Qinghai

Atravesada por la Ruta de la Seda, Qinghai es una provincia con una riqueza cultural e histórica indiscutible. Dado que la mayor parte de su territorio está ocupado por montañas y altiplanos, la elevación media supera los 3.000 m. Más del 40% de su población la forman diferentes minorías étnicas entre las que destacan los tibetanos, los hui, los mongoles, los tu o los salar.

Un reportaje de
Carolina Navarro Plata
罗悦柔
Aunque poco conocida para los turistas que llegan hasta China, las cumbres nevadas, largos ríos, lagos salados, vastas praderas, implacables desiertos y la gran riqueza de fauna y flora de Qinghai, la hacen perfecta para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Su nombre proviene del lago Qinghai (青海, Qīnghǎi), que literalmente significa “mar azul”, y constituye la concentración de agua salada más grande del país.

Qinghai
Lago Qinghai

Situada en la zona occidental de China, la provincia se asienta en el noreste de la meseta de Qinghai-Tíbet. Al norte limita con Gansu, al sureste con Sichuan, al sur y oeste con Tíbet y al oeste y noroeste con Xinjiang. Con una extensión de más de 720.000 km2 es la cuarta provincia más grande de China. Sin embargo, su población es de más de 5.800.000 habitantes (est. 2014), lo que la convierte en la segunda con menor densidad de población del país.

Qinghai
Lago Qinghai

Dado que la mayor parte de su territorio está ocupado por montañas y altiplanos, la elevación media supera los 3.000 m. Destacan las cadenas montañosas de Qilian, en el norte; Tanggula, en el sur; y Kunlun –con cumbres de más de 6.000 m–, en el centro. En el noroeste se sitúa la cuenca de Qaidam, con una extensión de más de 250.000 km2 y una elevación media de entre 2.400 y 3.000 m. En el centro de la misma se halla la marisma salina de Qarhan. Esta árida zona tiene una precipitación media anual de tan solo 100 mm.

Qinghai
Reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan

En el sur se encuentra la reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan (三江源自然保护区), una de las más grandes del planeta, y que recibe su nombre por ser el lugar donde nacen los cursos fluviales del Amarillo, Yangtsé y Lancang (conocido en su tramo inferior como “Mekong”). Además de los citados, recorren la provincia más de 270 ríos y 230 lagos. Por su riqueza hídrica, la reserva natural de los Tres Ríos es conocida como “la torre del agua de China”.

Qinghai
Reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan

Aunque se dan grandes diferencias, debido a la variedad topográfica, en general predomina el clima continental y, por ello, la mejor época para visitarla es el periodo comprendido entre los meses de mayo a septiembre.

La provincia es muy fértil en recursos naturales y en ella habitan especies como el yak, el camello asiático, el oso pardo, el leopardo de las nieves, el asno salvaje asiático o la grulla de cuello negro. De entre los miles de tipos de plantas que crecen en Qinghai, cientos tienen usos en la medicina tradicional china. Destacan la Angelica sinensis o ginseng hembra, la Ephedra sínica y la popularmente conocida como “hongo de la oruga” (Ophiocordyceps sinensis). Los recursos minerales suponen una de las mayores fuentes de ingreso para su economía, pues tiene grandes reservas de petróleo y gas.

Qinghai
Grulla de cuello negro

Uno de sus mayores atractivos es su gran diversidad étnica. Más del 40% de su población la forman diferentes minorías étnicas entre las que destacan los tibetanos, los hui, los mongoles, los tu o los salar. Esta variedad cultural se refleja claramente en la mesa con una gastronomía que combina estilos y sabores. Un lugar idóneo para empaparse al máximo de esta mezcla de aromas es Xining, la capital.

Qinghai
Reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan

Sabores étnicos

Los productos estrella de la gastronomía de Qinghai son la carne de yak y de cordero, el “hongo de la oruga” y el pescado. Debido a su altitud, las verduras y frutas que se cultivan en la provincia son limitadas. Los métodos de cocción y las especias que se utilizan son el reflejo de la gran heterogeneidad étnica y cultural de su cocina. Algunos de los platos más afamados son los fideos de cordero salteados, los pastelillos de la luna de Qinghai, los jiaozi o empanadas chinas al estilo hui, y el yogur de leche de yak.

Qinghai
Hongo de la oruga

Lugares por descubrir

Xining (西宁) está situada en el noreste a una altitud aproximada de 2.275 m. En su día fue una importante parada en la Ruta de la Seda lo que contribuyó en gran medida a la prosperidad de la urbe. Durante siglos sirvió como una importante puerta de acceso desde las tierras de la Llanura Central hacia los Territorios del Oeste. Hoy en día, y gracias al desarrollo de las infraestructuras ferroviarias, continúa siendo un punto clave para garantizar las redes de transporte. Es aquí donde se encuentra la intersección entre las líneas férreas de Lanzhou-Qinghai y Qinghai-Tíbet. Además de ser el centro provincial de comunicaciones, es también el núcleo económico, educativo, político y cultural.

Qinghai
Mezquita Dongguan

Para quienes visiten la capital son de parada obligatoria la mezquita Dongguan, construida originalmente en el siglo XIV; el templo taoísta de la Montaña del Norte, un lugar especial por sus grutas centenarias; y el monasterio Ta’er (conocido también como Kumbum), con más de 600 años de historia.

Qinghai
Mezquita Dongguan

A unos 150 km de la capital se encuentra el Qinghai, que se formó hace millones de años. En la orilla oeste se encuentra la Isla de los Pájaros, que hoy en día es una península. Entre marzo y mayo se convierte en un lugar de culto para ornitólogos y amantes de la fotografía.

La industrial ciudad de Golmud, la segunda más grande de la provincia, se desarrolló durante la construcción de la autovía y el ferrocarril Qinghai-Tíbet. Este es el lugar de partida para explorar lugares de gran interés paisajístico como la marisma salada Qarhan, la cadena montañosa Kunlun o la Reserva Natural Nacional de Kekexili.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 40. Volumen I. Enero de 2017.
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Año del gallo

El año 4715 que corresponde al año del gallo de fuego rojo. Entre los doce animales del zodíaco chino, el gallo está considerado como un animal muy excéntrico e inteligente, con una gran atracción debido a su belleza y elegancia personal. Los que nazcan durante este 2017 serán atractivos y seductores pero también destacarán por ser talentosos y muy apreciados entre los suyos. Buenos conversadores, eficientes, meticulosos, observadores, pragmáticos y muy familiares.

Reportaje de
Clara Serer Martínez
克莱拉
El 28 de enero de 2017 comenzó el año 4715, que corresponde al gallo de fuego rojo yin (红阴火鸡) según el calendario lunar chino (农历 o 阴阳历) creado por el emperador Amarillo (黃帝, Huángdì). En el calendario lunar o lunisolar los meses corresponden a un ciclo completo lunar: el mes comienza en luna nueva y termina en luna llena. Este calendario consta de doce meses lunares, con una duración entre 353 y 355 días y, cada tres años, se intercala con un mes más, por lo que el año tendrá entre 383 y 385 días. Los años con trece meses de duración son denominados años embolismales.

