Penglai: La tierra de las hadas

Penglai cuenta con un sorprendente paisaje que  junto a los espejismos en el mar frecuentes al final de la primavera, la hacen protagonista de leyendas ancestrales, como las tres montañas divinas jamás encontradas o las hierbas de la inmortalidad.

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Un reportaje de
Li Qiushi
李秋实
Penglai (蓬莱) pertenece a Yantai (烟台) en la provincia de Shandong. Está situada en el extremo norte de la península de Shandong, bordeando el Mar de Bohai y el Mar Amarillo. Cuenta con una larga historia y un paisaje muy hermoso y, por ello, desde la antigüedad ha disfrutado de la consideración de ser la “Tierra de las Hadas” (人间仙境, Rénjiān xiānjìng).

El complejo arquitectónico de Penglai es una construcción que está situada en el monte Danya (丹崖), en la parte norte, que está compuesto por seis edificios: el Palacio Tianhou (天后宫, Tiānhòu gōng), el Palacio Long Wang (龙王宫, Lóng Wáng gōng), el Templo Luzu (吕祖殿, Lǚzǔ diàn), el Templo Sanqingdian (三清殿, Sānqīng diàn) y el Templo Mituo (弥陀寺, Mítuó sì).

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Penglai es mundialmente conocido por las ilusiones ópticas debidas al reflejo de la luz. En la antigüedad, los chinos creían que los espejismos estaban formados por el aliento que expiraba el dragón que habitaba en el mar. En realidad, es una ilusión óptica debida al reflejo de la luz cuando atraviesa las capas de aire de distinta densidad, con lo que objetos lejanos como las montañas, los barcos, los edificios, los pabellones, los templos y los mercados se ven como en lo alto del cielo. Este tipo de ilusión óptica sucede principalmente en verano en el mar o en los desiertos. Este fenómeno tiene dos características: siempre se repite en el mismo lugar, como ocurre en Alaska (EE.UU.); y suele aparecer durante el mismo período. Como ejemplo, el de Penglai siempre sucede entre mayo y junio. El literato Su Dongpo (苏东坡) y el científico Shen Kuo (沈括), ambos de la dinastía Song (, 960-1279), y en muchas obras clásicas de la literatura china como Tres Reinos, Viaje al Oeste, Sueño del Pabellón Rojo y El viaje de Lao Can, entre otras, describen Penglai y su famoso espejismo.

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Como siempre sucede en las aguas alrededor de Penglai, a lo largo de la historia se creía que era el reflejo de las tres montañas divinas en el mar: Penglai (蓬莱), Fangzhang (方丈) y Yingzhou (瀛洲) donde había palacios de jade por todas partes. Además, muchos inmortales con habilidades especiales vivían allí porque en dichas montañas crecían hierbas divinas y, cuando alguien las probaba vivía eternamente.

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A partir de la época de los Reinos Combatientes (战国, 476 a.C. – 221 a.C), los emperadores chinos empezaron a buscar las montañas divinas y las hierbas de la inmortalidad. El emperador Qiweiwang (齐威王) fue el primero en iniciar dicha búsqueda. En ese momento, Linzi (淄博 Zibo en la actualidad), la capital del reino Qi, era muy grande y contaba con una población muy numerosa. Allí se instaló la famosa “Academia Jixia” (稷下学宫) donde los erutidos de diferentes escuelas de todos los reinos de la Planicie Central acudían para dar conferencias e intercambiar nuevas ideas. Está considerada junto con el Templo de Confucio en Qufu, la otra institución de educación superior de la China antigua. En aquel entonces, el cuju (蹴鞠, el fútbol antiguo) estaba de moda en Linzi.

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En 219 a.C., después de la unificación de China, el emperador Qinshihuang (秦始皇) acudió por vez primera a la península de Shandong a buscar dichas montañas y las consabidas hierbas de la inmortalidad. Xu Fu (徐福), el hechicero de la corte, le dijo que las montañas divinas estaban en el mar y Qinshihuang le envió allá para localizarlas. Nueve años después, a sus cincuenta años, el emperador estaba cada vez más ansioso por conseguir las hierbas divinas, por lo que volvió al este para buscar a Xu. Pero éste le mintió, le dijo que había un pez enorme que le impedía proseguir su camino hacia el mar. Qinshihuang le insistió y le envió de nuevo en barco para buscar otra vez esas islas. Según cuenta la leyenda, Xu llegó a Corea del Sur y a Japón, donde se quedó y ya no volvió (aunque este dato no se conoce con certeza). La búsqueda de las tres montañas divinas duró cientos de años. Llegó a su apogeo durante el dominio del emperador Han Wudi (汉武帝) quien emprendió ocho viajes por el este y en siete ocasiones llegó a Penglai. En 133 a.C., como tras tanto esfuerzo no había conseguido encontrarlas, mandó construir una ciudad llamada Penglai.

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Hoy en día, la historia de las tres montañas divinas de Penglai se considera un simple espejismo. Sin embargo, el anhelo y la imaginación de esta Tierra de las Hadas y de la inmortalidad de los antepasados, se han centrado en Penglai y han devenido en una hermosa leyenda. Por otro lado, los conceptos de “el regreso del natural humano”, “apurar el corazón y quitar los deseos” y “mantenerse saludable para disfrutar la vida”, planteados por el taoísmo, se han convertido con el tiempo en parte de la cultura tradicional china. La filosofía taoísta ha influido en el pensamiento y la vida de los chinos hasta la actualidad.

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Publicado originalmente en la Revista Instituto Confucio.
Número 27
Volumen VI. Noviembre de 2014.

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