que no lo sepas, pero cuando utilizas tu dispositivo móvil para editar y enviar mensajes en chino, o cuando te sirves del teclado del ordenador para introducir información empleando caracteres, o cuando echas un vistazo a publicaciones y libros en esa lengua, todas tus acciones están relacionadas con un científico chino. La digitalización y entrada en los ordenadores de los caracteres chinos y sus correspondientes fuentes se deben a las investigaciones e inventos de un estudioso, a quien debemos agradecer también la comodidad actual en la transmisión de información en chino. Esa persona era Wang Xuan (王选).

Nacido en Shanghái, Wang Xuan (1937-2006) llegó a ser miembro de la Academia China de las Ciencias, la de Ingeniería y la Academia Mundial de Ciencias, así como catedrático de la Universidad de Beijing. Dedicó su vida a los caracteres chinos, las artes gráficas y la investigación del procesamiento informático de la imagen. Fue él quien estuvo al frente del sistema de fotocomposición láser de caracteres chinos y abrió una primera ventana a la informatización de la industria editorial e informativa china. A este proceso se le conoce como “la reinvención del arte de la imprenta de los caracteres chinos”, lo que le granjeó al propio Wang Xuan el sobrenombre de “el segundo Bi Sheng” (毕升; Bi Sheng fue un famoso inventor de la dinastía Song). Asimismo, su labor se vio reconocida, entre otros galardones, con el Premio Científico y Tecnológico Supremo, la más alta distinción científica concedida en China, y con el primer puesto en el Premio Nacional al Progreso Científico y Tecnológico.

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Impresión con estelas en piedra de Xiping. Ilustraciones y gráfico de Xavier Sepúlveda

China es pionera en la invención de las artes de la impresión y la imprenta con tipos móviles en el mundo. Si la dinastía Han (, 226 a.C.-220 d.C.) ya fue testigo de la invención del papel, con la llegada del periodo de las estelas en piedra de Xiping (熹平, 172-178 d.C.); en la dinastía Han del Este (东汉, 25-220 d.C.) tuvo lugar la inscripción en este material de los clásicos confucianos. Ello, a su vez, anticipó la copia e impresión de textos mediante el método de aplicar el papel sobre las propias estelas, previamente entintadas. No obstante, por aquel entonces la transcripción de obras y libros era aún, en su gran mayoría, manual. Por el año 600 d.C., durante la dinastía Tang (, 618-907 d.C.), comenzaron a utilizarse moldes de madera grabados para la impresión de algunas obras de uso extendido y amplia demanda en la vida cotidiana, como por ejemplo escrituras budistas y almanaques. La gente de aquella época se inspiró en los moldes de sellos. Este método de impresión utilizaba moldes de un determinado espesor, llanura y lisura que se emplearían para la transcripción de obras de manera cuidadosa y pulcra sobre un fino y translúcido papel estandarizado. Al adherir el anverso del papel al molde, los caracteres chinos se revelaban claramente sobre la página. Al volver a utilizar el buril para cortar aquellas partes del cliché que carecían de escritura, el carácter grabado quedaba en relieve, en contraste absoluto con las entalladuras cóncavas grabadas en la piedra. Al extenderse sobre el carácter en relieve la tinta china, se usaba el papel para cubrirlo y después se retiraba suavemente, y así los caracteres que quedaban impresos sobre el papel se correspondían exactamente con los grabados. Todo ello ahorró esfuerzos a nuestros antepasados en la transcripción de obras, redujo los costes de los libros y promovió la propagación y popularización de la cultura.

 

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Moldes de madera con caracteres grabados en una misma tabla
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Moldes de madera con caracteres grabados en una misma tabla