Año del gallo

Además de los ciclos de doce años, correspondientes a los doce animales del horóscopo chino, también cada uno de estos ciclos está regido por uno de los cinco elementos: metal, agua, madera, fuego y tierra. Estos cinco elementos son la esencia que compone el universo y, según el zodíaco chino, cada ser humano posee un elemento base de acuerdo con su año de nacimiento. Este elemento marca la personalidad del individuo, así como las tendencias naturales. Los elementos marcarán los diferentes tipos de energía entre las personas, dando un significado concreto al signo que rige el horóscopo chino. La combinación de los ciclos de doce años con estos cinco elementos conforman un ciclo de sesenta años en su totalidad.

Entre los doce animales del zodíaco, el gallo es considerado un animal muy excéntrico e inteligente. Con una gran atracción debido a su belleza y elegancia personal, el gallo será el protagonista entre el 28 de enero de este 2017 hasta el 15 de febrero del próximo 2018. Tras un año lleno de travesuras del avispado mono, el nuevo del gallo de fuego tendrá más mesura, pero será muy dinámico, cambiante y de progreso.

Año del gallo
Celebrando el año nuevo chino.

Cuenta una de las leyendas sobre el origen del zodíaco chino que, durante la carrera organizada por el emperador de Jade para ver qué animales entrarían en el horóscopo, tras llegar la serpiente en el sexto lugar y el caballo en el séptimo, la cabra, el mono y el gallo trabajaron en equipo, ayudándose entre sí para cruzar el río. Este último construyó una balsa de madera para los tres animales. La cabra y el mono fueron los encargados de despejar la maleza durante la travesía así como de remar hasta llegar a la orilla opuesta. El emperador de Jade, complacido por todo el trabajo realizado en equipo, nombró a la cabra el octavo animal, al mono el noveno y al gallo el décimo.

Año del gallo
Celebraciones del nuevo año chino en París.

La paz se mantendrá gracias al gallo, un animal dotado con una gran inteligencia y cualidades de buena administración, por lo que dominarán el orden, el control y la planificación. Con el trabajo duro y bien hecho del gallo, así como su legalidad, este año se desarrollará de la mejor manera posible.

Es por lo que este 2017 transmite una generalizada confianza y predominará un colorido ambiente. El gallo buscará un poco de sentido común en todas sus acciones. Los amarillos, marrones, naranjas, ocres y dorados serán los colores que atraerán la suerte en este periodo.

Año del gallo
Celebraciones del nuevo año chino en Nueva York.

La elegancia será otra de las protagonistas en el nuevo ciclo que abre 2017, así como el cuidado de la imagen, vestuario y moda. El gallo, con su atractivo saber estar, creará ambiente y diversión allá donde vaya, siempre con clase y distinción. La buena apariencia y la preocupación por la propia imagen serán fundamentales en este año.

Favorecidas se encontrarán también las familias, así como los hijos y el amor. Al gallo le gustan la armonía, la alegría, la ilusión y el color. Con un tinte de felicidad, este será un año de fortaleza, unión y amor.

Año del gallo
Celebraciones del nuevo año chino en Auckland.

Todos aquellos nacidos en los años 1909, 1921, 1933, 1945, 1957, 1969, 1981, 1993, 2005 y 2017 gozarán del privilegio de cumplir sus deseos y lograr alcanzar todas las metas que se propongan. Este año, cargado de energía positiva, se verá influido por el elemento del fuego, lo que hace todavía más intenso a este 2017. Ello se percibirá notablemente en lo personal pero también en el aspecto laboral, puesto que este se presenta mucho mejor que el pasado Año del Mono.

Los nacidos bajo este influjo deberán mentalizarse de que las malas épocas quedaron en el pasado y sólo así podrán vivir un año genial donde reine la determinación, el trabajo, la felicidad y la confianza propia.

Al gallo le singularizan su capacidad de mando, su eficaz organización, su valor, la bondad y la confianza. A lo largo de la historia, ha sido útil para las personas y ha supuesto una fuente de dinero como animal de granja. El gallo no sólo es elegante y hermoso, sino también atrevido y vigilante.

Los que nazcan durante este 2017 serán atractivos y seductores pero también destacarán por ser talentosos y muy apreciados entre los suyos. Buenos conversadores, eficientes, meticulosos, observadores, pragmáticos y muy familiares son por norma general todos los nacidos bajo este signo.

Atributos del año del gallo

  • Año: 4715
  • Pronunciación en chino: ()
  • Número de orden en el zodíaco chino: décimo
  • Polaridad: Yin
  • Años: 1909, 1921, 1933, 1945, 1957, 1969, 1981, 1993, 2005 y 2017
  • Color: amarillo, dorado, marrón, anaranjado
  • Números: 5,7,8
  • Flor: Cresta de gallo
  • Final: 15 de febrero del 2018

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Revista Instituto Confucio.
Número 40. Volumen I. Enero de 2017.
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Ferrocarril Qinghai-Tíbet

El ferrocarril Qinghai-Tíbet es un monumental proyecto de ingeniería conocido popularmente en China como el “camino hacia el cielo” (天堂之路). sus 1.142 kilómetros de recorrido transcurren a una altitud media de 4.300 metros, y cuenta con 675 puentes sobre la vía para evitar la amenaza del hielo. Cada vagón está equipado con sistemas de suministro de oxígeno y está sellado herméticamente para evitar escapes.

Reportaje de
You Zhichao
尤智超
 
En el suroeste de China se encuentra la meseta más grande del país y la más elevada del mundo. Distribuida en su mayoría entre Qinghai (青海) y el Tíbet (西藏) recibe el nombre de meseta Qinghai-Tíbet (青藏高原). La altitud a la que se encuentra, su clima extremo y las duras condiciones de vida hacen que pueda compararse con los dos polos geográficos; no en vano es conocida como el “tercer polo” o como el “techo del mundo”. Sin embargo, a pesar de los obstáculos que parece presentar una meseta de tales características, el pueblo chino ha logrado llevar a cabo en ella un faraónico proyecto de ingeniería conocido popularmente como el “camino hacia el cielo” (天堂之路): el ferrocarril Qinghai-Tíbet.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet
Estación ferroviaria de Tanggula (唐古拉车站), cuya localización a 5.068 m la convierte en la más alta del mundo.

La meseta se encuentra aislada de cualquier otro territorio debido a las particularidades de su entorno geográfico. Varias décadas atrás, se construyó en ella una carretera para permitir el comercio que ha propiciado el desarrollo económico de la región, pero un único acceso no era suficiente para unir esta zona con el resto del mundo. La circulación de vehículos era, además, extremadamente peligrosa y bajo unas condiciones atmosféricas tan severas, que todos anhelaban la construcción de una línea ferroviaria. En la década de 1950 se comenzó a preparar la construcción del tren Qinghai-Tíbet, en 1979 se instalaron las vías y, en 1984, se abrió al tráfico el tramo que discurre entre las ciudades de Xining (西宁) y Golmud (格尔木), ambas en la provincia de Qinghai. Sin embargo, en aquellos años no se había desarrollado aún la tecnología necesaria para la construcción del ramal entre Golmud y Lhasa (拉萨), un territorio dominado por prominentes montañas, heladas tierras y en el que la escasez de oxígeno no permitía más que un frágil equilibrio ecológico. No fue hasta el inicio del siglo XXI cuando China dio comienzo a este poderoso proyecto de ingeniería.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet
Uno de los símbolos de la ingeniería del ferrocarril Qinghai-Tíbet: puente sobre el río Lhasa

