A Lai

A Lai, escritor del neohistoricismo

A Lai (Sichuan, 1959), es un escritor tan vinculado a la ciudad como al campo y parece un erudito a la vez que un caballero. Es conocido por su extraordinaria habilidad para describir la realidad y retratar la historia de China. Incluso en una época dominada por la fugacidad que caracteriza a la comida rápida, ha logrado crear un idioma artístico único al que se ha aferrado para defender el valor, la solemnidad y la dignidad de la literatura. Pertenece a la corriente contemporánea y procede de la ciudad de Chengdú.

Reportaje de
Li Weihong
李伟红
Corría el año 1959 cuando A Lai nació en una pequeña aldea en las montañas, de tan solo 20 familias, situada en la Prefectura Autónoma Tibetana y Qiang de Aba, al noroeste de la provincia de Sichuan. En su infancia, las villas (xiang), el tipo de pueblo más pequeño según la organización territorial de China, aún recibían el nombre de comunas (gongshe). En esa época la comuna a la que pertenecía su aldea carecía de centros de enseñanza secundaria, por lo que pasó sus años de estudio viviendo en la escuela de otra comuna y volviendo a su hogar solo una vez cada varias semanas.

A Lai
A Lai. Ilustración de Xavier Sepúlveda.

A sus 16 años comenzó a trabajar en una central hidroeléctrica, en la que se dedicaba a todo tipo de afanosas tareas, como excavar la tierra o mover piedras de gran tamaño. Más tarde, cuando el personal de la central se hubo percatado de su corta edad y de que contaba con cierta formación cultural, le asignaron a la tarea de conducir tractores. Fue esta su principal ocupación hasta que, siguiendo el consejo de uno de sus antiguos profesores, decidió participar en la convocatoria de exámenes de entrada a la universidad (gaokao) para continuar con sus estudios. Lo admitieron en una especialidad diferente a la que había solicitado pero, como le aconsejaban con frecuencia que aprovechara su juventud para estudiar e instruirse, decidió matricularse y comenzar su formación superior. Pronto se dio cuenta de que, en realidad, ya conocía la mayor parte del contenido impartido por los profesores de la facultad para la formación de docentes de la que era alumno por lo que, con frecuencia, dedicaba el tiempo en el aula a leer clásicos de la literatura china y extranjera. Por entonces, aún no se le había pasado por la mente la posibilidad de poder ser escritor, simplemente consideraba que leer era una forma muy adecuada de adquirir los conocimientos que necesitaba para dedicarse al mundo académico. Tras graduarse, pasó casi cinco años impartiendo clases como profesor de escuela secundaria, un periodo de tiempo durante el cual continuó leyendo una gran cantidad de obras que asentarían las bases de lo que sería la esencia de su propia obra en el futuro.

A Lai
Portada de los libros de A Lai “Tres Cordyceps”, “El platero bajo la luz de la Luna” y “Manchas de sangre del pasado”

De la poesía a la prosa

En el año 1982, A Lai comenzó a componer poesía y, en la segunda mitad de dicha década, inició su andadura como novelista, actividad que compaginaba con sus labores de editor en la revista Science Fiction World de Chengdú. Gracias a la base literaria que había acumulado durante años, y a sus propias experiencias vitales, se desenvolvía en el mundo de las letras como pez en el agua. El neohistoricismo es un movimiento que aboga por considerar a la obra literaria desde las circunstancias y el contexto social en los que se creó, así como por la necesidad de enfatizar la importancia del estudio de la conciencia histórica implícita en la literatura.

En su trayectoria creativa destacan sus antologías poéticas, como Lengmohe; colecciones de relatos como Manchas de sangre del pasado o El platero bajo la luz de la Luna; y sus novelas, entre las que sobresalen Amapolas rojas y La montaña vacía.

A Lai

Publicada en 1998, Amapolas rojas narra una historia que comienza describiendo cómo un tusi (título hereditario del líder que regentaba el poder sobre una tribu tibetana), desbocado por los efectos del alcohol, dejó encinta a una muchacha de la etnia han que, más tarde, concibió a un hijo discapacitado. Los miembros de su tribu consideraban que el pequeño no lograría adaptarse a la crudeza de la vida real pero este, contra todo pronóstico, demostró contar con una habilidad asombrosa para predecir el futuro. Valiéndose de ella, en una ocasión, cuando todos los tusi estaban plantando amapolas para la cosecha del opio, convenció a los miembros de su clan para que, en lugar de hacer lo mismo que el resto, se dedicaran a cultivar trigo. En esa temporada, la producción de opio fue mucho mayor que la demanda recibida y fueron pocos los interesados en comprarlo. Ello, por una parte, supuso un tremendo varapalo para la economía del lugar, que quedó ensombrecida por la hambruna y la pobreza y, por la otra, acrecentó la fama del clan Maiqi, con el que muchos de los tusi trataron de crear vínculos de alianza para beneficiarse de su buena situación económica. Pero, a pesar de la prosperidad de su clan, el ingenuo pequeño no pudo llegar a saborear las mieles del éxito, pues habría de enfrentarse a la desmedida envidia que había originado en su hermano mayor.

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Portada de los libros de A Lai “King Gesar”, “La montaña vacía” y “Amapolas rojas”.

Escritor premiado

Amapolas rojas fue galardonada con el 5º premio Mao Dun de Literatura. En su calificación, el jurado del prestigioso galardón la definió del siguiente modo: “Sus páginas están henchidas de un tinte mágico e ilusorio que no hace sino acrecentar la expresividad artística del autor. Está escrita con un lenguaje ligero, ágil y a la vez cautivador, del que destaca la intensidad de su naturaleza poética”. A sus 41 años, A Lai se convirtió en el ganador más joven del citado premio.

Por supuesto, A Lai también produjo novelas cortas de gran éxito, como quedó demostrado en 2017, año en el que su novela Tres Cordyceps y su ensayo El último encuentro entre el erudito y el terrateniente fueron galardonados con el premio Baihua de Literatura. Así se ha convertido en el único autor capaz de haber ganado el premio en ambas categorías, en una misma convocatoria, en toda la historia del concurso.

A Lai
A Lai. Ilustración de Xavier Sepúlveda.

En 2009 fue nombrado presidente de la Asociación de Escritores de Sichuan y en 2016 pasó a formar parte del comité de la Asociación de Escritores de China. En este año 2018, además, ha sido elegido representante de la Asamblea Popular Nacional de China. Se trata, en definitiva, de un escritor sencillo, cuya magistral habilidad como novelista nos ha proporcionado obras merecedoras de pertenecer a la lista de los grandes clásicos de la literatura. A lo largo de su carrera se ha valido de las letras para iluminar la tierra en la que vive y, por ello, será siempre considerado una reluciente estrella en el firmamento de la literatura contemporánea.

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Revista Instituto Confucio 51

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 51. Volumen VI. Noviembre de 2018.
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