Götheborg

La verdadera leyenda del ‘Götheborg’ y los viajes de Suecia a China en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII se realizaron más de un centenar de expediciones comerciales navales desde Gotemburgo hasta Guangzhou. El más conocido de estos barcos suecos, el Götheborg, naufragó en 1745 de regreso al puerto de Gotemburgo, con una la valiosa carga de 700 toneladas de té, seda, metal y porcelana. Esta es su historia.

Un reportaje de
Li Qiushi 
李秋实
Tras que lo hiciera España, Reino Unido y los Países Bajos, Suecia estableció también en 1731 la Compañía Sueca de las Indias Orientales (SOIC) en la ciudad de Gotemburgo con el propósito de fortalecer los intercambios comerciales y económicos con los países del Asia Oriental. Desde 1731 hasta 1806, período en que el emperador Qianlong (1711-1799) de la dinastía Qing (1644-1911) estaba en el trono, dicha empresa envió un total de 37 buques comerciales y se realizaron 132 viajes de larga distancia desde Gotemburgo hasta Guangzhou, de los cuales sólo tres de ellos se detuvieron en la India. En esta gran flota había un navío que no era especialmente conocido en aquel entonces y que se hizo famoso posteriormente en todo el mundo por diversas razones, se trató del antiguo buque comercial Götheborg. Para muchos suecos, China era un país lejano y desconocido, sin embargo en la ciudad de Gotemburgo casi todos conocen China, e incluso la ciudad de Guangzhou. Esto está en mayor medida estrechamente relacionado con el Götheborg.

Götheborg
El Götheborg III es la réplica del Götheborg, construido por la Compañía Sueca de las Indias Orientales en la ciudad de Gotemburgo para fortalecer los intercambios comerciales y económicos con los países del Asia Oriental.

Alrededor del siglo XVIII, el gobierno de la dinastía Qing impuso muchas restricciones importadoras y eludió intencionadamente el comercio marítimo. Incluso hubo un momento en el que Guangzhou era el único puerto chino autorizado a comerciar con otras naciones mientras los países europeos pasaban a la Gran Era de los Descubrimientos abriendo nuevas rutas y destinos lucrativos. En los ojos de los europeos de aquel entonces, China se convirtió en el sinónimo de la moda, la fortuna y el misterio. Casi toda la gente se peleaba por conseguir cualquier objeto que proviniera del continente oriental. Los banquetes de alta categoría si no contaban con porcelanas importadas de China, no podían considerarse como elegantes y todos los aristócratas intentaban conseguir algunas piezas de mobiliario chino para la decoración de sus mansiones. Guangzhou, el único puerto de China ya era bastante próspero en ese momento. Los barcos extranjeros iban y venían por el río de la Perla, estaba tan concurrido como si se tratara del Támesis de Londres. Desde aquí, los buques comerciales extranjeros transportaban constantemente productos como té, porcelana, seda, etc. a Europa y a todo el mundo.

Götheborg
Utensilios cartográficos y marinos rescatados del Götheborg hundido frente las costas suecas.

En aquel tiempo, Suecia poseía la mejor técnica de construcción naval. En 1739, el buque comercial Götheborg, con unos 40 metros de eslora, más de veinte metros de manga, dieciocho velas y una capacidad de carga de más de mil toneladas empezó su viaje inaugural hacia Guangzhou, desde donde regresó dos veces con abundantes productos chinos y una considerable fortuna. En 1743, el Götheborg comenzó su tercer viaje hacia Oriente. Como en otras veces, cargado con productos típicos de Suecia, recaló en España para estibar metales, viajó a lo largo de la costa oeste de África e intercambió en la isla de Java (Indonesia) sus artículos por plata, hasta llegar a Guangzhou.

El 8 de septiembre de 1744, el Götheborg por fin llegó a puerto chino y después de cargar cien toneladas de porcelana, 366 de té, 19 cajas de seda y 133 toneladas de metal, además de otros artículos, sumando un total de más de 700 toneladas de mercancías, empezó su viaje de regreso a Suecia el invierno de ese mismo año. Nadie imaginó que este sería su último viaje. El 12 de septiembre de 1745, cuando el Götheborg entró poco a poco en el puerto de Gotemburgo, de repente se desvió de su ruta inexplicablemente y chocó contra el famoso arrecife Hannibadan (el cual ya no existe). El agua entró en la nave y en pocos minutos se hundió bajo las aguas suecas con toda la valiosa carga en su panza.

Götheborg
Interior de la embarcación.

El antiguo proverbio chino “un gigantesco buque zozobra en un riachuelo” es muy apropiado para describir el accidente del Götheborg. Viajó tres veces entre China y Suecia y pese a las innumerables dificultades y aterradores oleajes salió siempre victorioso. Sin embargo, esta vez se hundió a las puertas de su propia casa ante la mirada atónita de todos, lo cual le añade al navío un matiz legendario que provoca muchas versiones y especulaciones de todo tipo. Esto junto con los tesoros orientales enterrados en el fondo del mar le ha otorgado una legendaria fama amparada en su inexplicable desgracia.

Tras el hundimiento del Götheborg, la Compañía Sueca de las Indias Orientales construyó otro buque comercial bautizado como Götheborg  II, que poco después naufragó en las costas de Sudáfrica cuando iba precisamente de camino a China. En 1813, la empresa se cerró definitivamente, aunque excepcionalmente nunca ni vendió ni transportó opio a China. Eso es justamente lo que la gente de Gotemburgo quiere contar al pueblo chino y a todo el mundo.

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Desde el comienzo del siglo XX, a medida que fueron avanzando la exploración marítima y la excavación submarina del Götheborg nació una idea audaz y maravillosa: construir el Götheborg III a escala e imagen del antiguo buque comercial y viajar de nuevo a China a lo largo de la misma ruta de aquel año para poner un punto final al viaje inacabado. Así pues en 1995 se comenzó su construcción en un muelle vacío de la ciudad sueca, sin embargo, nadie se imaginó que desarrollar dicho proyecto fuera una misión casi imposible que hizo que se tardara diez años en acabarlo.

Götheborg
Para la construcción del Götheborg III fueron necesarios 4.000 obreros.

El 2 de octubre del 2005, el Götheborg III, construido por más 4000 obreros utilizando las técnicas originales del siglo XVIII y tras haber supuesto una inversión de treinta millones de dólares, desplegó sus velas cargado con algunas de las porcelanas y las sedas recuperadas del buque original, poniendo rumbo a Guangzhou. Tras un viaje de 300 días y más de treinta mil kilómetros, dicho barco llegó al puerto de Guangzhou exitosamente el 18 de julio de 2006 y disparó una salva de 14 cañonazos 261 años después. A las 12 de la mañana, al compás de la salva el rey de Suecia Carlos XVI Gustavo y la reina Silvia desembarcaron del buque y pisaron la alfombra roja de veinte metros de largo.

Dos años después, el 9 de junio de 2007, Hu Jintao, presidente del Gobierno chino, y Carlos XVI Gustavo, rey de Suecia, asistieron juntos a la ceremonia de retorno del Götheborg III celebrada en Gotemburgo. El 28 de marzo de 2010, cuando el vicepresidente chino Xi Jinping visitó Suecia, acudió también a la ciudad de Gotemburgo a visitar la réplica original del primer navío Götheborg.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 12. Volumen III. Mayo de 2012.
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