A pesar de contar con los fondos y los avances tecnológicos adecuados, enfrentarse al “tercer polo” para construir una línea férrea de 1.142 km de longitud seguía siendo una laberíntica tarea. Las vías tenían que tenderse a una altitud media de 4.300 m sobre el nivel del mar, una cota en la que una enrarecida atmósfera apenas proporciona oxígeno suficiente para respirar, las temperaturas alcanzan en ocasiones los 40 grados bajo cero y el clima está caracterizado por la inestabilidad. Se puede pasar de una meteorología agradable a que se desencadenen fuertes tormentas de arena, nieve y vendavales en tan solo un instante. A la vez que las condiciones del territorio suponían un reto casi inalcanzable para los trabajadores, las características del suelo eran un obstáculo difícil de solventar para los ingenieros. El trazado de la mitad de la línea, es decir, un total de 550 km, debía ser asentado sobre permafrost, un terreno que se encuentra congelado permanentemente. A diferencia de Alaska, en Estados Unidos, el hielo de la meseta Qinghai-Tíbet presenta una dureza incomparable en invierno mientras en verano se derrite y se convierte en barro. Todo ese fango vuelve a congelarse de nuevo en la estación fría, con lo que aumenta su volumen y sube el nivel del suelo. Una vía construida en una superficie de estas condiciones no puede evitar sufrir deformaciones que acabarían por imposibilitar su uso. Diversos expertos chinos analizaron e investigaron el permafrost de la zona e idearon diversas técnicas para lograr construir con éxito sobre las capas de suelo congeladas. Se construyeron un total de 675 puentes sobre los que tender la vía para evitar la amenaza del hielo. El más largo de ellos, el paso elevado del río Qingshui (清水河大桥), con 11,7 km de longitud, es también el puente construido sobre permafrost más largo del mundo.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet
Cota máxima de la línea férrea Qinghai-Tíbet

Además de los problemas ocasionados por la estructura geológica de la zona, la seguridad de los cientos de miles de trabajadores encargados del proyecto era también una cuestión de máxima prioridad. En un entorno de entre 4.000-5.000 m de altitud, los turistas que visitan la zona son propensos a sufrir mal de altura por falta de oxígeno y llegan incluso a padecer pérdidas de consciencia. Los operarios, que además realizaron duras tareas físicas, se enfrentaban con la muerte a diario. Para prevenir complicaciones, el equipo de construcción decidió trasladar un hospital hasta la zona y un equipo sanitario de más de 2.000 personas los siguió dispuesto a velar por la salud de los trabajadores en cualquier momento en que fuera necesario. Durante su ejecución los obreros cargaban a sus espaldas botellas de oxígeno y se turnaban para ir descansando cada varias horas. Dentro de los túneles, el equipo de ingenieros instaló suministros de oxígeno adicionales para evitar que los trabajadores cargaran en exceso con el peso de las botellas de este gas. En los hospitales también se instalaron habitaciones de oxígeno, en las que los trabajadores podían descansar en caso de que sintieran alguna molestia y respirar aire puro. Además de la escasez de oxígeno, el contagio de enfermedades infecciosas en un lugar donde convivía tal cantidad de gente constituyó también un problema al que se prestó suma atención. Finalmente, y tras cinco años de esfuerzo conjunto de los ingenieros, del equipo médico y de todos los trabajadores, el grupo chino logró finalizar la construcción del “camino hacia el cielo”. Esta maravillosa obra de ingeniería batió además numerosos récords, entre los cuales destacan el de la estación ferroviaria de Tanggula (唐古拉车站), cuya localización a 5.068 m sobre el nivel del mar la convierte en la más alta del mundo; y el túnel de Fenghuoshan (风火山隧道) que, con 1,3 km de longitud y situado a 4.905 m de altura es también la vía subterránea construida a una mayor altitud. Debido al frágil equilibrio ecológico de la meseta Qinghai-Tíbet, fue necesario volver a replantar los pastos destruidos por la construcción y erigir puentes y otros pasos para permitir el desplazamiento de los animales y así proteger el ecosistema natural.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet

Los trenes que circulan por esta línea férrea también se fabrican mediante un procedimiento especial: cada vagón está equipado con sistemas de suministro de oxígeno y está sellado herméticamente para evitar escapes. También incluyen, asimismo, herramientas proveedoras de oxígeno de uso individual y todo ello reforzado por la presencia de médicos para asegurar el bienestar de los pasajeros.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet
Túnel de Fenghuoshan

A lo largo de su recorrido se puede disfrutar de vistas únicas y espectaculares. Los viajeros se quedan maravillados al contemplar el lago Cuona (措那湖), fuente del río Nu (怒江) y al que la población local considera sagrado, cuando la vía del ferrocarril atraviesa su orilla este que se halla a menos de 20 m de distancia. También es posible apreciar la majestuosa apariencia de la cordillera Kunlun (昆仑山脉), cuya superficie se extiende a lo largo de 2.500 km en los que se sitúa a una altitud media de 5.500 a 6.000 m sobre el nivel del mar. El tren pasa, además, cerca del mayor lago de China, el Qinghai (青海湖), que pertenece a la cuenca de Qaidam (柴达木盆地), y de uno de los principales afluentes del Yangtsé (长江), el río Tuotuo (沱沱河). Durante todo el trayecto, las extraordinarias vistas de la naturaleza logran fascinar a los pasajeros y alivian la pesadez de las doce horas de viaje.

Ferrocarril Qinghai-Tíbet
Lago Cuona

Los antepasados chinos se valieron del sudor de su trabajo y de su sabiduría para erigir maravillosas estructuras arquitectónicas. En la actualidad, el relevo está asegurado con proyectos como este ferrocarril Qinghai-Tíbet, un hito de la ingeniería que, a la vez que permite a sus pasajeros disfrutar del viaje y de las vistas de los impresionantes parajes por los que transita, también sirve como muestra de la espléndida dedicación con la que los trabajadores no escatimaron esfuerzos para lograr finalizar un proyecto de tales dimensiones.


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Número 40. Volumen I. Enero de 2017.
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La expresión china “tocar el guqin a un buey” (对牛弹琴, dùiniútánqín) se emplea cuando se exige a una persona más de lo que, por su naturaleza y condición, puede dar. Una fórmula similar de la lengua española sería “pedir peras al olmo”.

Tocar el guqin a un buey
(Dùiniútánqín)

对牛弹琴

Durante el periodo de los Reinos Combatientes (战国, 475-221 a.C.), había un famoso músico llamado Gong Mingyi (公明仪) al que se le daba muy bien tocar el guqin. Sus melodías eran verdaderamente hermosas y atraían a mucha gente. Un día, mientras paseaba con su instrumento, se encontró con un buey que comía hierba. Entusiasmado, el músico decidió tocar una canción para el animal. Después de interpretar una bonita melodía, el buey no reaccionó, siguió con la cabeza agachada alimentándose. El músico tocó entonces una composición diferente, pero el manso animal continuó sin inmutarse. Tras tocar unas cuantas canciones más, sin reacción alguna por parte del buey, este se fue a pastar a otra parte provocando en el músico una intensa aflicción. “¡No te enfades!”, le decía la gente, “no es que no toques bien, es que el buey no entiende la música”. 

Por tanto, la expresión “tocar el guqin a un buey”(对牛弹琴, dùiniútánqín) se emplea cuando se exige a una persona más de lo que, por su naturaleza y condición, puede dar. Una fórmula similar de la lengua española sería “pedir peras al olmo”.

