Sun Wukong

Sun Wukong: El mono que desbarató los cielos

Sun Wukong, conocido como el “Rey mono”, es el protagonista de la novela clásica china Viaje al Oeste. La historia cuenta cómo Sun Wukong se hizo inmortal y se convirtió en el rey de la cueva de la cortina de agua. Tras ello subió al Reino Celestial y lo puso patas arriba y finalmente, decidió seguir al monje Tang para viajar al oeste en busca de las escrituras sagradas del budismo.

Reportaje de
Wang Yuqing
王雨晴 
Si han oído hablar de las conocidas como “cuatro grandes novelas clásicas” (四大名著, sì dà míng zhù) de la literatura china, sepan que los estudiosos las consideran las más influyentes obras de ficción de la era premoderna china. Datadas en las dinastías Ming (, 1368-1644) y Qing (, 1644-1911), se encuentran entre las novelas más largas y antiguas del mundo. Si las conocen, seguramente les debe sonar el nombre de Sun Wukong.

Las divertidas y enrevesadas aventuras de una de estas “cuatro grandes”, Viaje al Oeste, han sido siempre las “historias para dormir” preferidas por los niños chinos: cómo Sun Wukong se hizo inmortal, cómo se convirtió en el rey de la cueva de la cortina de agua, cómo subió al Reino Celestial y lo puso patas arriba y cómo, finalmente, decidió seguir al monje Tang para viajar al oeste en busca de las escrituras sagradas del budismo. Los niños quedan fascinados con las sorprendentes habilidades y poderes de este gran héroe de vista penetrante, capaz de realizar setenta y dos transformaciones, y dueño de un bastón mágico que puede cambiar de tamaño a su antojo, así como de una nube voladora que le lleva a todas partes a una velocidad supersónica. Los mayores, por su parte, siempre han admirado la valentía, inteligencia y buen juicio de este irreverente personaje.

Sun Wukong

Sun Wukong es un mono, el más valiente de la Montaña de las Flores y los Frutos. Antes de encontrar al monje Tang bajó a los infiernos para cambiar la fecha de su muerte, alborotó el palacio del rey dragón del mar del Este para conseguir el bastón mágico, creó el caos en el Palacio Celestial en dos ocasiones, robó los melocotones sagrados de la Emperatriz de Jade y aprendió sin querer la técnica de la mirada penetrante en los fogones del viejo ancestro taoísta Laojun. Todas estas fechorías le dieron una gran fama pero, finalmente, fue condenado por Buda a permanecer atrapado eternamente bajo la Montaña de los Cinco Elementos. Ahí estuvo nada más y nada menos que quinientos años hasta que, en su peregrinación hacia el oeste, el monje Tang lo liberó de su prisión de roca. Desde ese momento, Sun Wukong se convirtió en su discípulo e inició junto a él un increíble viaje de aprendizaje lleno de obstáculos y dificultades en busca de las escrituras sagradas.

Sun Wukong

De las innumerables historias de Viaje al Oeste, una de las más populares es la que narra los tres enfrentamientos contra el demonio de los huesos blancos. En su peregrinación en busca de los sutras budistas, el monje Tang tuvo que hacer frente a 9.981 dificultades y se encontró con todo tipo de demonios y espíritus. De entre ellos, el más astuto e insidioso fue el diablo de los huesos blancos, que supo encontrar los principales puntos débiles del monje: su incapacidad para diferenciar los espíritus de los humanos y su corazón bondadoso. Así, se apareció ante él bajo apariencia humana en tres ocasiones para intentar engañarle: en la primera se transformó en una joven que salió al encuentro de los peregrinos para ofrecerles comida; en la segunda ocasión se apareció como una anciana en busca de su hija, muerta por Sun Wukong y, en la tercera y última, se convirtió en un viejo campesino devoto del budismo. Las tres veces fue descubierto y ajusticiado por Sun Wukong. Al ver como su discípulo mataba de esa manera, el monje Tang no pudo soportarlo y decidió cortar su relación con él pidiéndole que se marchara. Sun Wukong se sintió enormemente agraviado y triste. Él, poderoso inmortal que había desafiado al Reino Celestial y había decidido renunciar a su naturaleza para seguirle y protegerle de los peligros en su camino, veía ahora cómo su maestro le culpaba y malinterpretaba. Sin embargo, Sun Wukong no fue capaz de odiarle. Se arrodilló y le pidió mil perdones, se despidió con gran dolor por tener que abandonarle y encomendó al monje Sha que cuidara de él. Esta conmovedora escena de respeto y lealtad hacia su maestro ha emocionado a innumerables lectores y seguidores del gran héroe.

Sun Wukong

Las aventuras de Sun Wukong han sido adaptadas al cine en numerosas ocasiones. La última fue la exitosa película de animación La vuelta del Rey Mono estrenada en 2015, y que devolvió a la gran pantalla la imagen del intrépido, imprevisible e inconfundible personaje. 


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 42. Volumen III. Mayo de 2017.
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