Puerto de Quanzhou

El puerto de Quanzhou, punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda

Hace un milenio el puerto de Quanzhou llegó a ser considerado el “puerto más grande de Oriente” y el punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda. Las Rutas Marítima y Terrestre fueron dos itinerarios de transporte complementarios que, uno al sur y otro al norte, permitían el comercio entre China y el resto de regiones del mundo. Durante las dinastías Song y Yuan, Quanzhou mantuvo muy estrechas relaciones comerciales y culturales con más de un centenar de países y regiones.

Un reportaje de
Tan Huixin
谭惠心
Situada en la costa sureste de China, en la provincia de Fujian, Quanzhou se apoya en la montaña para mirar de frente al mar. Goza de un sublime entorno medioambiental y dibuja una línea litoral sinuosa y continua que la convierten en un puerto natural con unas excelentes condiciones. Está rodeada por árboles de la variedad erythrina variegata, en chino “árbol de las espinas”, cuyas flores, que con un tono rojizo adquieren una apariencia muy similar a la del fuego cuando florecen, son responsables de que la ciudad reciba el popular sobrenombre de “ciudad de los árboles de las espinas”.

Quanzhou alumbra la fusión multicultural en la travesía de Oriente

Desde la dinastía Tang (618-907) Quanzhou ha constituido uno de los cuatro puertos más famosos de China e, incluso, durante las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1279-1368), llegó a ser considerada el “puerto más grande de Oriente”. Además, acogió enormes cantidades de navíos e infinidad de comerciantes, un hecho que la convirtió en puente de unión e intercambio cultural y económico entre Occidente y Oriente. En esta urbe podían contemplarse escenas descritas como que “en el mercado se daban cita personas de diez continentes diferentes y el sonido emitido por las mareas transportaba consigo las voces de comerciantes procedentes de un centenar de países”. Con todas estas peculiaridades, Quanzhou se convirtió en el punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda.

Puerto de Quanzhou

Las Rutas Marítima y Terrestre fueron dos itinerarios de transporte complementarios que, uno al sur y otro al norte, permitían el comercio entre China y el resto de regiones del mundo. La Ruta Marítima de la Seda se originó en el periodo comprendido por los años centrales y finales de la dinastía Han occidental (206 a.C.-25 d.C.) y, tras experimentar un desarrollo gradual, comenzó a vivir su época de esplendor a partir de la dinastía Tang. Durante las dinastías Song y Yuan, Quanzhou mantuvo muy estrechas relaciones comerciales y culturales con más de un centenar de países y regiones. Entre otros, Japón y Corea al este; los estados del mar de la China Meridional al sur; y Persia, la península arábiga y África oriental al oeste. A pesar de recibir el nombre de Ruta Marítima de la Seda, sus recorridos no se centraban de forma exclusiva en el transporte de tal material, sino que también servían como canales para la exportación de productos como la porcelana, el té u objetos de laca, así como la importación de especias, vidrio y piedras preciosas. China fue el país que más temprano comenzó a criar gusanos de seda y a producir artículos de dicho material. Pronto su seda, por los exquisitos patrones y dibujos, y las magníficas técnicas artesanales con las que se manufacturaba, se ganó la admiración de todos los pueblos. Fue a través de la ruta comercial que la comunicaba con el resto del mundo por vía marítima que dichos productos, que eran los más representativos de China, llegaron a venderse en zonas muy lejanas. De hecho, fueron los responsables de que la misma travesía náutica pasara a ser conocida por el honorífico apelativo de “Ruta Marítima de la Seda”.   