Más modismos chinos en Revista Instituto Confucio – ConfucioMag:

  1. “Un hombre del reino de Zheng comprando zapatos”
  2. “Tratar de dirigirse al sur con el carruaje orientado al norte”
  3. “Aprender a caminar en Handan”
  4. “Gastar mil piezas de oro comprando huesos”
  5. “Pensar en 3 por la mañana y 4 por la noche”
  6. “Utilizar la lanza más aguda para atacar el escudo más resistente”
  7. “Ver una serpiente reflejada en la copa”
  8. “El utópico manantial de los melocotoneros”

Todos los recursos para aprender chino publicados en ConfucioMag:


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Los caballeros errantes surgieron a partir de la dinastía Zhou (, 1046-256 a.C.), cuando los nobles feudales, bajo el mandato del emperador, perdieron su posición o abandonaron su puesto. Durante las épocas de caos, los caballeros errantes cargaban con un gran peso sobre sus hombros y llevaban a cabo sus misiones acabando con las injusticias, convirtiéndose a los ojos del pueblo llano en una encarnación de la ley y la honestidad. 

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
En la dilatada historia de China, surgieron personajes excepcionales. Eran sinceros y determinados, cumplían sus promesas, podían desafiar toda clase de peligros, se sacrificaban por la supervivencia del país, tenían consideración únicamente por las personas, no peleaban por su honor y no buscaban recompensa. Debido a que siempre iban de un lugar a otro resolviendo problemas, se les asignó el apelativo de caballeros errantes.

Muchos de ellos tenían una inteligencia superior a los demás o eran valientes luchadores. Asesinaban a los tiranos, por lo que eran adorados por el pueblo, de tal modo que los expertos incluso los ponían a veces a la altura de los emperadores y sus ministros.

Los caballeros errantes en la antigua China

Los caballeros errantes surgieron a partir de la dinastía Zhou (, 1046-256 a.C.), cuando los nobles feudales, bajo el mandato del emperador, perdieron su posición o abandonaron su puesto. Solían ser nobles que poseían tierras y habían recibido una buena educación, ocupando cargos importantes y convirtiéndose en oficiales en tiempos de guerra. Más tarde, la sociedad cambió y perdieron su condición de nobles y, aunque poseían la capacidad necesaria para gobernar el país, por su sentido de la responsabilidad y del honor rebajaron su rango hasta convertirse en simples burócratas, por lo que decidieron derrocar al nuevo emperador. Aquellos que más destacaron en la lucha se convirtieron en caballeros errantes.

Los caballeros errantes en la antigua China
Ilustración del intento de asesinato de Jing Ke al rey de Qin

Uno de los de mayor reputación fue Jing Ke (荆轲). A finales del periodo de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.), Ying Zheng (嬴政) (259-210 a.C.) —rey de Qin, más tarde conocido como el Emperador Amarillo—, ya había ocupado la mayor parte de la Llanura Central y luchaba a muerte en el estado vasallo de Yan, a orillas del mar de Bo. El príncipe Dan de Yan reunió a gente de gran talento para acabar con el rey de Qin. Algunos le recomendaron reclutar al protector Jing Ke, así que el príncipe Dan de Yan lo convirtió en alto oficial, el cargo de mayor rango en su gobierno. Jing Ke sirvió protegiendo al príncipe y, sin apenas tiempo para prepararse, inició rápidamente su viaje como emisario de los Yan. Su plan consistió en fingir que ofrecía la paz en la corte de los Qin mediante un mapa enrollado como un pergamino, dentro del cual se escondía una daga. El rey de Qin aceptó el regalo y Jing Ke intentó asesinarlo empuñando la daga. Los guardias acudieron a proteger al rey y Jing Ke luchó contra ellos hasta que finalmente murió. Con la difusión de esta historia Jing Ke se convirtió en el representante de los caballeros errantes de la antigua China.

Otro famoso y leal caballero errante fue Hou Ying (侯赢), que vivió en el reino de Wei a finales del periodo de los Reinos Combatientes. Era un hombre de muchos recursos y la persona de confianza del señor Xinling, hijo de la familia real de Wei. El reino de Zhao fue atacado por el de Qin y el primero pidió ayuda al estado de Wei. Sin embargo, el rey de Wei, por temor al de Qin, no se atrevió a socorrerle. El señor Pingyuan, hijo de la familia real de Zhao, insistió de nuevo pidiéndole ayuda al señor Xinling de Wei. Como agradecimiento por el trato que le había dado Xinling, Hou Ying le aconsejó a Xinling que sobornara a la reina de Wei para conseguir que esta robase el hufu (1) del rey y se lo diese. Con el hufu ya en sus manos, las tropas de Wei atacaron a las milicias de Qin, forzándoles a retirarse y abandonar su invasión al feudo de Zhao. La traición que cometió Xingling, dando órdenes falsas en nombre del rey, le costó el exilio al territorio de Zhao. Sin embargo, Hou Ying consideró que él mismo era el artífice de la traición, por el consejo que formuló y, por ello, decidió suicidarse como disculpa hacia el rey de Wei.

Los caballeros errantes en la antigua China

En el reino de Zhao vivió un caballero llamado Lu Zhonglian, que a menudo resolvía los problemas ajenos y buscaba la paz sin pedir nada a cambio. Cuando el ejército de Qin atacó el reino de Zhao, este último pidió ayuda al de Wei, y el monarca no se atrevió a auxiliarles, pero asignó a varias personas para que se infiltraran en Zhao para persuadir al rey e intentar así que se rindiese. Lu Zhonglian decidió reunirse con el emisario de Wei, le indicó los fallos de su plan e hizo que el enviado abandonase su persuasión. El general de Qin se enteró de esto y, para mostrar su respeto hacia Lu Zhonglian, retiró a sus soldados 25 kilómetros, dejando que el reino de Zhao ganase algo de tiempo. La capital se liberó de la invasión y el señor Pingyuan de Zhao, como recompensa, quiso ofrecerle una gran cantidad de dinero a Lu Zhonglian quien, con una sonrisa, la rechazó. Esta fue la última vez que vio al señor Pingyuan. Veinte años más tarde, Lu Zhonglian ayudó al reino de Qi a liberarse de la ocupación del territorio de Yan en Liaocheng. El soberano de Qi quiso recompensarle como agradecimiento pero Lu Zhonglian se marchó.

Hubo otros famosos caballeros errantes como Nie Zheng, Yu Rang, Zhu Jia, Guo Xie, Wang Wu y Qiuran Ke, además de muchos otros a lo largo de la historia.

Durante las épocas de caos, los caballeros errantes cargaban con un gran peso sobre sus hombros y llevaban a cabo sus misiones acabando con las injusticias, convirtiéndose a los ojos del pueblo llano en una encarnación de la ley y la honestidad. Fueron como una estrella fugaz que atraviesa el cielo de la oscura noche desprendiendo su brillo. 

Notas:

(1).   Un hǔfú (虎符) es un objeto de bronce u oro con forma de tigre que utilizaban antiguamente los emperadores para dar órdenes a sus tropas. Se divide en dos partes, una de se asignaba al jefe del ejército y otra que conservaba el emperador. Solo se podía desplegar un ejército si se usaban ambas partes al mismo tiempo. Era el símbolo con el que, en la China antigua, el emperador otorgaba a los oficiales feudales de la corte el poder militar y la capacidad de enviar tropas.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 39. Volumen V. Noviembre de 2016.
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Shennongjia

La reserva natural de Shennongjia, Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra situada en la frontera oeste de la provincia de Hubei, entre los ríos Yangtsé y Hanshui, y cuenta con una fauna muy rica y variada.  Su particular geografía y entorno lo distinguen con un paisaje singular que todos los años atrae un gran número de turistas.

