Mural en la piedra del intento de asesinato de Jing Ke contra Qin Shi Huang. Jing Ke (izquierda) es sostenido por uno de los médicos de Qin Shi Huang (izquierda, al fondo). La daga utilizada en el intento de asesinato se ve clavada en el pilar. Qin Shi Huang (derecha) se ve sosteniendo un disco de jade imperial. Uno de sus soldados (extrema derecha) corre a salvar a su emperador.

Jing Ke, Hou Ying y los caballeros errantes chinos

Los caballeros errantes surgieron a partir de la dinastía Zhou (, 1046-256 a.C.), cuando los nobles feudales perdieron su posición o abandonaron su puesto. El más famoso de ellos fue Jing Ke (荆轲) con su intento de asesinato al rey de Qin. Hou Ying, por su parte, fue ejemplo de lealtad hasta la muerte.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
Los caballeros errantes chinos son para la leyenda personajes excepcionales. Jing Ke representa la quintaesencia de ellos. Eran sinceros y determinados, cumplían sus promesas, podían desafiar toda clase de peligros, se sacrificaban por la supervivencia del país, tenían consideración únicamente por las personas, no peleaban por su honor y no buscaban recompensa.

Durante las épocas de caos, los caballeros errantes representaban para el pueblo la ley y la honestidad. Debido a que siempre iban de un lugar a otro resolviendo problemas, se les asignó el apelativo de caballeros errantes. A muchos les atribuían una inteligencia superior o un gran valor, como a Hou Ying (侯赢). Otros asesinaban a los tiranos o morían en el intento, como Jing Ke (荆轲). Eran adorados por el pueblo.

Jing Ke o Hou Ying iban con su armadura y sus armas de guerra. Ilustración de Xavi Sepúlveda.
Jing Ke o Hou Ying iban con su armadura y sus armas de guerra. Ilustración de Xavi Sepúlveda que recrea el aspecto de los caballeros errantes chinos.

El inicio de los caballeros errantes

Los caballeros errantes surgieron a partir de la dinastía Zhou (, 1046-256 a.C.), cuando los nobles feudales perdieron su posición o abandonaron su puesto. Estos nobles habían poseido tierras y habían recibido una buena educación. Ocuparon cargos importantes o fueron oficiales en tiempos de guerra. Más tarde, la sociedad cambió y perdieron su condición de nobles.

Aunque poseían la capacidad necesaria para gobernar el país, por su sentido de la responsabilidad y del honor rebajaron su rango hasta convertirse en simples burócratas. Eso les llevó a intentar derrocar al nuevo emperador. Aquellos que más destacaron en la lucha se convirtieron en caballeros errantes.

Jing Ke (荆轲)

Uno de los de mayor reputación fue Jing Ke (荆轲). A finales del periodo de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.), Ying Zheng (嬴政) (259-210 a.C.) —rey de Qin, más tarde conocido como el Emperador Amarillo—, ya había ocupado la mayor parte de la Llanura Central y luchaba a muerte en el estado vasallo de Yan, a orillas del mar de Bo.

Jing Ke oculta la daga y muestra el pergamino de regalo para el Rey de Qin. Ilustraciones de la Historia Completa de los Reinos de la Dinastía Zhou Oriental. Wikimedia commons para «Jing Ke», dominio público.
Jing Ke oculta la daga y muestra el pergamino de regalo para el Rey de Qin. Ilustraciones de la Historia Completa de los Reinos de la Dinastía Zhou Oriental. Wikimedia commons para «Jing Ke», dominio público.

El príncipe Dan de Yan reunió a gente de gran talento para acabar con el rey de Qin. Algunos le recomendaron reclutar al protector Jing Ke, así que el príncipe Dan de Yan lo convirtió en alto oficial, el cargo de mayor rango en su gobierno.

Jing Ke sirvió protegiendo al príncipe y, sin apenas tiempo para prepararse, inició rápidamente su viaje como emisario de los Yan. Su plan consistió en fingir que ofrecía la paz en la corte de los Qin mediante un mapa enrollado como un pergamino, dentro del cual se escondía una daga.

El rey de Qin aceptó el regalo y Jing Ke intentó asesinarlo empuñando la daga. Los guardias acudieron a proteger al rey y Jing Ke luchó contra ellos hasta que finalmente murió. Con la difusión de esta historia Jing Ke se convirtió en el representante de los caballeros errantes de la antigua China.

Ilustración rusa del intento de asesinato del rey de Qin (izda.) por Jing Ke (dcha.). Foto: Wikimedia commons para «Jing Ke», dominio público.
Ilustración rusa del intento de asesinato del rey de Qin (izda.) por Jing Ke (dcha.). Foto: Wikimedia commons para «Jing Ke», dominio público.

Hou Ying (侯赢)

Otro famoso y leal caballero errante fue Hou Ying (侯赢). Vivió en el reino de Wei a finales del periodo de los Reinos Combatientes. Era un hombre de muchos recursos y la persona de confianza del señor Xinling, hijo de la familia real de Wei.

El reino de Zhao fue atacado por el de Qin y el primero pidió ayuda al estado de Wei. Sin embargo, el rey de Wei, por temor al de Qin, no se atrevió a socorrerle. El señor Pingyuan, hijo de la familia real de Zhao, insistió de nuevo pidiéndole ayuda al señor Xinling de Wei.

Como agradecimiento por el trato que le había dado Xinling, Hou Ying le aconsejó a Xinling que sobornara a la reina de Wei para conseguir que esta robase el hufu (1) del rey y se lo diese. Con el hufu ya en sus manos, las tropas de Wei atacaron a las milicias de Qin, forzándoles a retirarse y abandonar su invasión al feudo de Zhao.

La traición que cometió Xingling, dando órdenes falsas en nombre del rey, le costó el exilio al territorio de Zhao. Sin embargo, Hou Ying consideró que él mismo era el artífice de la traición, por el consejo que formuló y, por ello, decidió suicidarse como disculpa hacia el rey de Wei.

Otros caballeros errantes chinos

  • Lu Zhonglian
  • Nie Zheng
  • Yu Rang
  • Zhu Jia
  • Guo Xie
  • Wang Wu
  • Qiuran Ke

Notas:

(1).   Un hǔfú (虎符) es un objeto de bronce u oro con forma de tigre que utilizaban antiguamente los emperadores para dar órdenes a sus tropas. Se divide en dos partes, una de se asignaba al jefe del ejército y otra que conservaba el emperador. Solo se podía desplegar un ejército si se usaban ambas partes al mismo tiempo. Era el símbolo con el que, en la China antigua, el emperador otorgaba a los oficiales feudales de la corte el poder militar y la capacidad de enviar tropas.


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 39. Volumen V. Noviembre de 2016.

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