Xi’an: La muralla que rodea la ciudad de Xi’an es la mejor conservada de todas las que defendían las ciudades de China y fue construida por la dinastía Ming (1368-1644). Foto: 123RF.

Xi’an (西安), capital de la provincia noroccidental de Shaanxi, fue el histórico punto de partida de la Ruta de la Seda y la capital de varias dinastías chinas. Conocida como la cuna de la Ópera de Shaanxi, alberga el Ejército de Terracota del emperador Qin Shihuang. Se dice que si uno quiere ver la China de hace dos mil años, debe visitar Xi’an.

Reportaje de
José Vicente Castelló 
何维柯
Xi’an (西安), capital de la provincia noroccidental de Shaanxi, punto de partida de la Ruta de la Seda, es mundialmente conocida, no solo por haber sido la sede de varias dinastías chinas, si no también por el descubrimiento en sus cercanías en 1974 del enigmático Ejército de Terracota, grandioso mausoleo del emperador Qin Shihuang, lo que la ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de China. Se dice que si uno quiere ver la China de hace dos mil años, debe visitar Xi’an.

Conocida en la antigüedad como Fenghao (丰镐), Daxing (大兴), Fengyuan (奉元), Anxi (安西), Jingzhao (京兆), Chang’an (长安, la Ciudad Eterna) y Xijing (西京), según la época, es además una de las cunas de la civilización china al estar situada en las proximidades de la llanura del Río Amarillo (黄河) y cuenta con una historia de más de tres mil años, de los cuales durante mil cien fue la capital de trece dinastías, entre las que se encuentran la Sui (581-618) y Tang (618-907).

Antiguo campanario de la ciudad de Xi´an. Foto: 123RF.
Antiguo campanario de la ciudad de Xi´an. Foto: 123RF.

Según los restos arqueológicos, el llamado Hombre de Lantian –descubierto en 1963 en el condado del mismo nombre– ya habitaba estas tierras hace 800.000 años y era capaz de emplear y fabricar utensilios propios de la vida diaria, aunque los restos encontrados de una civilización más avanzada datan de hace unos seis mil años. Fue durante la dinastía Qin (221-207 a.C.) cuando se convirtió en la capital del país unificado. Para hacernos una idea de la importancia de esta urbe en su época, durante la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) Chang’an tenía una población tres veces superior a la de Roma en el mismo periodo; y durante la dinastía Tang era la ciudad más grande y cosmopolita de todo el mundo, superando ampliamente los dos millones de habitantes, debido a que era el punto final y de partida de la Ruta de la Seda, unión transcontinental entre Oriente y Occidente.

La Puerta Yongningmen está situada al sur de la muralla que rodea la ciudad. Foto: 123RF.
Vista trasera de la Puerta Yongningmen, que está situada al sur de la muralla que rodea la ciudad. Foto: 123RF.

Esta condición hizo que Xi’an, situada en la llanura fértil de Guanzhong creada por la confluencia de ocho ríos y las montañas de Qinling y Hua, fuera crisol único de culturas, religiones, mercaderías y civilizaciones, lo que todavía se puede admirar entre sus callejuelas, mercados, barrios chino y musulmán y lugares históricos de gran valor. Todo ello preservado entre los gruesos muros de piedra de una de las mayores capitales del viejo mundo que continúan en plena actividad.

De hecho, Xi’an cuenta actualmente con una población superior a los ocho millones de habitantes y está experimentando un crecimiento urbanístico espectacular, lo que la convierte en la mayor urbe del noroeste de China y en la cuarta en importancia del país. Aunque el 99 por ciento de sus habitantes pertenecen a la mayoría han, viven en ella unos 60.000 musulmanes de la minoría hui que conservan sus tradiciones, religión, idioma y cultura. Aunque todos hablan la lengua china, el dialecto de Shaanxi (陕西话), posee una fuerte influencia del mandarín estándar, a pesar de conservar mucha gramática y pronunciación del chino clásico.

Pagoda del ganso salvaje gigante en Xi´an. Foto: 123RF.
Pagoda del ganso salvaje gigante en Xi´an. Foto: 123RF.