Reportaje de
Yang Huifang 
杨慧芳
La reserva natural de Shennongjia (神农架), situada en la frontera oeste de la provincia de Hubei, es un mágico lugar que encierra numerosos misterios y leyendas sin resolver. Cuenta la leyenda que Shennong (el mítico emperador Yan –uno de los primeros ancestros del pueblo chino–) construyó en este paraje natural sin igual una escalera (, jià) para facilitar la recolecta de plantas medicinales. De ahí el nombre de Shennongjia (literalmente, “la escalera de Shennong”). Este, el único distrito forestal de toda China, se encuentra entre los ríos Yangtsé y Hanshui, y presenta una evidente transición en la vegetación y el clima, con una fauna muy rica y variada. Esta zona que ocupa un área de más de 3.000 km2, es una verde perla que recrea silenciosamente la magnificencia de la región central. Esta reserva ecoturística permite a los visitantes explorar la naturaleza, los misterios y las antigüedades del lugar. En julio del año 2016, Shennongjia fue reconocida como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, con lo que obtuvo un reconocimiento por su valor único.

Shennongjia
Lago Dajiu

El turismo es el pilar que sostiene Shennongjia. Su particular geografía y entorno lo distinguen con un paisaje singular que todos los años atrae un gran número de turistas. Las zonas más visitadas de Shennongjia son el área ecoturística de Tian Yan (天燕) y el parque geológico de Shennongjia.

Shennongjia

Shennongjia
Fauna salvaje

Un clima cambiante

Antiguamente se creía que los inmortales practicaban el taoísmo en los lugares sombríos con nubes, montañas y niebla. Este es uno de esos parajes. Incluso en días soleados, la cima del monte Shennong suele estar cubierta por la niebla. Si unos días antes de visitarlo ha llovido, todo el bosque estará sumergido en la bruma y esto le otorgará un aire de montaña de los inmortales. Sin embargo, al mismo tiempo, esta bruma impide penetrar con la mirada en el magnífico paisaje natural de las montañas. Para atravesar el bosque es necesario prepararse bien. Shennongjia goza de un clima frío y con muchas precipitaciones, con un microclima muy distintivo. A menudo se puede ver el sol y la lluvia en un mismo día. Su clima cambia muy rápido, de ahí el dicho “junio con nieve y octubre con escarcha, cuatro estaciones en un día”.

Shennongjia
Niebla sobre las montañas de Shennongjia

Tierra sagrada

Al entrar por la puerta sur de la reserva natural se llega al altar de Shennong. Lo primero que se observa es una gran estatua con la cabeza de un toro y un cuerpo humano. Este es Shennong: el misterioso estudioso de las plantas medicinales y creador de la agricultura en la mitología china. Su figura es recordada por méritos tales como haber enseñado al pueblo chino las técnicas de la agricultura o por haber probado él mismo todo tipo de plantas para poder encontrar cura a diferentes enfermedades. En la antigua China solo las personas que eran veneradas por generaciones posteriores podían servir como imágenes para los tótems de las tribus (los cuernos de toro eran el tótem de las antiguas tribus agrícolas).

Shennongjia
El altar de Shennong

Hoy en día, este se ha convertido en un lugar de peregrinación para chinos llegados de todos los rincones del mundo, que se acercan hasta aquí para rendir homenaje a la figura de Shennong. Tras subir 343 escalones, se puede admirar de cerca el gran tótem de Shennong (en el lugar donde antiguamente se realizaban sacrificios para el emperador), detrás del cual hay dos relieves en los que se relata su vida en imágenes.

Shennongjia
Área ecoturística de Tian Yan

Tras las huellas de los Yeren

Los míticos Yeren (野人, literalmente “hombre salvaje”) despiertan la curiosidad de numerosos turistas que se preguntan qué tipo de criatura son esos “hombres de las nieves” o “pies grandes”. En la antigua China existían miles de leyendas sobre estas extrañas criaturas, cuya misteriosa belleza ejercía un gran poder de atracción para las personas. A lo largo y ancho del mundo hay muchas leyendas sobre “hombres salvajes” que han alimentado sin descanso la imaginación de diversos pueblos, dando lugar a diferentes creaciones artísticas. 

Shennongjia
Cueva Shenlong

La espectacular cueva kárstica Shenlong

Situados bajo tierra, los parajes de cuevas kársticas con estalactitas despiertan el interés por la naturaleza de una gran cantidad de visitantes. La cueva subterránea Shenlong (神龙洞), de varias alturas, se extiende de norte a sur, su interior es estrecho en la parte superior y ancho en la inferior. Cada una de sus alturas ofrece un paisaje kárstico diferente, con múltiples facetas y formas exquisitas. En su conjunto recuerda al legendario palacio de cristal del rey Dragón, y por eso recibe el nombre de cueva Shenlong (“cueva del dios dragón”). Fuera de la gruta, la montaña presenta un terreno irregular, con altos árboles antiguos y rocas extraordinarias a ambos lados del camino. Por ello, se dice que aquí el paisaje cambia con cada paso que se da. 


Instituto Confucio 38

pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 38. Volumen V. Septiembre de 2016.
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Qi Baishi

Qi Baishi (1864-1957) fue un famoso pintor chino cuyas delicadas obras no solo le hicieron ganarse la fama de “artista del pueblo”, sino que además fue muy reconocido en el extranjero, especialmente entre sus compañeros de profesión occidentales como Picasso, quienes quedaron impresionados por sus cuadros.

Reportaje de
Mu Xiuwen 
牟秀文
Hubo una vez en China un famoso pintor que, aunque nació en una familia pobre y no recibió una educación formal, logró acumular gran cantidad de conocimientos pictóricos y llegó incluso a crear un estilo propio que renovó la pintura china en su camino hacia nuevas tendencias. Sus delicadas obras no solo le hicieron ganarse la fama de “artista del pueblo” (人民艺术家,rénmín yìshùjiā), sino que además fue muy reconocido en el extranjero, especialmente entre sus compañeros de profesión occidentales, quienes quedaron impresionados por sus cuadros. El mismo Picasso, al confesar su admiración por él, expresó: “cuando dibuja un pez, no hay ni un trazo para describir el agua y, sin embargo, se puede ver el río, se puede oler el aroma de sus aguas”. Su nombre era: Qi Baishi (齐白石).

Qi Baishi

Una infancia dura

Qi Baishi nació en Xiangtan (湘潭), en la provincia de Hunan (湖南), el 1 de enero de 1864 y falleció el 16 de septiembre de 1957 a los 93 años de edad. Su nombre original era Chunzhi (纯芝), el de cortesía Weiqing (渭青) y su apodo Lanting (兰亭). A los 27 años cambió su nombre por Huang (), el de cortesía por Binsheng (濒生), y pasó a ser conocido con el pseudónimo Baishishanren (白石山人), cuya forma simplificada, Baishi (白石), terminó convirtiéndose en su nombre artístico.