La Ruta Marítima de la Seda

Si Quanzhou se convirtió en el punto de partida de la misma fue, en primer lugar, por su ubicación en la costa sureste, con una zona bañada por un vasto océano de aguas profundas y con una enorme abundancia de recursos litorales. Pero, al mismo tiempo, también influyeron en ello los beneficios que ofrecía a las rutas marítimas dirigidas hacia África y Europa el monzón que sopla tanto en invierno como en verano en el sureste de China. En tiempos de la dinastía Song, las hostilidades surgidas entre los habitantes de la Llanura Central y los nómadas causaron algunas interrupciones en la vía terrestre, lo que facilitó el desarrollo económico y comercial de la vía marítima. De la misma forma, durante la segunda mitad de la dinastía Tang, y con el desplazamiento del centro económico chino desde el centro hacia el sur del país, la situación económica de Quanzhou progresó con vigor, como también lo hizo su población total. La abundante mano de obra, y las avanzadas tecnologías de producción con que se contaban en aquella época, estimularon la elaboración de una ingente cantidad de productos exportables. La consecuencia fue que los comerciantes comenzaron a dirigir su atención al extenso océano y a buscar canales de venta marítimos para sus bienes. Gracias a ello, los avances y mejoras experimentadas en el campo de las técnicas de navegación y en la construcción naval también promovieron en Quanzhou el comercio a través del mar. Al fin y al cabo, tal y como afirma el dicho, “cuando se vive de la montaña, se ha de comer de la montaña y, cuando se vive del mar, se ha de comer del mar”.

El ser Quanzhou el punto de partida de la Ruta de la Seda también ha contribuido a la propagación exterior de la cultura del país, así como a la adopción de factores culturales foráneos

Por su maravillosa y excelente ubicación marítima, los habitantes de Quanzhou habían empezado a construir barcos y a surcar sus costas desde mucho tiempo atrás. Durante la dinastía Tang, la ciudad contaba ya con una grandiosa capacidad de producción de embarcaciones de enormes tamaños, en las que era posible transportar ingentes cantidades de productos. Más tarde, la aparición de la brújula durante la dinastía Song dio paso a un nuevo periodo de apogeo en el desarrollo de las técnicas de navegación y de construcción de navíos utilizadas en China que, a su vez, suscitó el inicio de la época dorada de la Ruta Marítima de la Seda.

Museo de las religiones

Al ejercer como su punto de partida, no solo ha brindado unas condiciones muy favorables para la exportación de productos chinos, sino que Quanzhou también ha contribuido a la propagación de la cultura del país hacia el exterior. Ejemplos de ello fueron los cuatro grandes inventos chinos, que se sirvieron de ambas rutas, la terrestre y la marítima, para llegar a muchos rincones del mundo. Pero ese intercambio al exterior causó, asimismo, la adopción de factores culturales foráneos. Al respecto, es interesante citar la propagación y la diseminación de diferentes creencias y dogmas. Fue gracias a dicha travesía que, religiones como el budismo, el hinduismo, el nestorianismo, el maniqueísmo, el judaísmo, el catolicismo o el islam; entraron en China para diseminarse, echar raíces y, finalmente, florecer en su territorio. Los vestigios de los numerosos templos y monumentos conmemorativos dedicados a dichas creencias constituyen una vívida representación de la apertura que caracterizó en el pasado a Quanzhou. Conocida en todo el planeta por el sobrenombre de “museo de las religiones del mundo” ha sido catalogada por la UNESCO como centro mundial de exhibición multicultural. No en vano su aportación al intercambio cultural entre China y el exterior ha sido mayúscula.

Puerto de Quanzhou

En el año 2015, Quanzhou fue designada por el gobierno chino como “área prioritaria para la Ruta Marítima de la Seda en el s. XXI” tras lo cual pasó a ser un importante enclave estratégico en la red comercial oceánica. Con el objetivo de integrarse y de participar de forma activa en la Iniciativa OBOR (“Una franja, una Ruta”, por sus siglas en inglés) en los últimos años, se ha puesto el acento en la investigación, la propagación y el desarrollo de la cultura relacionada con la Ruta Marítima de la Seda y, como parte de dicho esfuerzo, ha celebrado con éxito en varias ocasiones festivales culturales en torno a la histórica travesía náutica. En estos eventos se siente el singular encanto que transmitía antaño la cultura marítima de esta trascendente urbe. Como antiguo punto de partida de la vetusta travesía, Quanzhou ha preservado la misión original de su milenario puerto para seguir ejerciendo en la actualidad su papel como punto de enlace con el resto del mundo en la conocida ahora como Ruta Marítima de la Seda del s. XXI.


pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 56. Volumen V. Septiembre de 2019.
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