El legado que conserva Xi’an heredado de su pasado no es poco y posee siete estilos arquitectónicos derivados de los reinos que sus calles y edificios han presenciado. Además del mencionado Ejército de Terracota (uno de los lugares más visitados de toda China después de la Gran Muralla y la Ciudad Prohibida de Beijing) y del Mausoleo de Qin Shihuang, dentro de la propia ciudad se encuentran 23 monumentos declarados Patrimonio Nacional Protegido, entre los que se incluyen las puertas de la ciudad antigua, más de cuatro mil mausoleos, palacios, la Gran Mezquita de corte arquitectónico chino, templos budistas (destacan las pagodas de la Oca Mayor y de la Oca Menor), monasterios, la Torre de la Campana (centro geográfico de la ciudad) y la Torre del Tambor. Para comprender mejor su bagaje histórico, vale la pena una visita detenida al Museo de Historia de Shaanxi y para admirar su legado cultural, nada mejor que pasear por la calle de la artesanía y de los anticuarios.

Plaza de la pagoda de Xi'an, en la provincia de Shaanxi. Foto: 123RF.
Plaza de la pagoda de Xi’an, en la provincia de Shaanxi. Foto: 123RF.

Su gastronomía, resumen de las dinastías que ha conocido esta tierra, es igualmente famosa. Debido a su posición geográfica, entre el norte y el sur del país, adopta ambas tendencias y técnicas de preparado, pero aporta ese toque de sal, vinagre, pimiento y ajo que hacen que los guisos se enriquezcan de una fragancia agripicante. Ente los platos más destacados encontramos la Sopa de cordero con pan (羊肉泡馍 o yángròu pàomó), la pasta en todas sus formas y variedades, y los diversos ravioles rellenos de múltiples ingredientes –hasta 120 tipos distintos–. Además, en el mercado musulmán existe una gran variedad de tapas que harán las delicias de todo viajero ávido por probar texturas nuevas, incluidos dulces de miel y frutos secos.

Aperitivos en Xi'an, provincia de Shaanxi. Foto: 123RF.
Aperitivos en Xi’an, provincia de Shaanxi. Foto: 123RF.

La Ópera de Shaanxi, denominada Qínqiāng (秦腔, Canto al estilo Qin) o Luàntán (乱弹), es el drama de su género más viejo y extenso de los cuatro tipos principales que ópera china, y anterior a la famosa Ópera de Beijing. Se caracteriza por su connotación folclórica, sus historias de gente común, sus letras sencillas, el espectacular maquillaje facial, las delicadas posturas, los personajes –se cuentan hasta trece: cuatro Shēng (), seis Dàn (), dos Jìng () y un Chǒu ()– y su música variada interpretada por el bāngzi (梆子), instrumento de percusión que consiste en dos maderas de diferente longitud y que también da nombre a este tipo de ópera. En cualquier caso, siempre suponen un elemento musical indispensable para crear un ambiente festivo y único.

Cualquier viajero que desee conocer en profundidad China hace una parada en Xi’an y todos los grandes turoperadores incluyen esta ciudad dentro de sus rutas turísticas por el gigante asiático, aunque muy poca gente sabe que esta interesante urbe milenaria está hermanada con Córdoba (Argentina) y con Cuzco (Perú).

Shaanxi: Cuna de la civilización china


 

Zhejiang o la seda: Pabellón en el lago del Oeste de Hangzhou. Foto: 123Rf.

La provincia de Zhejiang (浙江, Zhèjiāng) es conocida por la gran cantidad de tesoros culturales y naturales que alberga, como el lago del Oeste de Hangzhou, las impresionantes terrazas de arroz de Yunhe, la ópera Yue, el té de Longjing o su exquisita seda. Es en esta provincia donde llega a su fin el Gran Canal que recorre el trayecto de Beijing a Hangzhou.

Un reportaje de
Carolina Navarro Plata
罗悦柔
El nombre de la provincia de Zhejiang  proviene del principal río que la atraviesa, Qiantang, también conocido como Zhejiang (lit. “río serpenteante”). La provincia se abrevia como “Zhe”. Ubicada en la costa sureste de China, al sur del delta del río Yangtsé, limita al norte con Jiangsu, Shanghái al noreste, Anhui al oeste, Jiangxi al suroeste y Fujian al sur; y al este la baña el mar de la China Oriental.

Zhejiang o la seda: plantación de té de Longjing. Foto: 123Rf.
Zhejiang o la seda: plantación de té de Longjing. Foto: 123Rf.

