El municipio de Beiji es el territorio chino más al norte.

Beiji y la legendaria aurora boreal del norte de China

Beiji (北极), en la provincia de Heilongjiang, es el territorio chino más septentrional y el mejor lugar de toda China para observar la aurora boreal. Todos los años, cuando llega el solsticio de verano, los habitantes de Beiji se reúnen para bailar alrededor de hogueras y aguardar la llegada de la aurora.

Reportaje de
Xiao Shudan
肖述丹
La aurora es un fenómeno tan hermoso que, incluso la gente que no la ha visto nunca, desea verla. Desde la primera vez que la humanidad contempló el alba, esta se convirtió en todo un misterio, atrayendo durante milenios la mirada de muchos que admiraban este milagro de la naturaleza. Cuando la ciencia no regía las actividades humanas, se dio rienda suelta a la imaginación inventando leyendas sobre el crepúsculo matutino.

Aurora –palabra de origen latino que significa “alba”– es la diosa que personifica el amanecer. Según la mitología romana cada mañana surgía del mar y, con su carro tirado por caballos, se elevaba hasta el cielo, anunciando la llegada del sol. La figura de Aurora, encargada de repartir cada día el rocío de la mañana, se asemeja a la de Guanyin en la tradición budista porque desprendía rocío dulce sobre los humanos.

Beiji y la legendaria aurora boreal del norte de China

En China también existen mitos sobre las primeras luces del día. Según una leyenda, dos mil años antes de Cristo, durante una oscura y tranquila noche estrellada, una joven llamada Fu Bao se encontraba a solas admirando el paisaje de la naturaleza. De pronto, una luz emergió con elegancia de la Osa Mayor y flotó alrededor de las estrellas, desprendiendo su brillante luz sobre la tierra. Este fenómeno ejerció su poder sobre Fu Bao y la joven acabó dando a luz al Emperador Amarillo. En el Clásico de las montañas y los mares (山海经) también se habla de una criatura con “rostro humano, cuerpo de serpiente, color escarlata, muy larga y diosa de Zhongshan”. Este ser sobrenatural de color rojo, que brilla en el cielo oscuro y a la que llaman chu long (触龙), no es más que la aurora.

Personas venidas de todos los rincones del mundo llegan a Mohe en busca de la felicidad en el camino hacia el norte. 

Con el avance de la ciencia se ha podido descubrir toda su verdad: es un fenómeno formado por átomos y partículas que, desde la capa superior de la atmósfera, producen un efecto óptico que es todo un espectáculo de la astronomía. La aurora austral es visible en el cielo de la Antártida mientras que la boreal lo es en el del Polo Norte. Las que se pueden ver en China son, por lo tanto, boreales. Por suerte, en los condados del extremo norte de China podemos presenciar este maravilloso fenómeno natural. El municipio de Beiji (北极), situado en el condado de Mohe (漠河), en la provincia de Heilongjiang, es el territorio chino más septentrional. Las coordenadas de Beiji son “53°33’30.0”N, 122°20’27.1”E. Es el mejor lugar de toda China para observar la aurora boreal, recibe el nombre Shenzhou Beiji (神州北极) y es el punto turístico del país más cercano al norte, lo que atrae innumerables turistas.

El municipio de Beiji es el territorio chino más al norte.

Todos los años, durante el solsticio de verano, se puede asistir aquí a la colorida aurora. La tradición china relaciona este fenómeno con una leyenda sobre las siete hadas. La historia trata sobre un matrimonio anciano de la provincia de Heilong-jiang y sus siete hijas: Chixia (赤霞, “nubes rojas”), Chenglian (橙练, “seda naranja”), Huangyi (黄衣, “ropa amarilla”), Lüyu (绿玉, “jade verde”), Qingni (青霓, “arco iris verdoso”), Lanchang (篮裳, “falda azul”) y Zilu (紫露, “rocío violeta”). Todas ellas eran sirvientas de la Reina Madre del Oeste que se encargaban de recoger agua. Durante el solsticio de verano volvían a casa para visitar a sus padres. Es por esto que todos los años, cuando llega este día, los habitantes de Beiji se reúnen para bailar alrededor de hogueras y aguardar la llegada de la aurora boreal. Aunque no todos los años se puede observar dicho fenómeno, se congregan igualmente para conmemorar la vuelta a casa de las siete hadas.

El municipio de Beiji es el territorio chino más al norte.

La búsqueda de la felicidad

Solo se puede llegar a pie al punto de China más cercano al norte a través de los bosques de Beiji. En el sinuoso camino que conduce a este lugar se encuentra un puente colgante de madera. A lo largo del recorrido se puede ver el carácter (běi, norte) por todas partes, algunos de ellos grabados en rocas, otros escritos en los árboles, con caligrafía clásica estilo Yan o con la caligrafía del emperador Tang Taizong. Este carácter está prácticamente escrito en todos los estilos caligráficos posibles. Al final de este camino inundado por dicho carácter, se llega a la plaza más septentrional de China: Beiwang Yakou. En ella encontramos una enorme roca con la inscripción: “Polo Norte de China”. Al verlo, cualquiera se puede sentir como “el pescador que descubrió el manantial de los melocotoneros en flor”.(1)

“El utópico manantial de los melocotoneros”

Al llegar hasta este recóndito punto, durante el solsticio de verano, prácticamente hay luz durante las veinticuatro horas del día y es la mejor época del año para presenciar este fenómeno atmosférico. La medianoche es el momento ideal, con el cielo cubierto de blanco, cuando no se puede distinguir si es de noche o si está amaneciendo. La brillante y colorida aurora boreal se presenta imponente en el blanco cielo, recordando a aquella leyenda de las siete hadas. La aurora emerge después de la medianoche, así que hay que esperarla desde la una o las dos de la mañana. La demora puede poner nervioso a más de uno, pues no siempre aparece y hace falta tener mucha suerte para poder verla. Sin embargo, incluso si no se tiene la fortuna de verla, siempre se podrá divisar el cielo entero cubierto de estrellas; sobre todo la Osa Mayor con su forma de cuchara que, al estar tan cerca, emociona a todos con su brillo.

El municipio de Beiji es el territorio chino más al norte.

En la actualidad Beiji se ha convertido prácticamente en sinónimo del extremo norte de China y en un lugar indispensable para todo aquel que quiera ver la misteriosa y romántica aurora boreal. Tanto turistas chinos como extranjeros acuden a contemplar la efímera, mística e insólita aurora. Los enamorados nunca se cansan de verla y, por eso, van junto a la persona que más quieren en busca de la felicidad en el camino hacia el norte.

Nota (1): Esta frase hace referencia a El manantial de la flor del melocotón (桃花源, Táohuāyuán), una obra de Tao Yuanming (陶渊明) escrita en el año 421. Esta obra cuenta la historia de un pescador en la turbulenta época de la dinastía Qin (, 221-206 a.C.) que un día encontró por casualidad un manantial lleno de melocotoneros en flor. Cuando llegó hasta el nacimiento del manantial, vio una misteriosa gruta y decidió entrar. Allí encontró un paraíso natural donde personas de todas las edades se aislaban de los cambios políticos para vivir en paz y armonía.


Revista Instituto Confucio 34

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 34. Volumen I. Enero de 2016.
Leer este reportaje en la edición impresa

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