Si bien la fabricación de moldes grabados para su uso en la imprenta ahorraba tiempo, trabajo y materiales, el almacenamiento de grandes cantidades de los mismos resultaba tan poco práctico como difícil la corrección de los caracteres erróneos u omitidos. Aproximadamente en la década de los cuarenta del siglo XI, y para dar respuesta a estos inconvenientes, Bi Sheng, científico de la dinastía Song del Norte, empleó la arcilla en la invención del primer sistema de imprenta de tipos móviles. Con la arcilla como material de fabricación de toda clase de tipos móviles,  estos se disponían sobre el papel para imprimir libros y textos. Shen Kuo (沈括), otro científico de la época, realizaba las siguientes apreciaciones en su obra Ensayos del Arroyo de los Sueños (“梦溪笔谈”): en caso de imprimir únicamente un reducido número de documentos o libros, el uso de tipos de madera no parecía sencillo ni conveniente; sin embargo, se trataba de un método muy rápido si se deseaba imprimir una gran cantidad de libros. No obstante, existían numerosas razones por las cuales, tanto en aquella época concreta como posteriormente y durante un prolongado periodo, este formidable invento no logró alcanzar un uso extendido en China. El análisis posterior a este respecto indicó que un motivo de gran peso fue la ingente lista de caracteres chinos.  El alfabeto latino se reduce a algo más de una veintena de letras, y al añadir toda clase de fuentes y tamaños el total sigue sin sobrepasar las tres cifras; sin embargo, existen decenas de miles de caracteres chinos, e incluso aquellos de uso frecuente se cuentan por varios miles. A todo ello aún es preciso sumar las diferentes fuentes y tamaños lo que da como resultado una considerable cantidad de tipos.

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Reproducción de una plancha con tipos móviles de arcilla
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Bi Sheng (毕升)

El arte de la imprenta mediante el uso de máquinas tipográficas en la China moderna fue un elemento importado de Occidente. Hasta la década de los ochenta del siglo XX, las imprentas chinas empleaban continuamente esta maquinaria para la producción de libros y prensa. La eficacia de esta tecnología era reducida puesto que la composición tipográfica de un periódico en página tamaño holandesa (un cuarto de la superficie completa de un papel de impresión estándar), incluso recurriendo a una industria especializada de inspección y composición, requería veinticuatro horas de trabajo. Asimismo, los tipos y muebles de imprenta pesaban varias decenas de kilos, y el contacto prolongado con los tipos revestía serios perjuicios para la salud humana.

Existen decenas de miles de caracteres chinos, e incluso aquellos de uso frecuente, se cuentan por varios miles  Lo que hace muy compleja la composición con tipos de plomo. 

Durante la última mitad del siglo pasado, la electrónica, la óptica y la informática experimentaron un rápido desarrollo y universalización de la industria editorial occidental al popularizar sucesivamente el uso de la llamada “tecnología de fotocomposición”. En 1946, un estadounidense inventó el dispositivo de fotocomposición óptica y, aproximadamente en 1960, un alemán creó una máquina de fotocomposición mediante tubos de rayos catódicos, a la que en 1975 se sumarían los inicios de una investigación británica sobre la “fotocomposición por láser”. En agosto de 1974, también en China, dio comienzo la investigación científica sobre el llamado “Proyecto 748”, centrado en la transmisión de caracteres chinos, la recuperación de información cifrada en caracteres y la fotocomposición por láser de dichos caracteres. Wang Xuan, a la sazón catedrático en la Universidad de Beijing, participaría en el proyecto de investigación relativo a la “fotocomposición por láser del sistema de ideogramas chino”. Esta tecnología no es sino el proceso por el cual se codifica cada carácter chino de una manera determinada para su almacenamiento en un ordenador; cuando se precisa imprimir esta información codificada en caracteres, se emplea un rayo láser que escanea y recupera los caracteres y a continuación muestra la información en el ordenador.

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Impresión con tipo móviles de madera. Ilustraciones y gráfico de Xavier Sepúlveda

Posteriormente, comenzó a producirse una diversificación en las funciones de los ordenadores, a las cuales se sumó, entre otras, la de gestionar datos a gran escala. Dado que en aquella época todo el software informático estaba escrito empleando alfabeto latino, los ordenadores únicamente podían procesar pinyin (sistema de transcripción fonética del chino). Al enfrentarse a un número elevado de palabras, tipos de letra, caracteres similares, trazos, estructuras complejas y, por encima de todo, a los pictogramas del sistema de escritura china, el ordenador parecía carecer por completo de recursos. En agosto de 1984, la Agencia de prensa de Francia (AFP) que cubría los Juegos Olímpicos en Los Ángeles, recogió el siguiente comentario: “La agencia de noticias Xinhua ha enviado 22 reporteros, 4 fotógrafos de prensa y 4 miembros de personal técnico para cubrir el evento. Del total de 7.000 profesionales de la comunicación procedentes de todo el mundo, únicamente el equipo chino toma notas para sus reportajes a mano (…)”. En aquella época, y a ojos de algunos occidentales, los caracteres chinos estaban destinados a convertirse en “la cultura abandonada por la máquina de escribir y el ordenador” y el pueblo chino condenado a quedar fuera de la era de la expansión masiva de la informática si se resistía a abandonar su sistema de escritura. Hasta tal punto se extendió esta corriente de opinión que incluso algunos académicos chinos suscribieron, con tono de lamento, la idea de que la escritura china debía “caminar por el sendero común de la escritura fonética”.