Su orografía se ha convertido en los últimos años en un gran reclamo para el turismo. En gran medida, esta fama se debe al río Qiantang, el mayor de la provincia, que la recorre de oeste a este. Al desembocar en el mar de la China Oriental se produce un fenómeno llamado macareo, que consiste en la formación de olas gigantes, de hasta 15 m de altura, que se adentran río arriba y que llegan a alcanzar velocidades máximas de 40 km/h. Este espectacular fenómeno, conocido comúnmente como la “ola gigante del río Qiantang”, suele suceder durante los meses de septiembre y octubre.

Zhejiang goza de un clima húmedo subtropical que presenta diferencias entre la costa y el interior. Con cuatro estaciones bien diferenciadas, la mejor época para visitar la provincia es a principios de la primavera, cuando la temporada de lluvias aún no ha comenzado, o a mediados de otoño, cuando la época de tifones ya ha terminado.

Zhejiang o la seda: Skyine de Hangzhou. Foto: 123Rf.
Zhejiang o la seda: Skyine de Hangzhou. Foto: 123Rf.

Hangzhou, la capital del té

Con 55.900.000 habitantes (est. 2016) y una extensión de 105.500 km2 (un 1.1% del total del país), es una de las provincias con mayor densidad poblacional de China. Económicamente, y gracias a su ubicación clave y a los recursos de los que dispone, ha sido desde la antigüedad una de las zonas más prósperas del país. El Gran Canal de Beijing-Hangzhou imprimió un fuerte impulso económico sin precedentes para la costa este del país, ya que facilitó el transporte de mercancías entre el norte y el sur y el este y el oeste, al unir a los cuatro mayores ríos de China. El desarrollo económico de la provincia se refleja en sus habitantes, famosos por tener un espíritu emprendedor y un carácter fuerte. El condado de Qingtian y la ciudad-prefectura de Wenzhou son ejemplo de este espíritu que ha buscado fortuna fuera de las fronteras de China desde hace más de 300 años.

Hangzhou (杭州), la capital de Zhejiang, está situada en el norte de la provincia, en el curso bajo del río Qiantang. Es una de las siete capitales históricas de China, pues lo fue de la dinastía Song Meridional. Sus calles rezuman historia, cultura, elegancia y, a la vez, modernidad. Hangzhou es famosa por ser una de las ciudades más lindas del país. Se cuenta que Marco Polo la describió como la “más bella ciudad del mundo”, y esa belleza se debe, en gran medida, al lago del Oeste, que ha servido como fuente de inspiración para poetas y artistas de diferentes épocas.

Este lago se encuentra, como su propio nombre indica, al oeste de la ciudad y está bordeado por montañas en tres costados y por la ciudad al este. Esta situación supone un pulmón natural para la ciudad, además de contar con una gran cantidad de construcciones históricas como pagodas, templos, pabellones y jardines clásicos, que fueron construidos para realzar aún más su espectacular belleza.

La isla de los tres estanques que reflejan la luna

El lago del Oeste forma parte desde 2011 de la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Cualquier época del año es buena para apreciar su belleza pero, si se visita en otoño, se podrá disfrutar de la fragancia que desprende la flor del osmanto, elegida en 1984 como la flor símbolo de la ciudad.

Zhejiang o la seda: El lago del Oeste de Hangzhou, de noche. Foto: 123Rf.
Zhejiang o la seda: El lago del Oeste de Hangzhou, de noche. Foto: 123Rf.

En los alrededores del lago hay dos lugares de obligada visita: el Museo Nacional de la Seda y el Museo Nacional del Té. Este último, único en China, fue inaugurado en 1991 y muestra un recorrido por la historia de esta planta y de su desarrollo. Aquí es posible, además, experimentar la “ceremonia del té” y transportarnos en el tiempo hasta la China antigua. Este museo cuenta con una ubicación excepcional porque está rodeado de plantaciones de té.

A menos de 2 km del museo se encuentra Longjing, el lugar donde se originó y se cultiva todavía la infusión del mismo nombre, uno de los tés verdes más famosos de China. Se pueden visitar las plantaciones y degustar una taza del milenario té en un entorno natural espectacular. Aquellos que lo deseen también pueden iniciarse en el mundo de la recolección del té.

Zhejiang o la seda: torre Leifeng en el lago del Oeste Foto: 123Rf.
Zhejiang o la seda: torre Leifeng en el lago del Oeste Foto: 123Rf.

