José Venturelli

El legado artístico y humano de José Venturelli: el pintor chileno amigo de China

El pintor chileno José Venturelli (1924-1988) representa no solo un maestro sino también un artista que traspasó las fronteras dando a conocer su visión de lo humano a partir de sus derechos y dignidad. Sus ideas se expresaron en grabados, dibujos y vitrales pero, sobre todo, en la pintura muralista. Si bien a lo largo de su carrera transita por distintas técnicas pictóricas, fue la influencia oriental y, especialmente, el uso de la tinta china lo que le permitió ampliar su visión de la técnica e incorporar nuevos elementos, sin perder nunca la fuerza de la expresión figurativa y la representación de los paisajes más diversos.

Reportaje de
Mónica Ahumada
莫妮卡·阿乌马达
Universidad Tecnológica de Chile
智利技术大学 
Recordar al pintor chileno José Venturelli a 30 años de su muerte implica volver a la figura de un artista excepcional, profundo conocedor de China, y cuyo legado influyó en las nuevas generaciones de artistas de ese país. Su preparación intelectual lo condujo por diferentes continentes. Más allá de Chile y China residió en Brasil, México, Cuba y Suiza, países que le permitieron conocer otras realidades y acrecentar su compromiso social y su participación política en un contexto mundial signado por la Guerra Fría. Particularmente en China fue acogido como un maestro y considerado un embajador para América Latina. Allí se encuentra con un espacio propicio para desarrollar sus múltiples inquietudes de artista e intelectual profundamente visionario. El interés por diversas disciplinas desde su juventud, como la literatura, la biología, y el arte, lo situaron como un interlocutor relevante en el proceso de construcción de la República Popular China (RPCh).

José Venturelli
Venturelli con Ai Qing, Qi Baishi y Xiao San.

José Venturelli nació en Chile en 1924. Desde temprana edad manifestó un fuerte compromiso con el pueblo, especialmente con los trabajadores del campo que vivían en condiciones de pobreza. En sus recorridos por la larga y angosta geografía, con una diversidad de climas y con paisajes de grandes contrastes entre el desierto, las montañas y las tierras agrícolas, se convierte en un vasto conocedor del mundo popular y campesino. Así, sus pinturas comenzaron a reflejar la cordillera de los Andes, los volcanes, la nieve, las araucarias, entrelazadas con los expresivos rostros de los habitantes del país.

José Venturelli
De derecha a izquierda, Mao Zedong, José Venturelli y Delia Baraona.

Si bien estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, su primer impulso hacia la pintura está marcado por el terremoto de Chillán en el año 1939, catástrofe que dejó a esa ciudad totalmente destruida y con miles de personas fallecidas. En un gesto solidario hacia el pueblo chileno, México regala la construcción de una escuela y fue el propio muralista mexicano, David Siqueiros, quién pintó en Chillán el mural “Muerte al Invasor”. José Venturelli es su ayudante, una experiencia que le va a permitir conocer el muralismo mexicano de primera fuente. Los lazos construidos entre ambos artistas en esos años, a propósito de ese mural, los acompañaron a lo largo de sus vidas, más allá de las distancias geográficas, y de las dificultades para comunicarse en las diferentes etapas de sus trayectorias.

José Venturelli
Mural en el Instituto Nacional de Capacitación Profesional en la comuna de Renca, en Santiago.

El espíritu inquieto de este joven artista lo impulsó a ganarse una beca en Brasil que le permitió perfeccionarse y conocer otras técnicas pictóricas. De allí en adelante su carrera se despliega. En el año 1950 apoya con ilustraciones la publicación clandestina del Canto General de Pablo Neruda. Posteriormente viaja a México para compartir con la escuela muralista mexicana y su amigo David Siqueiros, y en ese país se casa con Delia Baraona. En 1951 ocurre otro momento decisivo en su trayectoria: la invitación que recibe para participar en el Festival Mundial de las Juventudes por la Paz en Berlín, año en el que también nace su hija a la que ponen por nombre, precisamente, Paz. Los encuentros con intelectuales que concurren desde distintos continentes serán frecuentes, y ello le permite establecer nuevos lazos con poetas, escultores y pintores. Meses después, asiste al Congreso Mundial de la Paz en Viena y ahí recibe una invitación abierta para visitar la naciente RPCh.

José Venturelli
El artista con amigos de la Asociación de Amistad China-América Latina.

Su llegada a Beijing, en 1952, estuvo marcada por su fascinación por la cultura oriental y el nuevo modelo de sociedad que se iniciaba. Fue una invitación puntual que terminó convirtiéndose en una estadía que, con diferentes periodos en el exterior, sumó unos dieciséis años. Los vínculos de Venturelli con las altas autoridades chinas, por ejemplo el presidente Mao Zedong y el primer ministro Zhou Enlai, fueron en ascenso. Esto explica que el Estado le asignara diferentes responsabilidades, como la creación del Instituto de Cultura Chileno-Chino en Santiago (1953), un espacio que vincula a las personas más cercanas a su círculo como fueron Salvador Allende y Pablo Neruda, con la RPCh. Ambos, tras ser invitados a recorrer distintas provincias de China, fueron de las primeras figuras intelectuales y políticas que vieron las grandes transformaciones que se estaban produciendo en ese país. En dicho contexto, el premier Zhou Enlai nombra a Venturelli secretario general del Movimiento Mundial por la Paz para Asia-Pacífico, cargo que le permite viajar por Asia, África y América Latina y consolidar una provechosa simbiosis entre lo cultural, lo político y lo ideológico tras conocer los diferentes movimientos revolucionarios de esas latitudes.