Nació en el seno de una familia de agricultores que, durante su infancia, solo pudo sufragarle medio año en una escuela privada. Además, como era muy enfermizo, sus padres lo enviaron a estudiar técnicas de artesanía para que pudiera ganarse la vida. A los 15 años comenzó con la talla de madera, iniciando así su oficio como carpintero. En su tiempo libre, seguía las instrucciones del manual de pintura del Jardín de la semilla de mostaza (芥子园), con el que aprendió a dibujar pájaros y personas. Con 27 años se convirtió en discípulo de Hu Qinyuan (胡沁园) en las materias de dibujo y poesía, por lo que dejó atrás su vida como carpintero y comenzó a ganarse la vida dibujando retratos.

Qi Baishi

En 1917, a los 55 años, Qi Baishi se mudó a Beijing huyendo del bandolerismo y pasó a formar parte de la “población flotante” de esta ciudad. Su objetivo era poderse ganar el sustento, sin tener recursos económicos, en la gran capital. En aquellos días sus obras reflejaban sus estudios sobre la pintura del artista Bada Shanren (八大山人). Su estilo sencillo y relajado no tuvo buena aceptación en Beijing y apenas vendió obras. En ese momento conoció a Chen Shizeng (陈师曾), un innovador pintor que ya gozaba de gran renombre en la ciudad. Los dos artistas forjaron una profunda amistad de la que ambos se enriquecieron artísticamente. Qi Baishi llegó a escribirle los versos: “Usted sin mí no podrá avanzar y yo sin usted no haré sino retroceder”. A lo que Chen Shizeng, para animarle a innovar y a no estancarse en los estilos tradicionales, respondió: “Haga su propia pintura, ¡no agache la cabeza para seguir la corriente!”. Gracias a la inspiración proporcionada por su amigo, Qi Baishi comenzó a pintar utilizando un nuevo estilo llamado “flores rojas y hojas de tinta” (红花墨叶, hónghuā mòyè) que consiguió revalorizar la pintura nacional de China.

Qi Baishi

Qi Baishi madrugaba todos los días para escribir y continuar pintando obras como La paloma de la paz (和平鸽), La flor blanca y la paloma de la paz (白花与和平鸽), La victoria de la paz (和平胜利) o Viva la paz (和平万岁). Esta serie de obras, cuyo tema principal es la paz, manifestaban el anhelo de este ya anciano pintor, algo por lo que más tarde sería premiado. En 1953, el Ministerio de Cultura de China le confirió el título de “artista del pueblo”; y en 1956, el Consejo Mundial de la Paz le galardonó con el Premio Internacional de la Paz.

Qi Baishi

Estilo pictórico propio

Se suele decir que la carrera artística de Baishi se divide en dos etapas diferentes. Un periodo que abarca hasta su llegada a Beijing a los 55 años, en el que la mayoría de sus obras eran reproducciones y copias. Y un periodo, posterior a su llegada a Beijing, marcado por haber logrado el desarrollo de su estilo propio. Sobre las bases de su propio estilo teorizó sus ideas sobre la pintura: “La distinción de una buena obra está entre el parecido y la falta del parecido, la exactitud es objeto de los gustos comerciales mundanos pero su falta es un engaño a los sentidos”.

Qi Baishi

Fue reconocido en el mundo del arte por sus destrezas pictóricas al pintar gambas, en las que se puede apreciar las diferencias de estilo de sus dos periodos pictóricos. En la etapa inicial, el trazo era realista, más bien copias de las producidas por los pintores Xu Wei y Bada Shanren, mientras que en una etapa posterior desarrolló un estilo libre y personal, por lo que las gambas alcanzaron mayor originalidad.

Por su parte, los insectos y plantas que dibujaba eran una combinación de estilo libre y realista. Dibujaba las hojas de las plantas con rápidas pinceladas y concedía un gran realismo a los insectos.

Otro motivo de sus obras eran los polluelos que, aunque contaban con muy pocos trazos, estaban dotados de un realismo que parecía darles vida.

Qi Baishi

Un hombre multidisciplinar

Baishi tenía talento en múltiples disciplinas; además de la pintura, perfeccionó las artes de la poesía, la caligrafía y el grabado de sellos. En muchas de sus obras añadió versos de su puño y letra, especialmente en algunas con contenido satírico.

Por ejemplo, en su obra El tentetieso (不倒翁), escribió: “El tentetieso lleva sombrero y abanico de funcionario, aunque lo empujes no se caerá porque está medio lleno de barro pero, si lo rompes, verás que dentro no tiene ni corazón ni humanidad”. En su obra Pescando gambas en la infancia (儿时钓虾图) añadió los versos: “Hace cincuenta años, solo era un niño, usaba algodón como cebo para pescar gambas. Hoy, hago este dibujo ya con el pelo blanco, aún recuerdo las flores del cálamo”.

Qi Baishi

Anécdotas

Se dice que el famoso escritor Lao She (老舍) visitó una vez a Qi Baishi cuando este tenía 91 años para charlar con él y ambos conectaron rápido. Lao She propuso un título para que el artista le dibujara una obra: El canto de las ranas se oye a diez kilómetros del manantial (蛙声十里出山泉). El nonagenario pintor aceptó encantado el reto y comenzó allí mismo a dibujar. La obra cuenta con una ingeniosa composición en la que unos renacuajos nadan despacio siguiendo el curso de las aguas del manantial y, aunque no hay ninguna rana, se puede percibir cómo su canto resuena en el valle.

Lo que más le gustaba dibujar eran objetos familiares para sí mismo. Las obras El pez que mejor conozco (我最知鱼) y Repollo con pimientos (白菜辣椒), entre otras, están realizadas partiendo de una meticulosa observación de los objetos cotidianos.

Qi Baishi fue, en definitiva, un artista cuyo estilo pictórico se desarrolló de forma tardía. Llevó una vida de intenso trabajo, para dejar un legado de numerosas obras sobre objetos que le eran familiares y que lograban fascinar al público. No en vano fue llamado “El artista del pueblo”.


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 39. Volumen V. Noviembre de 2016.
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La expresión “El utópico manantial de los melocotoneros” (世外桃源, shìwàitáoyuán) se emplea en China para referirse a un paraje natural de gran belleza que no ha sido alterado por el hombre.

El utópico manantial de los melocotoneros
(Shìwàitáoyuán)

世外桃源

Durante la dinastía Jin (, 265-420), había un pescador en la provincia de Hunan que, un día, subido a su barca, se dejó llevar por la corriente hasta acabar en un manantial repleto de melocotoneros en flor. Cuando se acercó al nacimiento del manantial vio una gruta y decidió atravesarla. Allí encontró un paraíso repleto de campos, estanques y bambú. Cuando los habitantes de estas tierras se percataron de su presencia, le invitaron a comer en sus casas, y allí le explicaron su historia. Durante la dinastía Qin (, 221-207 a.C.), los ancestros de estos pueblos habían decidido aislarse en ese ideal y utópico lugar de las guerras y de la agitación política que se vivía en aquel momento. Le rogaron al pescador que no revelase a nadie la existencia de este lugar pero, cuando este salió de la gruta, lo primero que hizo fue dejar señales y acudir al emperador para contarle lo sucedido. El emperador decidió entonces enviar a un grupo de hombres para que encontrasen el sitio, pero fallaron en su intento y nunca más se supo al respecto. 

Esta fábula, El manantial de los melocotoneros en flor, fue escrita por Tao Yuanming (陶渊明) en el año 421. Este lugar ha pasado a ser un importante símbolo en la cultura china y se ha convertido en un sinónimo de utopía. Actualmente se emplea la expresión china «shìwàitáoyuán» (世外桃源, literalmente “el utópico manantial de los melocotoneros”) para referirse a un paraje natural de gran belleza que no ha sido alterado por el hombre.