No se debería dejar de visitar la antigua calle Qinghefang, al este del lago, para imaginar cómo era antiguamente la ciudad. Durante siglos, esta zona fue su centro político, comercial y cultural. Hoy en día aún se conservan algunos de los comercios centenarios, como la farmacia Huqin Yutang, convertida ahora en Museo de la Medicina Tradicional China.

Al sureste de la ciudad se encuentra la pagoda Liuhe, construida en el año 970, de forma octagonal y con 60 m de altura. Una de las curiosidades de esta construcción es que, desde fuera, parece tener 13 plantas pero dentro solo tiene 7. Cuando se construyó hacía las funciones de faro al situarse junto al río Qiantang. Antiguamente, los habitantes de Hangzhou subían al punto más alto de la pagoda para observar el espectáculo natural de la “ola gigante del río Qiantang”.

Ciudades con historia

La ciudad histórica de Ningbo, conocida hoy en día por su prosperidad económica y su puerto comercial, se asienta en el noreste de la provincia. A pocos kilómetros de la ciudad se halló en 1973 el yacimiento arqueológico de la cultura Hemudu, perteneciente al Neolítico. Entre las atracciones turísticas de la ciudad destacan la pagoda Tianfeng, la torre del Tambor y la biblioteca Tianyige. Esta última es la más antigua que se conserva en China, construida en 1516 por el oficial de la dinastía Ming, Fan Qin. Desde Ningbo se puede visitar en ferri la famosa isla del monte Putuo, una de las cuatro montañas sagradas del budismo chino.

Shaoxing, situada entre Hangzhou y Ningbo, es una de las ciudades más antiguas y bellas de la provincia. Esta urbe es famosa por haber visto nacer a personajes tan notables como el mítico Yu el Grande o el célebre escritor Lu Xun. Llama la atención a los visitantes la cantidad de edificios dedicados a este último, como el pabellón conmemorativo, su antigua residencia o su biblioteca. De entre los miles de puentes que cruzan los numerosos canales de la ciudad, merece especial atención el Bazi Qiao (puente del carácter de ocho), construido en el siglo XIII y que todavía continúa en uso. Además de por su arquitectura y sus personajes famosos, este lugar es famoso por dar nombre al vino de Shaoxing.

Naturaleza por descubrir

Con un 70% de su superficie cubierta por montañas, y con más 3.000 islas, Zhejiang es un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza. Mogan Shan (Monte Mogan), a  60 km de la capital es, con sus bosques de bambú y sus aguas de color turquesa, un lugar ideal para escapar del ajetreo de la ciudad y del calor sofocante en verano. Sus montañas esconden casas de estilo europeo de principios del siglo XX, que dotan a este enclave de un toque misterioso. Es imprescindible degustar la gastronomía típica de la zona, donde el bambú es el rey de la mesa.

El área de las montañas Yandang, designada Geoparque Global de la UNESCO en 2005, está situada en el condado de Yueqing, en el sureste de la provincia. Este geoparque, de origen volcánico, destaca por la belleza de sus cascadas, cuevas y cumbres. Se dice que ha inspirado más de 5.000 poemas.

Las terrazas de arroz de Yunhe (lit. “nubes tranquilas”), en el suroeste de la provincia, son uno de los grandes atractivos de Zhejiang. Aquí los campesinos plantan arroz desde hace más de mil años. Las montañas llegan hasta los 1.400 m sobre el nivel del mar y algunas llegan a estar divididas en 700 niveles. Este se ha convertido en un paraíso para los amantes de la fotografía.

Folclore y seda

La ópera Yue surgió a principios del siglo XX en Zhejiang, aunque se popularizó en la década de los años 30 del siglo pasado en Shanghái. Se caracteriza por su elegancia y suavidad. Los temas que trata suelen estar relacionados con la vida cotidiana y las historias de amor. Aunque cuando surgió la ópera Yue solo actuaban hombres, en los años 20 del siglo pasado, se crearon grupos compuestos solo por mujeres. Esta ópera alcanzó la fama a nivel mundial en 1954, cuando se proyectó la película de ópera Yue Liang Shanbo y Zhu Yingtai basada en la leyenda de los Amantes Mariposa.

