Templo del caballo blanco.

La leyenda del antiguo Templo del Caballo Blanco de Luoyang

En la zona este de Luoyang, sobre la vertiente septentrional de los montes Qinling, en la provincia central de Henan, se yergue un antiguo templo con una historia centenaria. Se trata del primer lugar de culto budista de grandes dimensiones construido por las autoridades imperiales tras la llegada de dicha religión a China, y se conoce con el nombre de “Templo del Caballo Blanco”. Con sus casi dos mil años de antigüedad, constituye uno de los “cuatro célebres templos budistas” de China, y es considerado el primero entre ellos.    

Artículo de
Yin Yiqiao
尹艺桥
Su origen está rodeado de misterio. Cuenta la tradición que, durante la era Yongping (58-75) del reinado de Ming (Liu Zhuang) de los Han del Este (25-220), el emperador tuvo un sueño en el que se le apareció un hombre dorado suspendido en el aire, con un halo de luz en su cabeza y en ademán solemne. Cuando el monarca quiso abrir la boca para preguntarle, despertó bruscamente de su sueño. Al consultar aquella mañana el asunto con sus ministros de la corte, el historiador oficial Fu Yi le dijo que aquel hombre dorado se asemejaba al Buda occidental, y que el sueño era una señal de la predisposición del emperador hacia el budismo. Al oír sus palabras, Liu Zhuang envió inmediatamente una misión a la India y, de ese modo, comenzó el largo viaje al oeste en busca de las escrituras. Tras pasar mil penalidades, los enviados regresaron por fin a la capital, con los sutras, en el año 67. Más importante aún, acompañando a esta delegación a instancias de los legados imperiales, viajaron dos monjes budistas, Kasyapa Matanga y Dharmaratna, que se instalaron definitivamente en China difundiendo sus enseñanzas y traduciendo las escrituras.

Templo del caballo blanco.

Templo del caballo blanco.
Diferentes espacios del recinto: escaleras elevadas, estatuta del caballo y pagodas exentas.

Lo más sorprendente es que las imágenes budistas que los monjes ofrecieron como presente al emperador eran completamente iguales al hombre dorado aparecido en su sueño. Exultante, el monarca decidió levantar un lugar de culto para honrar a los dos eminentes monjes llegados de la India y para venerar al Buda. En el año 68 ya estaba completado, y Liu Zhuang le confirió el título de “Caballo Blanco” en agradecimiento a los animales que habían transportado los sutras hasta Luoyang. Desde su inauguración, tiene el honor de ser considerado el “hogar de los fundadores y origen del budismo” en China.

Templo del caballo blanco.
Este recinto se ha convertido en una de las ocho grandes atracciones de Luoyang.

Templo del caballo blanco.

Pedazo de tierra sagrada

Con el desarrollo de esta creencia, las dimensiones del templo se fueron progresivamente agrandando. Durante la dinastía Tang (618-907), y en el que fue su momento de mayor auge, habitaban allí más de tres mil monjes, y el murmullo de las recitaciones resonaba constantemente en el recinto. Sin embargo, no todo fueron momentos de esplendor; debido a los estragos de las guerras y los sucesivos cambios de dinastía, sufrió severas pérdidas, por lo que el número de estructuras originales que quedan en pie es muy reducido. Numerosas escrituras budistas en hoja de palma custodiadas allí ardieron en el fuego, y dieciocho esculturas de luohan fueron destruidas durante la dinastía Yuan (1271-1368). Por fortuna, la pagoda Qiyun, construida en el 1175 durante la dinastía Jin (1115-1234) sobre los restos de la primitiva en madera, todavía se erige obstinadamente en un extremo, cual si fuera un leal guardián protegiendo este pedazo de tierra sagrada. Entre los años 1972 y 1990, el gobierno local renovó el templo y expandió su recinto.

Templo del caballo blanco.
Estatuta del caballo.

 

Actualmente el Templo del Caballo Blanco cubre una superficie total de más de 13 hectáreas. Avanzando desde la entrada principal, se pueden admirar sucesivamente el “salón de los Reyes Celestiales”, el “salón del Gran Buda”, el “salón de Mahavira”, el “salón de las recepciones”, el “pabellón de Vairocana” y la propia pagoda Qiyun, entre otras edificaciones. Después de innumerables vicisitudes, el milenario templo ha recuperado su pasada gloria.

Templo del caballo blanco.

Templo del caballo blanco.

El sonido de sus campanas se ha convertido en una de las ocho grandes atracciones de Luoyang. Numerosos visitantes acuden al recinto desde remotos lugares solo para escuchar las campanas tañer a los cuatro vientos, y disfrutar de los sonidos de la vida cotidiana de los monjes desde el amanecer hasta el ocaso. En el umbral del nuevo año, las gentes del lugar se reúnen en el templo para escuchar las primeras campanadas, una costumbre que forma parte de la memoria colectiva de los habitantes de Luoyang y que constituye también un característico símbolo de esta ciudad.

Templo del caballo blanco.

Templo del caballo blanco.
Detalle de relieve de un dragón.

Actualmente, aún se sigue quemando incienso en el interior del templo, que atrae a devotos para rezar ante el Buda, meditar sobre la doctrina y alcanzar el sosiego espiritual. El Templo del Caballo Blanco se ha convertido en un legendario patrimonio de renombre mundial que combina la riqueza histórica y cultural, el esplendor arquitectónico y las escrituras budistas.

Templo del caballo blanco.

Templo del caballo blanco.

La singular orografía de Luoyang atesora la esencia inmemorial de la antigua China


pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 54. Volumen III. Mayo de 2019.
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