Yao Ming

Yao Ming: Una vida entre dos mundos

Yao Ming (姚明, Shanghái, 1980), exjugador chino de baloncesto, se convirtió en toda una leyenda internacional por su brillante carrera deportiva y por su imponente altura de 2,26 metros. Jugó 8 temporadas en la NBA y fue el abanderado de China en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008.

Un reportaje de
Germà Arroyo
Ha sido el primero en muchas ocasiones y ha sabido diferenciar, desde la altura que le dan sus 226 centímetros de estatura, lo importante de lo accesorio. Tras una brillante carrera deportiva, y después de media vida haciendo diabluras con la pelota, el hombre de la carcajada más famosa y sincera de la historia es ahora un mito viviente del baloncesto. Su camiseta con el número 11 ya cuelga de la cancha de los Houston Rockets, el equipo en el que jugó en la NBA, y su nombre figura, junto al de leyendas de este deporte como Magic Johnson o Michael Jordan, en el Salón de la Fama del Baloncesto. Este es el jugador de baloncesto Yao Ming.

Yao Ming
Yao Ming y Michael Jordan en un partido de las estrellas

En 2009, durante una rueda de prensa con su compañero de equipo Ron Artest, este hizo un comentario irónico que provocó la hilaridad de Yao Ming (姚明, Shanghái, 1980). Aquello se hizo viral y la popularidad que ya tenía el jugador más alto de la historia del baloncesto chino traspasó las fronteras del propio deporte al que ha consagrado toda una vida. Y aquello se convirtió en un meme que aún se celebra en Internet y se usa como icono en los teléfonos móviles.

Yao Ming empezó a jugar al basket a los 9 años; pero con 13 ya entrenaba más de 10 horas cada día. Click Para Twittear

El joven Yao empezó a tirar pelotas a la canasta a los 9 años y, con 13, ya entrenaba más de 10 horas cada día. Sus padres también fueron jugadores de baloncesto, el papá le prometía regalos por cada pelota que traspasaba la cesta y la mamá le guisaba unas recetas familiares especiales para que se estirara aún más. Estaban muy pendientes del chico que no paró de crecer hasta que llegó a los 2’26 m, superando en casi medio metro a su madre. Los esfuerzos de sus padres dieron frutos y el pívot se convirtió, con el tiempo, en el tercer jugador más alto de la historia del baloncesto profesional estadounidense.

Yao Ming

Su primer, y único equipo en China, fue el Shanghai Oriental Sharks, que jugaba en la incipiente liga de baloncesto del país. En su primera temporada anotó 10 puntos y 8 rebotes de media por partido. La empresa de ropa y material deportivo Nike, que patrocinaba a los Sharks, invitó a Yao a un campus de verano en París en el verano de 1997. No hizo falta mucho más porque allí el jugador de Shanghái se dio a conocer fuera de sus propias fronteras. 

En 1999 debutó con la selección nacional de China y ganó el título de la confederación asiática de baloncesto celebrado en la ciudad japonesa de Fukuoka. Junto a sus compañeros Wang Zhizhi (2’16 m) y Mengke Bateer (2’11 m) formó un trío arrollador al que apodaron ‘la Gran Muralla andante’. En su última temporada de juego en Shanghái los Sharks ganaron con Yao el único trofeo nacional que luce en sus vitrinas. Ese mismo año 2001, y durante los partidos por el título, la media del pívot alcanzó los 39 puntos y 20 rebotes por partido, con un 76.6% en tiros de campo y anotando 21 lanzamientos en uno de los encuentros de las finales. Unos números que dan vértigo.

Yao Ming
En un lance de juego de un partido entre el Este y el Oeste

Vida en Houston

El año 2002 marca un punto de inflexión en la vida deportiva de un jugador excepcional. Yao Ming fue seleccionado en la primera posición para la NBA (Asociación Nacional de Baloncesto de EE. UU.) por el equipo profesional de los Houston Rockets. Un hecho que convirtió al baloncestista chino en el primer jugador internacional seleccionado en esa posición sin haber pasado por la universidad. En octubre firma un contrato por cuatro años y casi 18 millones de dólares con el que iba a ser su único equipo en la prestigiosa liga de las estrellas del baloncesto mundial.