La seda ha sido desde hace siglos uno de los tesoros y motores económicos de Zhejiang. Restos arqueológicos encontrados en la provincia pertenecientes a la cultura Liangzhu (3400-2250 a.C.) demuestran que ya entonces los habitantes se dedicaban a la sericultura. Fue durante la dinastía Song cuando la producción de seda en Hangzhou vivió su época dorada.

Zhejiang
Té de Longjing. Foto: 123RF.

Gastronomía Zhe

La gastronomía de Zhejiang pertenece a una de las ocho escuelas más representativas de China, y se subdivide en tres ramas principales: Hangzhou, Ningbo y Shaoxing. Se caracteriza por preservar la frescura y el sabor original de los alimentos, para lo que se sirve de una gran variedad de métodos culinarios, entre los que destacan el salteado y la cocción al vapor. Los ingredientes estrella son el marisco, el pescado y las verduras de temporada. La delicada presentación de sus platos es clave para conseguir la elegancia por la que se caracteriza esta escuela.

Entre sus recetas destacan las gambas con té de Longjing, la anguila estofada, la carpa del lago del Oeste en salsa de vinagre, el lomo salteado con bambú o los rollitos de tofu frito.

 

Revista instituto Confucio 29

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 45 Volumen XI. Noviembre de 2017


El médico Cheng Yin. en la obra «El huérfano del clan de los Zhao» de la compañía Beijing Jingju Theatre. Digital Library of Chinese Theatre (https://chinesetheatre.leeds.ac.uk/productions/10)

El huérfano del clan de los Zhao es una obra teatral china del siglo XIII que acabaría triunfando en Europa, con versiones célebres como las de Voltaire y Goethe y paralelismos con el Hamlet de Shakespeare.

Un reportaje de
Wang Danruo
王丹若
La dinastía Yuan (, 1271-1368) fue uno de los períodos históricos con mayor desarrollo en el teatro chino. La emocionante y trágica obra El huérfano de la familia Zhao, también conocida como El huérfano del clan de los Zhao (《赵氏孤儿》, Zhào shì gū’ér), escrita durante este período por el dramaturgo Ji Junxiang (纪君祥, cuyas fechas de nacimiento y muerte son desconocidas), está inspirada en las compilaciones históricas de Zuo Qiuming (左丘明, 502 – 422 a.C.) –considerado el padre de la historiografía china– y de Sima Qian (司马迁, 145   – 87 a.C.) –un prestigioso historiador de la dinastía Han del Oeste–, así como en diferentes leyendas populares.

Zuo Qiming. Wokimedia commons, dominio público.
Zuo Qiuming, padre de la historiografía china. Wokimedia commons, dominio público.

La trama

La historia ocurrió en el año 597 a.C. cuando Tu’an Gu (屠岸贾), un desleal noble del reino de Jin, envió a sus soldados para eliminar a Zhao Shuo (赵朔) –su homólogo en la corte– y a toda su familia, compuesta por más de 300 personas. Zhuang Ji (庄姬), la esposa de Zhao y princesa del Reino, se libró de ser asesinada al estar embarazada y refugiarse en el palacio real.

El médico Cheng Yin. en la obra «El huérfano del clan de los Zhao» de la compañía Beijing Jingju Theatre. Digital Library of Chinese Theatre (https://chinesetheatre.leeds.ac.uk/productions/10)
El médico Cheng Yin. en la obra «El huérfano del clan de los Zhao» de la compañía Beijing Jingju Theatre. Digital Library of Chinese Theatre (https://chinesetheatre.leeds.ac.uk/productions/10)

Más tarde, dio a luz a un niño llamado Zhao Wu (赵武), que sería el famoso huérfano de la familia Zhao. No obstante, Tu’an Gu, al enterarse del nacimiento del niño, entró en palacio para matarlo. A fin de salvar al niño, y después de entregarlo a Cheng Ying (程婴), fiel amigo de Zhao Shuo, la madre se suicidó y Cheng Ying consiguió finalmente sacar al niño de la corte.

Cuando Tu’an Gu se enteró de que el niño había escapado, ordenó la matanza de todos los bebés de la edad de Zhao Wu. Como consecuencia, Cheng Ying se vio obligado a sacrificar la vida de su propio hijo haciéndolo pasar por Zhao Wu a fin de proteger al huérfano y cumplir con la promesa de perpetuar la estirpe de los Zhao.

