Las bayas de goji y otros cuatro tesoros de Ningxia

Las bayas de goji y otros cuatro tesoros de Ningxia

Las bayas de goji (rojo), la regaliz china (amarillo), las piedas de Helan (azul), la piel de oveja tan (blanco) y el alga facai (negro), son conocidos como los cinco tesoros de Ningxia. La Región Autónoma de Ningxia, situada en el curso superior del río Amarillo, es un área habitable gracias a este, lo que le permitió convertirse en una de las culturas más duraderas de este curso fluvial. Su paisaje natural y sus propiedades geográficas únicas le confieren numerosos y famosos productos. 

Reportaje de Shang Shengnan胜男

Tesoro rojo: goji

Las bayas de goji y otros cuatro tesoros de Ningxia
Bayas de goji

El goji (枸杞gǒuqǐ) ocupa el primer puesto de los cinco tesoros de Ningxia. Su fruto es conocido como “baya de goji”, y su nombre proviene de la similitud entre este fruto y dos plantas que se llaman gou () y qi (). Pertenece a la familia de las solanáceas, sus arbustos son pequeños y puede alcanzar los cien años de vida. En las odas “Xiaoya” del Clásico de poesía (诗经﹒小雅) aparece escrito: “En las escarpadas montañas del norte, recojo sus bayas”, lo que demuestra su larga historia. Antiguamente, estos frutos eran empleados como tributo a la familia real, lo que prueba su elevado valor y rareza. Se dice que, originalmente, las bayas de goji de Ningxia crecían de forma natural junto al río Amarillo y más tarde, tras ser escogidas y mejoradas por los han, se plantaron poco a poco por todo el país.

Cultivos de bayas de goji. Las bayas de goji y otros cuatro tesoros de Ningxia
Cultivos de bayas de goji

Su valor nutricional es muy alto y son además muy valiosas en la medicina tradicional china. El Clásico de materia médica de Shennong (农本草经) es el primer texto antiguo de este tema en el que se las menciona. Según el Compendio de materia médica (本草纲目) del autor Li Shizhen, de la dinastía Ming (, 1368-1644), “en primavera se recoge la hoja, conocida como ‘esencia de los cielos’; en verano se cosecha la flor ‘de la longevidad’; en otoño se recolecta el fruto, al que se llama ‘baya de goji’; y, finalmente, en invierno se obtiene la raíz, apodada como ‘hueso y piel de la tierra’”. En la actualidad, las bayas de goji se consumen para combatir la fatiga, para reducir la presión arterial y como complemento nutricional. Hay datos que demuestran que el aporte alimentario de las bayas de goji de Ningxia es más rico que el de otras regiones, aportando calcio, hierro, fósforo, carbohidratos, proteínas, aminoácidos y vitaminas. Las bayas de goji son, sin duda, un gran tesoro y, como dijo el poeta Su Dongpo en su obra Cinco canciones del pequeño huertogoji (小圃五咏﹒枸杞): “Se recogen las raíces y los frutos, sin desechar nada”.

Tesoro amarillo: regaliz china

Gancao o “regaliz china”
Gancao o “regaliz china”

El gancao o “regaliz china” (甘草gāncǎo), también llamado tiancao (甜草tiáncǎo) pertenece a la familia de las fabáceas. Suele crecer en zonas áridas, como estepas o desiertos. El gancao combate la congestión nasal. Ha sido empleado como hierba medicinal durante más de dos mil años y es clasificado en el Clásico de materia médica de Shennong como un fármaco fundamental. Debido a la escasez de precipitaciones de Ningxia y su abundancia de luz solar, se dan las circunstancias ideales para que crezca; por eso se dice que esta región es la tierra del gancao.

Tesoro azul: piedras de Helan

Piedras de Helan.
Piedras de Helan.

Las piedras de Helan (贺兰石Hèlánshí), también conocidas como “piedras de la suerte”, son producidas en las montañas Helan, entre 2.000 y 3.000 m  sobre el nivel del mar. Son un tipo de rocas muy valiosas con grabados y se usan como piedras de entintar. Representan uno de los “Cuatro tesoros del escritorio” (文房四宝Wénfángsìbǎo) y son también un valioso objeto de coleccionista, muy apreciado por calígrafos y pintores. Ya a finales de la dinastía Qing (, 1644-1911) se remarcaba la importancia de Helan para la historia de las manualidades chinas con un refrán alusivo.

Piedras de Helan.
Piedras de Helan.

Existe una hermosa leyenda sobre las piedras de Helan en la que había una bella y bondadosa princesa que se atrevía a amar a quien quisiera. Cuando su amado murió en batalla, lloró junto a su cuerpo y sus lágrimas se convirtieron en las preciosas y brillantes piedras de Helan. Los dioses se conmovieron tanto que resucitaron a su amado. A partir de entonces, la gente las consideró como un símbolo de amor y fortuna.

Tesoro blanco: piel de oveja tan

Oveja “tan”
Oveja “tan”

En las praderas de Ningxia abundan los pastos, cuyas aguas poseen propiedades alcalinas, y garantizan unas condiciones naturales ideales para la cría de ovejas tan. El pelaje de estos animales (滩羊皮tānyángpí) es largo, suave, brillante y ondulado, y recibe el nombre de “nueve curvas”. El color de su pelaje es sobre todo blanco puro pero siempre tiene algo de negro.

Piel de oveja “tan”
Piel de oveja “tan”

Las ovejas tan son descendientes de las mongolas, que llegaron a Ningxia con la migración nómada. La piel de estos ovinos se emplea principalmente para producir ropa de invierno cálida, suave, cómoda y elegante. Es un producto tradicional chino de exportación que se ha hecho famoso tanto dentro de China como en el extranjero.

Tesoro negro: alga facai

Algas “facai”
Algas “facai”.

El facai pertenece a la familia de las algas. Es un alimento muy valioso que, después de ser secado, adopta forma de pelos con un color negro azabache y, por eso, recibe el nombre facai (发菜fàcài; literalmente “verdura de pelo”). Las producidas en Ningxia son largas, suaves y flexibles, con una textura agradable. Como el nombre de esta alga (发菜fàcài) suena similar a “hacerse rico” (发财fācái), gusta mucho tanto en China como en el extranjero. Hay quienes pagan precios muy elevados para comprarlo como regalo o para hacer deliciosas comidas. Los valores nutricionales de esta alga son además muy ricos y por ello es tan buscada por los turistas. Actualmente, para prevenir la desertificación, se ha prohibido cosechar esta alga.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 37. Volumen IV. Julio de 2016.
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