Más modismos chinos en Revista Instituto Confucio – ConfucioMag:

  1. “Un hombre del reino de Zheng comprando zapatos”
  2. “Tratar de dirigirse al sur con el carruaje orientado al norte”
  3. “Aprender a caminar en Handan”
  4. “Gastar mil piezas de oro comprando huesos”
  5. “Pensar en 3 por la mañana y 4 por la noche”
  6. “Utilizar la lanza más aguda para atacar el escudo más resistente”
  7. “Ver una serpiente reflejada en la copa”

Todos los recursos para aprender chino publicados en ConfucioMag:


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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 39. Volumen V. Noviembre de 2016.
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Las montañas taoístas Wudang

Las montañas Wudang de Hubei se convirtieron durante la dinastía Ming en el lugar de culto taoísta más importante de China. Sus edificios característicos están catalogados como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El paisaje se caracteriza por una sucesión de miles de precipicios y enigmáticas gargantas y por su amplia variedad de plantas empleadas en la medicina tradicional china.

Reportaje de
Zhang Daisheng 
张代生
Las montañas Wudang o Wudangshan (武当山) fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por el conjunto de edificios antiguos que decora sus laderas. Este paraje se encuentra en Wudang, en la ciudad de Danjiangkou, en el noroeste de la provincia de Hubei. Su extensión se abre del noroeste al suroeste a lo largo de más de 260 km y cubren un área de 312 km2. Este es un famoso destino vacacional en China y, según las estadísticas, en el año 2015 recibió a más de seis millones de turistas extranjeros y chinos.

Las montañas taoístas Wudang

Tierra y paisaje

Las rocas que forman esta cadena montañosa están principalmente compuestas por mica y esquisto que, con el paso de los años, han formado miles de peculiares precipicios y enigmáticas gargantas. La principal cima, el pico Tianzhu, tiene una altura de 1.612 m y es descrito como “el pilar que sostiene el cielo”. Está rodeado por más de 70 pequeñas cumbres entre las que se encuentran la del “niño dorado”, la de “la mujer de jade”, la del “incensario”, la de “la vela” que desprende vapor durante todo el año, la de los “cinco ancianos” encogida como un anciano, o la de “la bandera” como un ejército en movimiento. Se trata, en definitiva, de hermosos paisajes con miles de expresiones literarias.

Las montañas taoístas Wudang

Recursos naturales

Las montañas Wudang son ricas en una amplia variedad de recursos naturales. Entre ellos, son especialmente destacables los numerosos tipos de plantas empleados en la medicina tradicional china, que le confieren así la reputación de “almacén de medicina natural”. Durante la dinastía Ming (, 1368-1644), la obra Compendio de materia médica del famoso Li Shizhen describía más de 1.000 tipos de plantas medicinales, de las que más de 400 se encontraban en este paraje de montaña, como tianqi (Panax notoginseng, una especie de gingseng), tianma (Gastrodia elata, un tipo de orquídea terrestre), jinchai (Dendrobium nobile, un tipo de orquídea epífita) y estramonio, entre otras.

Las montañas taoístas Wudang

Sucesos históricos

Antiguamente, las montañas Wudang también eran llamadas “Taihe”, “Taishi”, “Shenshang” o “Luoxie”, su nombre definitivo no empezó a utilizarse hasta que, en la dinastía Han Oriental (东汉, 25-220), el historiador Ban Gu lo utilizó en su obra El libro de los Han (汉书). Desde los periodos de las Primaveras y Otoños y los Reinos Combatientes (春秋战国, 770-221 a.C.) hasta la dinastía Tang (, 581-618), se realizaron en estas cumbres constantes actividades religiosas. Con la llegada del periodo Ming estas montañas taoístas se convirtieron en las más importantes de China. Han sido clasificadas como la capital de las cuatro grandes montañas taoístas, siendo las otras tres Qingcheng, en la provincia de Sichuan; Longhu, en la provincia de Jiangxi; y Qiyun, en la provincia de Anhui. Desde las dinastías Sui y Tang, Wudang ha sido muy valorado por las familias imperiales y, gracias a la cultura Wudang obtuvo un desarrollo muy rápido. Durante el período Zhenguan (贞观, 627-649) de la dinastía Tang, el emperador Taizong ordenó la construcción del templo Wulong. Poco antes de finalizar la época Tang, fueron clasificados como una de las 72 tierras taoístas sagradas. Durante la dinastía Yuan (, 1271-1368) recibieron el título de “Dios Zhenwu” y se convirtieron en el lugar de celebración del cumpleaños del emperador. Con la llegada de la era Ming estas montañas recibieron el título de “Tai Yue” y “Zhi Shi Xuan Yue”, y se convirtieron en el lugar de culto taoísta más importante de China.

Las montañas taoístas Wudang

La herencia de las artes marciales

Las artes marciales son una parte importante de la cultura y encarnan la esencia de la filosofía tradicional china. Las sucesivas generaciones de maestros de las artes marciales Wudang han integrado las teorías del taichí, el yin-yang, la teoría de los Cinco Elementos y el bagua (los ocho estados de cambio) de la filosofía clásica china, junto con con el quanli (un tipo de kung-fu), la lucha con espadas, la práctica de kung-fu y la competición, y han formado la cultura única de las artes marciales de Wudang. Estas artes marciales prestan especial atención a la suavidad de los movimientos para proyectar fuerza. Un concepto que sitúa en primer lugar a la salud física y en último a la fuerza y que pone en valor una relación interpersonal en la que predomina el uso de la razón y rechaza el recurso a la violencia a la hora de resolver conflictos. Nadie sabía tanto sobre esto como Zhang Sanfeng (张三丰). Zhang Sanfeng, de quien no hay información precisa sobre su nacimiento y muerte, fue un monje taoísta de finales de la dinastía Yuan y comienzos de la Ming. Se dice que su creación del taichí de Wudang inspiró sabiduría, longevidad y salud mental y física, al elevarlo como uno de los tesoros de la cultura tradicional china.

Las montañas taoístas Wudang

Una arquitectura única

Los edificios característicos de las montañas Wudang son otro de los grandes tesoros culturales y fueron incluidos en 1994 en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Tras diversas construcciones a manos de diferentes dinastías, los edificios actuales de estas cumbres se presentan en enormes dimensiones, con muchas formas y estilos diferentes. Durante el mandato del emperador Yongle (永乐, r. 1403-1424) de la dinastía Ming, las edificaciones de Wudang experimentaron un gran desarrollo, hasta el punto de expresar la frase: “En el norte tienen la Ciudad Prohibida y en el sur tienen Wudang”. Se dice que más de 300.000 trabajadores contribuyeron a la construcción del complejo taoísta durante 12 años, que incluye 12 pagodas, 39 puentes, 72 conventos, 39 conventos budistas y 18 templos taoístas. Tras los avances durante el mandato del emperador Jiajing (嘉靖, 1522-1566) de la dinastía Ming, finalmente se convirtió en el complejo taoísta más grande del mundo. Hoy en día se conservan en perfectas condiciones 1.182 salas que componen el museo natural de edificios taoístas más importante de toda China. Esta serie de pabellones y templos se extienden por el paisaje de las montañas Wudang y, aunque han sufrido cambios con el paso del tiempo, todavía se mantienen en pie y con dignidad en las montañas, y son el emblema de la maravillosa maestría de la antigua arquitectura china.   