José Venturelli
Una reunión del maestro con sus aprendices.

Su inserción en la sociedad china fue posible gracias a que su propia familia se implicó en la realidad, costumbres y tradiciones de ese pueblo. Su mujer, Delia Baraona, establece también estrechas vinculaciones aquí, ya que fue la primera mujer en enseñar español en Beijing, en la naciente Escuela para Lenguas Extranjeras. De esa experiencia se guarda testimonio en periódicos de la época. Tal cercanía con China y su intercambio cultural también lo vivió Paz, su hija, quien llegó al país con un año de vida y tuvo como primera lengua el chino, una herramienta que le permitió convivir en un jardín infantil y aprender en la escuela primaria sin estar ajena a sus padres.

José Venturelli
En una recepción con Mao Zedong, Heriberto Jara, Jose N. Rosales y su esposa Delia Baraona.

Gracias a la amistad que Venturelli tuvo con el artista Qi Baishi pudo incorporarse a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Beijing. Allí formó talleres donde enseñaba a jóvenes nuevas técnicas, como el desnudo, y donde integró la tinta china en sus pinturas. Uno de esos estudiantes jóvenes fue Guang Jun, quien continuó con su legado y hoy es profesor de la Facultad de Grabado de CAFA, la prestigiosa Academia China de Bellas Artes. Además, él fue uno de los expositores en la muestra pictórica Masters of Latin America: José Venturelli exhibida en el año 2016 en los museos de Beijing, Nanjing y Shanghái auspiciado por las autoridades estatales. Esto nos demuestra el aprecio por su pintura, en tanto figura relevante de los primeros años de la RPCh, que trazó un temprano recorrido en las relaciones entre China y Chile que se consolidaron con el gesto emblemático de la firma de relaciones diplomáticas en 1970. 

Delia Baraona
Delia Baraona, primera profesora de español en China, junto a sus alumnos

La consagración de Venturelli como muralista se expresó en el Instituto Nacional de Capacitación Profesional en la comuna de Renca, en Santiago. Este trabajo fue inaugurado ese mismo año, cuya temática es los medios de producción industriales creados por el hombre en su lucha por la transformación de la naturaleza. En ese lugar quedaron plasmados en 36 m2 el uso de las diferentes energías: hidráulica, carbón, petróleo, solar o atómica; lo que reflejaba la necesidad de que los jóvenes pudieran capacitarse en talleres donde aprendieran diferentes oficios y responder a las necesidades de un país que buscaba industrializarse. Los colores fuertes en base a acrílico y las manos que emergen muestran como el tema de la formación técnica en el país eran para él un asunto medular. A este periodo se suma el mural “Chile” ubicado en el Centro Cultural Gabriela Mistral.

José Venturelli
Junto a su amigo, el poeta Pablo Neruda.

Tras el golpe militar en su país natal, en 1973, decide trasladarse desde China para residir en Ginebra. En esta ciudad suiza continuará manifestando su compromiso con Chile en la colección ˝Patria Negra y Roja˝ y realizará los vitrales para la Iglesia de la Madelaine. Pero no se olvida de China. La extendida enfermedad que padecía en el pulmón desde su juventud era tratada por la Medicina Tradicional China a cargo del doctor Tian, uno de sus más destacados acupunturistas. En varias oportunidades tuvo que ser reanimado por los médicos chinos. Sin embargo, con el correr de los años todos los esfuerzos no sirvieron para devolverle su capacidad de respirar. Y muere en Beijing el 17 de septiembre de 1988 rodeado de sus amigos y autoridades como el presidente de la Asamblea Popular quien asistió a su funeral.

José Venturelli
Mural para la sede del Movimiento por la Paz y la ayuda a Corea, 1952. Beijing.

La emblemática trayectoria de Venturelli comienza a ser reconocida hoy por las nuevas generaciones de jóvenes que ven, en su legado artístico y personal, una influencia que traspasó las distancias geográficas y las barreras idiomáticas. El Museo de Bellas Artes de Santiago lo homenajea este año con la exposición José Venturelli, 30 años: humanista y viajero; y casualmente en México, en el Museo Mural Diego de Rivera, se exhibe la muestra Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX, en la que sus curadores Shengtian Zheng y Christina Yu Yu  han querido resaltar su figura incorporando una carta manuscrita de Venturelli a David Siquieros, en donde este le pide exponer el movimiento muralista mexicano por solicitud de la Unión de Artistas Chinos. Transcurridas tres décadas de su muerte, nuevamente son los propios artistas quienes desean homenajear a la China que aparece a través de la obra de Venturelli.

Picasso y su amistad con dos grandes pintores chinos


Revista Instituto Confucio 51

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 51. Volumen VI. Noviembre de 2018.
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