Fue Gongsun Wujiu (公孙杵臼), consejero de Zhao Shuo (antiguamente la clase noble mantenía un grupo de expertos para que les aconsejaran) quien como agradecimiento a la acogida de la familia Zhao, se ofreció a declararse salvador del niño (en realidad el hijo de Cheng Ying) y tras el asesinato de éste, se suicidó dándose golpes contra una escalera. Veinte años después llegó el momento en que Cheng Ying le contó a Zhao Wu mediante una serie de ilustraciones lo que había ocurrido, y así, el huérfano por fin pudo comenzar a vengar a su familia.

«El huérfano del clan de los Zhao» de la compañía Beijing Jingju Theatre. Digital Library of Chinese Theatre (https://chinesetheatre.leeds.ac.uk/productions/10)
«El huérfano del clan de los Zhao» de la compañía Beijing Jingju Theatre. Digital Library of Chinese Theatre (https://chinesetheatre.leeds.ac.uk/productions/10)

La obra se desarrolla entre contradicciones sobre el bien y el mal. También se reflejan las tensiones entre la lealtad y la depravación, entrelazando los sentimientos más profundos sobre el destino y las reglas morales con que se distingue la bondad de la maldad. Se ponen de relieve determinados valores morales: ayudar o sacrificar algo por sacar a alguien de apuros, el cumplimiento de las promesas o la fidelidad, entre otros valores.

El huérfano del clan de los Zhao
Viñetas que muestran el cambio de niños entre el médico y el ministro y otras fases de la trama de «El huérfano del clan de los Zhao». Foto: Wikimedia commons, domino público.

El huérfano del clan de los Zhao: siglos en escena

Desde su estreno El huérfano del clan de los Zhao ha permanecido y se ha mantenido en escena durante siglos y la imagen de Cheng Ying, en particular la interpretada por el prestigioso actor de la ópera de Beijing, Ma Lianliang (马连良), se ha convertido en inolvidable para muchos chinos. Además, la historia no solo se ha adaptado en diferentes variedades teatrales como las óperas Han, Dian, Qinqiang, Jin, Bangzi de Hebei o el teatro moderno; sino también se ha traducido y difundido en países como Inglaterra, Italia, Alemania, Francia, España o Rusia donde ha generado una gran repercusión en el ámbito cultural.

Página de Joseph Henry Marie de Prémare de la obra L'Orphelin de la Maison de Tchao, publicada en 1736. Wikimedia commons, dominio público para «The Orphan of Zhao».
Página de Joseph Henry Marie de Prémare de la obra L’Orphelin de la Maison de Tchao, publicada en 1736. Wikimedia commons, dominio público para «The Orphan of Zhao».

Adaptaciones en Europa desde el siglo XVI

El primero en traducir e introducir El huérfano del clan de los Zhao en Occidente fue el misionero y sinólogo francés, Joseph de Prémare (1666-1736), quien vivió en China durante más de 30 años, entre 1699 y 1736. En 1731 en la ciudad de Cantón tradujo la obra al francés con el título L’Orphelin de la Maison de Tchao. La intención del misionero era entregar la traducción al sinólogo francés, Étienne Fourmont, pero finalmente llegó por equivocación a manos de otro sinólogo, Jean Baptiste Du Halde (1674-1743), quien sin autorización ni consentimiento alguno de sus paisanos, incluyó la obra en su libro Description de la Chine publicado en 1935.

No obstante, el libreto de esta versión carece de traducción, según Du Halde por la dificultad del libreto, como consecuencia de un excesivo empleo de alusiones a los clásicos y a elementos de literatura clásica. De todos modos, la publicación de esta obra en Francia causó un gran furor propagándose rápidamente entre los lectores y por distintos países europeos. De hecho, fue traducida y adaptada a diferentes diomas como el inglés y el alemán con el transcurso del tiempo.

La versión de Voltaire: El huérfano de la China

La mayor modificación de la obra El huérfano del clan de los Zhao se debe a la versión de Voltaire –principal representante de la Ilustración y aficionado a la cultura china– quien tras la lectura de la traducción de Joseph de Prémare, adaptó el contenido y elaboró la tragedia L’Olphelin de la Chine con el subtítulo La morale de Confucius en cinq actes. La versión de Voltaire, publicada en 1755, cosechó grandes éxitos en los teatros parisinos desde su puesta en escena el 20 de agosto de ese mismo año.