Yao Ming
Un Yao Ming concentrado luce la camiseta de la selección nacional de China

La primera temporada que juega Yao en los Rockets no puede ser más especial porque lo eligen como parte del mejor quinteto de jugadores novatos y acaba segundo en la votación de Novato del Año, si bien la prestigiosa revista Sporting News le corona como el mejor de la temporada. Además, disputa el partido de las estrellas del 2003 como titular gracias a los votos recibidos por parte de los aficionados. Su presencia en el equipo de Houston, la ciudad más importante del estado norteamericano de Texas, hace que el pabellón donde juegan los Rockets incremente su público de forma notable. El partido contra los Lakers de Los Ángeles (California), en enero de 2003, fue el segundo más visto de la televisión por cable en EE. UU. Y en China marcó también récords de audiencia.

Solo anotar que en su primera temporada con los Rockets promedia 29 puntos y 8,2 rebotes por partido. Poco a poco, Yao se convierte en la estrella del equipo y su presencia en el partido de las estrellas se hace imprescindible. Excepto en el año 2010, que no sale elegido, y en los de 2009 y 2011 por culpa de las lesiones, suma un total de 6 participaciones efectivas en esta particular competición amistosa que enfrenta a los mejores jugadores de la NBA de cada temporada. Unas heridas en el pie izquierdo, que aparecen a finales de 2005, frenan su progreso en las campañas posteriores y su futuro en este deporte.

Yao Ming
Yao Ming como abanderado de China en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2008 celebrados en Beijing

Yao cumple el sueño de portar la antorcha olímpica y la bandera nacional en los Juegos Olímpicos de 2008 celebrados en la capital de China. En Beijing su actuación resulta decisiva para que la selección de baloncesto logre el pase a cuartos de final de esta prestigiosa competición. Las dolencias en el pie, sin embargo, no le dejan continuar al más alto nivel y Yao se retira de las canchas en el verano de 2011.

La fama que le ha dado el deporte no le ha nublado la vista a este pívot que siempre ha lucido el número 11 en su camiseta. Tras el terremoto que asoló la provincia china de Sichuan, en mayo del 2008, creó una fundación que lleva su nombre para la mejora de la vida infantil en los EE. UU. y en China. Sus primeros proyectos han ayudado a la reconstrucción de las escuelas destrozadas por dicho movimiento sísmico. Esta institución también coordina programas sociales de ayuda a menores en riesgo de exclusión social o víctimas de desastres naturales.

Yao Ming
En su discurso al ingresar en el Salón de la Fama del Baloncesto de EE. UU.

Además de todo ello, y de adquirir su equipo chino de toda la vida, los Shanghai Oriental Sharks, Yao fue elegido presidente de la Asociación de Baloncesto de China. Y, desde este puesto, ya ha roto moldes puesto que está empeñado en que su país, que acogerá la fase final del Campeonato del Mundo en 2019, mejore su palmarés. Su nombre, el de Yao Ming, cuya camiseta ya luce en el Salón de la Fama del Baloncesto en EE.UU., ha servido de argumento para un libro autobiográfico, que el propio Yao ha firmado junto con el periodista estadounidense Ric Bucher. En Yao Ming: A Life in Two Worlds, publicado en 2004 y del que no hay traducción al español, se reseñan los primeros momentos del joven baloncestista en la NBA. Se trata de un relato inspirador de cómo la fe en sí mismo, el trabajo duro y la unidad han transformado su vida de ser un éxito en China a revelarse como un icono internacional al tiempo que ha ayudado a construir un valioso puente entre dos mundos.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 43. Volumen IV. Julio de 2017.
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