Wu Jianxiong

Wu Jianxiong: la Marie Curie oriental

Wu Jianxiong (吴健雄, 1912-1997) fue una de las físicas más relevantes del siglo XX y  autora de importantes avances científicos. Sus descubrimientos allanaron el camino para que sus compañeros Li Zhengdao y Yang Zhenning obtuvieran el premio Nobel de Física en 1957, galardón que ella nunca llegó a ganar a pesar de haber sido nominada hasta en siete ocasiones.

Un reportaje de
Juan Diego Fernández Rosado
费英杰
La científica Wu Jianxiong (吴健雄, 1912-1997), con nacionalidad estadounidense pero original de Liuhe (provincia de Jiangsu) y a menudo conocida como Wu Chien Shiung, fue una de las físicas más relevantes del siglo XX y la autora de importantes avances científicos. A lo largo de su carrera obtuvo casi todos los premios de su especialidad investigadora existentes y, con gran esfuerzo, se ganó apelativos como la “Marie Curie china” o la “reina de la Física”. Unos calificativos que dan cuenta de su importancia en el mundo científico y de su erudito legado, imprescindibles para el conocimiento del Universo con el que contamos hoy en día.

Como mujer pionera en ciencia, su propio camino estuvo sembrado de dificultades derivadas de una época caracterizada por un marcado sistema patriarcal. Desde pequeña fue una niña de pocas palabras, sentía una inmensa curiosidad por la forma en la que funcionaba el mundo y, desde muy temprano, demostró una inteligencia extraordinaria al recitar poemas, escribir caracteres chinos y calcular operaciones matemáticas básicas.

Wu Jianxiong

Su mayor fuente de inspiración fue su padre, a quien ella misma definía como una persona avanzada a su época. Wu Zhongyi era profesor, había estudiado en la Escuela Nanyang de Shanghái, predecesora de la actual Universidad Jiaotong. Fue él mismo quien, consciente del enorme potencial de su hija, decidió fundar la escuela para niñas en la que estudió la joven. Deseaba que heredara sus ganas de aprender y pudiera forjarse un futuro que tenía vetado por el hecho de no ser hombre. Le dio un nombre masculino (héroe fuerte) y se hizo responsable de su formación. A menudo charlaba con ella sobre los avances científicos de la época y, según solía contar la propia Wu, le instaló una radio con la que la pequeña comenzó a recibir noticias del exterior y a soñar con un futuro muy lejos de su pequeño pueblo.

Wu Jianxiong

La primera aventura en la que se vio envuelta llegó a sus 11 años, momento en el que se marchó a Suzhou, la ciudad más cercana a su pueblo, para continuar con sus estudios. En ella conoció al profesor Hu Shi, con el que estableció una profunda amistad y gracias al cual comenzó a interiorizar la importancia de la igualdad entre hombres y mujeres. Su ejemplo la motivó para continuar centrándose en sus estudios y así entrar en la Universidad Nacional Central de Nanjing a estudiar física. A partir de entonces, estuvo muy expuesta a los últimos avances en esa materia que, precisamente, vivía uno de sus momentos más álgidos debido a descubrimientos de gran magnitud como el de la radiación del cuerpo negro de Max Planck, el principio de la relatividad general de Albert Einstein, la aparición de las teorías de la física cuántica o los avances en el campo de la radioactividad de Marie Curie, la científica a la que más admiraba.

Tras su graduación, Wu decidió cursar un posgrado en física nuclear y adquirió la responsabilidad de impartir clases durante un año en la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou. En 1934 dio por finalizados sus estudios en China con una tesis de un valor científico incalculable titulada Demostrando la ley de Bagg y, solo dos años después, abandonó lo que posteriormente ella misma recordaría como una infancia bonita y tranquila para cumplir un sueño que había perseguido desde pequeña: cruzar el océano.

Wu Jianxiong

Su intención era dirigirse a la Universidad de Michigan y allí aprovechar las oportunidades que el doctorado le brindaría para investigar. Sin embargo, una vez desembarcó en el estado norteamericano de California, conoció en la Universidad de California en Berkeley a Ernest Lawrence cuya última creación, un ciclotrón de 37 pulgadas que le servía como acelerador de partículas para observar resultados de diversos experimentos, le sorprendió gratamente. Lawrence se percató pronto de la capacidad de Wu y le prometió sustento económico para que hiciera su doctorado en Berkeley e investigara a su lado, una propuesta que supuso para Wu una puerta de entrada a la investigación nuclear. Allí trabajó codo con codo con el mismo Lawrence, Oppenheimer y otras grandes figuras de la física.