Primera lectura en 1755 de la obra de Voltaire «L'Orphelin de la Chine». Pintura de Anicet Charles Gabriel Lemonnier. Wikimedia commons, dominio público para «L'Orphelin de la Chine».
Primera lectura en 1755 de la obra de Voltaire «L’Orphelin de la Chine». Pintura de Anicet Charles Gabriel Lemonnier. Wikimedia commons, dominio público para «L’Orphelin de la Chine».

La trama de Voltaire

Voltaire sitúa la acción al comienzo de la dinastía Yuan (1271-1368), en vez de en el periodo de las Primaveras y Otoños (770-476 a.C.), época en la que originalmente transcurrió la historia. Tras la invasión y posterior victoria en la guerra contra la dinastía Song, Gengis Kan inicia la búsqueda del hijo huérfano del emperador de la dinastía Song para eliminarlo y así hacerse con el poder del imperio.

Zamti, un ex-cortesano de la dinastía Song, quiere entregar a su propio hijo a cambio de salvar la vida del huérfano Zhao (el emperador de la dinastía Song se apellidaba Zhao). Sin embargo, la esposa de Zamti, Idame, incapaz de soportar la pérdida de su hijo, se dirige a Gengis Kan en busca de compasión.

Idame, que fue el amor de juventud de Gengis Kan, despierta en él la atracción al volver a encontrarse, y se compromete a salvar a su hijo a cambio de matrimonio. Sin embargo, la fidelidad de Idame hacia su marido le hace rechazar la oferta.

Finalmente, Gengis Kan, impresionado por la lealtad de la mujer, decide acoger al huérfano Zhao y al hijo de Zamti como suyos. Además, le pide a Zamti que asuma un alto cargo en la corte. En la adaptación de Voltaire, no solo se reflejan los valores compartidos entre el mundo chino y el occidental, sino también se produce la integración de muchos elementos culturales occidentales.

La versión de Goethe

El prestigioso dramaturgo alemán Goethe (1749-1832) publicó la obra Elpenor, basándose en la segunda parte de la versión original El huérfano del clan de los Zhao. Según escribió en su diario, en la primavera de 1781 leyó esta historia recopilada en la obra de Jean Baptiste Du Halde, Description de la Chine. En Conversaciones con Goethe, Johann Peter Eckermann –autor de la obra y ayudante de Goethe– revela una conversación que mantuvo con el escritor alemán en la que dijo: “Los personajes de las obras chinas tienen una forma de pensar y de comportarse que se asemeja mucho a la nuestra, por lo que rápidamente conseguimos identificarnos con ellos.” Además apuntó: “Precisamente, es la moral tradicional lo que hace que la historia de China se haya podido perpetuar durante miles de años y que pueda proyectarse hacia el futuro.”

El huérfano de la familia Zhao: versión de Arthur Murphy

El dramaturgo irlandés Arthur Murphy (1727–1805) adaptó la historia partiendo de la obra de Voltaire. La obra de Murphy transcurre cuando Gengis Kan llega a la Llanura Central, territorio de la etnia han, y orquesta una matanza para deshacerse de la familia imperial de la dinastía Song. El ex-cortesano Zamti, acoge a Zaphimri, el único superviviente de la familia, y lo cría en lugar de Etan, su propio hijo, que es enviado con un ermitaño.

Veinte años más tarde Etan fue capturado tras una guerra contra Gengis Kan. Con la sospecha de que el joven prisionero era el huérfano del clan de los Zhao (los Zaphimri en la obra de Murphy), Gengis Kan ordenó torturarle para averiguar la verdad. La representación acaba con el huérfano, Zaphimri, matando a Gengis Kan en un combate y logrando así la venganza por su patria y su familia. En el mes de abril de 1759 este drama se representó en el Teatro Real Drury Lane de Londres.

Retrato de Mary Ann Yates como «Mandane» en la tragedia del dramaturgo irlandes Arthur Murphy «El huérfano de China». Estaba basada a su vez sobre la obra homónima de Voltaire y esta fue, de la misma manera, una adaptación de la original escrita por Ji Junxiang (纪君祥). Imagen de Tilly Kettle. Wikimedia commons, dominio público para «The Orphan of Zhao».
Retrato de Mary Ann Yates como «Mandane» en la tragedia del dramaturgo irlandes Arthur Murphy «El huérfano de China». Estaba basada a su vez sobre la obra homónima de Voltaire y esta fue, de la misma manera, una adaptación de la original escrita por Ji Junxiang (纪君祥). Imagen de Tilly Kettle. Wikimedia commons, dominio público para «The Orphan of Zhao».