Instituto Confucio 38

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Número 38. Volumen V. Septiembre de 2016.
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Su Dongpo

Su Dongpo (1037-1101 d.C.) fue uno de los ocho maestros de prosa de las dinastías Tang y Song, jefe de la Escuela de Poesía de Jiangxi, uno de los cuatro maestros calígrafos de la época Song y representante de la Escuela de Bambú de Huzhou. Además, tenía conocimientos de medicina, sabía hacer vino y se le daba bien cocinar.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
Su Dongpo (苏东坡) y Huangzhou (黄州) son como las dos caras de una misma moneda. Se puede decir sin exagerar que Huangzhou creó a Su Dongpo y viceversa.

El lugar históricamente conocido como Huangzhou es hoy en día la ciudad de Huanggang (黃冈市), en la provincia de Hubei. Su Dongpo, de nombre Su y de apellido Shi, de pseudónimo Dongpo Jushi, fue un famoso personaje de la historia de China que fundó su propia escuela de pensamiento en numerosos lugares. Era uno de los ocho maestros de prosa de las dinastías Tang y Song, jefe de la Escuela de Poesía de Jiangxi, uno de los cuatro maestros calígrafos de la época Song y representante de la Escuela de Bambú de Huzhou. Además, tenía conocimientos de medicina, sabía hacer vino y se le daba bien cocinar.

Su Dongpo
Recordando Chibi al son de Nian Nu Jiao

Su Dongpo fue también un magnífico político. Durante su juventud cumplió el sueño de servir a su pueblo asumiendo un cargo público en el que recibió el cariño de la gente. Sin embargo, debido a las diferencias de opinión que tenía con otros oficiales del gobierno, sufrió repetidas persecuciones. En mayo de 1079, fue transferido de Xuzhou a la prefectura de Huzhou, para ejercer el cargo de gobernador de la provincia. Entonces, el primer ministro Wang Anshi puso en marcha nuevas reformas. Al ver que los cambios iban contra los intereses del pueblo, Su Dongpo no pudo evitar escribir un poema crítico en el que vertió su descontento, lo que tuvo como consecuencia que fuera detenido por las autoridades. Su, que solo sirvió en Huzhou durante tres meses, fue acusado de “denigrar al emperador y al primer ministro” y fue consecuentemente arrestado por la corte y trasladado a Beijing, donde estuvo 103 días encerrado en prisión.

Tras salir de la cárcel fue relegado a la milicia inferior local, un puesto equivalente a instructor de la guarnición militar de Huangzhou. Por su espíritu intelectual se negó a ser instructor militar. De hecho, cuando todavía era supuestamente funcionario, fue puesto bajo arresto domiciliario en la base militar de Huangzhou porque ya no tenía ni autoridad administrativa ni salario.

Su Dongpo

Sin fuentes de ingreso, para subsistir se dedicó al cultivo de cereales y vegetales en las colinas al este de la base militar. Fue en ese momento cuando adoptó el nombre de Dongpo Jushi (东坡, dōngpō, “colinas del este”). Este pseudónimo, de apariencia tranquila y afable, encierra en realidad un trasfondo agridulce. Durante los cuatro años que estuvo en Huangzhou, ya sin estatus de funcionario, se convirtió en todo un literato que estudiaba sistemáticamente el Zhou Yi (周易) y las Analectas de Confucio (论语). Escribió una interpretación de ambos clásicos confucianos y también numerosos versos fu –literalmente “oda”, que son poemas nacidos en la dinastía Han–.

Fue en este periodo cuando escribió la famosa obra Recordando Chibi al son de Nian Nu Jiao (念奴娇赤壁怀古, Niànnújiāo chìbì huáigǔ). En este poema clásico no solo describe el imponente y espectacular paisaje de Chibi (Huangzhou), sino que también muestra su admiración por Zhou Yu, famoso por la batalla de los Acantilados Rojos en Chibi durante el periodo de los Tres Reinos (三国, 220-280), y expresa su decepción por haberse hecho viejo sin lograr ningún éxito. Al final del poema, Su se lamenta: “La vida es como un sueño; déjame servir este vino y ofrecérselo al río y a la luna”. Lo que parece un mensaje negativo contiene en realidad una exquisita dedicatoria a su país.

Su Dongpo
Calmando las olas, no escuches la lluvia caer en los árboles

Durante esa época escribió Calmando las olas, no escuches la lluvia caer en los árboles (定风波莫听穿林打叶声, Dìng fēngbō mò tīng chuān lín dǎ yè shēng), que fue muy apreciado por las generaciones posteriores. Este poema describe cómo, paseando por las montañas, empieza a llover de repente, lo que le obliga a correr en busca de refugio. Sin embargo, al llevar sandalias de paja, no puede caminar muy rápido. Describe así cómo, ante este tipo de contrariedad para la que no se había preparado mentalmente, actúa con calma. “Pasa una vida envuelta de paja en niebla y lluvia”, “Inmune al viento, la lluvia o el sol, cumpliré con mi voluntad”, apartando de su mente otros pensamientos y abstrayéndose. Este tipo de filosofía y actitud se ha convertido desde entonces en la clave para comprender a los escritores posteriores cuando afrontan dificultades.

En su poema entrelaza juegos de palabras con los caracteres de “viento y lluvia” (风雨, fēngyǔ), que representan el viento y la lluvia del paisaje, cuando en realidad están simbolizando la historia de su peligrosa vida política. En todo el poema no se ve una pizca de tristeza: “Cuando te encuentres con un problema inesperado, no te alarmes, no hay motivos para enfadarse”; y aquí es donde se puede comprobar su actitud y su forma de ver la vida.

Su Dongpo
Noche en el templo Cheng Tian

En esa época Su también escribió la obra poética Oda en el Acantilado Rojo (赤壁赋), en los que aporta una reflexión filosófica de la vida, expresando su parsimonia y un humor optimista. En sus versos se puede apreciar cómo, durante su estancia en Huangzhou, se percató de que para hacer realidad su sueño de servir al emperador gobernando para el pueblo debía tomar decisiones importantes.

También fue durante aquel periodo cuando escribió una breve obra titulada Noche en el templo Cheng Tian (记承天寺夜游, Jì chéng tiān sì yè yóu). Está compuesta únicamente por quince versos, pero relata todo lo que él y su amigo ven y sienten mientras pasean de noche por el templo Cheng Tian. También muestra cómo, gracias a su actitud tranquila, disfruta de todos los regalos que le brinda la naturaleza.

Las obras literarias de su tiempo en Huangzhou son en su mayoría diarios de viaje. En estos relatos en los que disfruta del paisaje se traza el recorrido espiritual que convirtió a Su Shi en Su Dongpo, adoptando creencias confucianistas sin ser pedante, apreciando el taoísmo sin ser artificial y comprendiendo el budismo sin aislarse del mundo.

Los cuatro años en Huangzhou fueron un periodo en el que gozó del paisaje, aró el campo, practicó la pesca, recogió madera, admiró las obras de Tao Qian, se mantuvo en forma, cambió su forma de pensar y avanzó constantemente hacia la madurez y la sabiduría. Los poemas de Su Dongpo en Huangzhou son la cúspide de su obra en la literatura china y transformaron esta ciudad, antaño una tierra por civilizar, en un lugar sagrado de las letras que durante los últimos 900 años ha sido destino iniciático para numerosos escritores.


Instituto Confucio 38

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Número 38. Volumen V. Septiembre de 2016.
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