En 1944 se convirtió en la primera mujer en dar clases en la Universidad de Princeton. Con el estallido de la II Guerra Mundial, se desplazó a la Universidad de Columbia, donde trabajó en el enriquecimiento del uranio como parte del “proyecto Manhattan” para el desarrollo de la bomba atómica

En 1938 comenzó de forma oficial a realizar observaciones experimentales en física nuclear, un campo aún poco conocido en la época. Más adelante publicó uno de sus tratados de mayor relevancia, en el que mostraba los productos de la fisión nuclear del uranio-235 que había observado en el ciclotrón, y que se reveló como una contribución fundamental para el desarrollo de la ciencia nuclear en Estados Unidos. En 1940 vio cómo se le cerraba la posibilidad de impartir clase en la Universidad de California porque no proporcionaban plazas a mujeres, lo que le obligó a desplazarse hasta la costa este para ejercer la docencia en la Smith College, una universidad privada del estado de Massachusetts que entonces solo era para féminas. Aunque disfrutaba de su nueva función añoraba la física experimental, pues este centro de educación superior no contaba con las infraestructuras necesarias para realizar experimentos nucleares. Estas circunstancias le hicieron esforzarse por lograr una mejor oportunidad hasta que, gracias a su amigo Lawrence, se convirtió en 1944 en la primera mujer en dar clases en la Universidad de Princeton. Y allí, en el estado de Nueva Jersey, se casó con Yuan Jialiu. Con el estallido de la II Guerra Mundial, se desplazó a la ciudad de Nueva York, a la prestigiosa Universidad de Columbia, donde trabajó en el enriquecimiento del uranio como parte del “proyecto Manhattan” para el desarrollo de la bomba atómica, una experiencia gracias a la cual obtendría poco después una plaza como profesora titular.   

Wu Jianxiong

Su descubrimiento de mayor valor científico se produjo cuando dos de sus compañeros, Li Zhengdao y Yang Zhenning, propusieron en 1956 que la paridad, es decir, la simetría que hasta entonces se creía que caracterizaba a las leyes de la naturaleza, podría no conservarse durante el proceso de desintegración beta. Inmediatamente, Wu dirigió a su equipo a través de una serie de comprobaciones experimentales para polarizar núcleos de cobalto 60 y demostrar que, efectivamente, el principio de la paridad no era siempre válido. Este resultado cambió la visión del Universo que los científicos tenían hasta entonces. Su descubrimiento allanó el camino para que sus compañeros obtuvieran el premio Nobel de Física en 1957, galardón que ella nunca llegó a ganar a pesar de haber sido nominada hasta en siete ocasiones. Sin embargo, además de un inmenso reconocimiento internacional, recibió premios científicos de muy diversa índole. Ingresó en la Sociedad Estadounidense de Física; fue la primera mujer de procedencia china en entrar en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos; en 1975 recibió la Medalla Nacional de Ciencia; en 1990, la Academia de las Ciencias China otorgó su nombre al asteroide 2752 descubierto por el Observatorio de la Montaña Púrpura y, en 1994, entró también a formar parte de la Academia de las Ciencias de su país de origen.



Tras su retiro, dedicó todos sus esfuerzos al desarrollo de programas educativos científicos en China y a la lucha por la inclusión de la mujer en los ámbitos en los que ella había destacado, hasta que finalmente falleció en 1997. Su cuerpo fue trasladado a su pueblo natal, donde fue enterrado bajo un monumento diseñado por el arquitecto de origen chino Ieoh Ming Pei. También allí, su marido estableció la fundación Wu Chien Shiung para proporcionar ayuda económica a jóvenes científicos chinos. Se fue de este mundo dejando tras de sí un legado investigador crucial para el avance de la física y mostrando a muchas mujeres de China el camino para luchar contra la desigualdad y poder cumplir sus sueños.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 47. Volumen II. Marzo de 2018.
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