Wang Xuan
Almacén de tipos de plomo
Wang Xuan
Almacén de tipos de plomo

Wang Xuan y su pionero equipo de trabajo se sirvieron de métodos de descripción computacional basados en “contornos y parámetros”. Y, al mismo tiempo, investigaron sobre un conjunto de tecnologías de compresión, recuperación y transformación de información codificada de alto rendimiento en caracteres chinos. Así se convirtieron en los primeros en diseñar un microchip especial apropiado. En 1979 para tal fin, Wang Xuan dirigió el sistema desarrollado de fotocomposición por láser de caracteres chinos para crear desde el dispositivo la primera placa fotográfica de un periódico en octavo. Desde 1981, esta tecnología alcanzó progresivamente un uso extendido y a gran escala en toda China, lo que hizo posible que los antiguos caracteres chinos superasen con éxito el umbral de la modernidad científico-tecnológica de la digitalización. Esta suerte de resurrección en la era de la información, asimismo, posibilitó que la industria de la imprenta china abandonase rápidamente la era del “plomo y fuego” para entrar en la de “luz y electricidad”.

Wang Xuan resolvió los problemas tecnológicos primordiales en la fotocomposición por láser de los caracteres chinos

Con anterioridad a las investigaciones de Wang Xuan, las consideraciones sobre el almacenamiento informático de caracteres chinos pasaban siempre por el uso de métodos de matrices de puntos. Sin embargo, debido a los numerosos trazos y las estructuras misceláneas, cada carácter poseía múltiples fuentes, diversos tamaños, y ocupaba un gran espacio de almacenamiento en el ordenador por lo que no resultaba ventajosa la ampliación o reducción del tamaño de los caracteres chinos. Wang Xuan combinó de manera armoniosa e inseparable las características de los caracteres, utilizando los trazos regulares horizontales, verticales y curvos para emplear a su vez una serie de parámetros de muestra, y empleando curvas y otros trazos no regulares para emplear contornos de muestra. Esto permitió que la suma total de información procesada en caracteres se redujese considerablemente, así como minimizar la distorsión resultante de la ampliación y cambio de forma de las fuentes de los caracteres chinos. Este invento resolvió los problemas tecnológicos primordiales en la fotocomposición por láser como el almacenamiento y transmisión del ingente volumen de información codificada en los caracteres chinos.

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Preimpresión e Impresión ófset. Ilustraciones y gráfico de Xavier Sepúlveda

Al comienzo de este siglo, la Academia China de Ingeniería y la Asociación China para la Ciencia y la Tecnología (科协) organizaron de manera conjunta una votación pública para decidir sobre “los grandes logros de la ingeniería en la China del siglo XX”. “La revolución de la imprenta y el procesamiento de información codificada en caracteres chinos”, liderada por Wang Xuan, fue la elegida por abrumadora unanimidad. Y ha alcanzado una impresionante segunda posición en la lista de hitos de la ingeniería y la innovación tecnológica independiente de China de todos los tiempos. Hasta el día de hoy, y según datos aún no contrastados, los métodos de inserción de caracteres chinos sucesivamente inventados alcanzan un total de 1600. Las lenguas oficiales empleadas formalmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) son el inglés, francés, ruso, español, árabe y chino, y para cada documento de relevancia de esta organización, se imprimen y distribuyen versiones en los seis idiomas, si bien la versión china es siempre la que menos espacio de texto ocupa. 


Revista Instituto Confucio 32

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 32. Volumen IV. Marzo de 2015.
Ver el reportaje original en PDF 

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