La versión de Pietro Metastasio

La versión italiana de El huérfano del clan de los Zhao, que se publicó en 1748, fue adaptada por el autor italiano de melodrama Pietro Metastasio bajo el título de L’eroe cinese. El extraordinario valor literario de esta obra se manifiesta en los versos, en el hermoso lenguaje empleado, en la estructura clara así como en su argumento intenso. En 1752 esta obra fue representada en el Palacio Imperial de Viena.

Existen muchos paralelismos y coincidencias entre la prestigiosa obra Hamlet de Shakespeare (1564-1616) y El huérfano del clan de los Zhao, ya que ambas obras hacen hincapié en los temas de la venganza y la justicia. De hecho, la traducción y adaptación de El huérfano del clan de los Zhao, supuso el inicio del intercambio teatral entre China y Occidente.


Revista instituto Confucio 29

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 29. Volumen II. Marzo de 2015.

Pisaje en el monte Wutai, la montaña sagrada del budismo chino. Foto: 123RF.

El monte Wutai es una montaña sagrada del budismo chino situado en la cabecera del río Qingshui (Shanxi), rodeado por un grupo de cinco cumbres de cima aplanada. Alberga algunos de los edificios de madera más antiguos de China, originarios de la Dinastía Tang (618–907).

Reportaje de
David Sevillano-López 

谢大伟  
El Monte Wutai se encuentra a 230 kilómetros al noreste de Taiyuan (太原), la capital de la provincia de Shanxi. Sus cinco picos importantes, cuyos nombres se corresponden con los puntos cardinales (1), tienen una altura que oscila entre los 3.061 metros del Pico Norte y los 2.485 metros del Pico Sur.

El Monte Wutai en Shanxi, China es un lugar de preciosas puestas de sol y luminosos amaneceres entre sus templos y calles. Foto: 123RF.
El Monte Wutai en Shanxi, China es un lugar de preciosas puestas de sol y luminosos amaneceres entre sus templos y calles. Foto: 123RF.

El monte Wutai es, junto con el Monte Putuo en Zhejiang, el Monte Jiuhua en Anhui y el Monte Emei en Sichuan, una de las montañas sagradas del budismo en China. Según la tradición, cada uno de los cinco picos está habitado por una encarnación del Bodhisattva Manjushri (文殊菩萨), que ayuda a sus fieles a desarrollarse espiritualmente y alcanzar la tan deseada iluminación, pues él es la encarnación de la Suprema Sabiduría. La presencia inmóvil de la divinidad, cobijada por los monasterios construidos por el hombre, incita a los creyentes a emprender el viaje que ha de llevarles frente a Manjushri. El peregrino no sólo obtiene la sabiduría de manos del Bodhisattva sino que, por medio de la peregrinación, se alcanza el conocimiento, pues ésta es una metáfora del camino que el hombre ha de emprender de este mundo hasta alcanzar el siguiente. No es extraño, por tanto, que hasta este alejado lugar llegaran peregrinos procedentes de diferentes países.

Templo Wuye en la montaña Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.
Templo Wuye en la montaña Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.

Desde que en el siglo I d.C. se construyera el primer monasterio en el Monte Wutai, se produjo un proceso de adaptación del budismo a la tradición china del culto a las montañas, que encarnan el poder y energía primordial creadora del orden cósmico. En la China imperial su veneración estuvo relacionada con el poder político, pues en ellas se hacían sacrificios, se les rendía culto y, por medio de ellas, se manifestaba el Mandato del Cielo (天命, Tiānmìng). Este es el motivo por el que, desde fecha muy temprana, los rituales de protección y preservación de la nación estuvieron asociados al culto a las montañas, entre las que el Monte Wutai no fue una excepción. Después de la llegada del budismo este culto se modificó significativamente, ya que la presencia divina de Manjushri en un lugar geográfico real, convirtió al Monte Wutai no sólo en un centro de peregrinación budista internacional sino también en una de las cuatro montañas sagradas del budismo chino.

 

Wu Zetian - Monte Wutai
Wu Zetian

La identificación de esta montaña como residencia del Bodhisattva Manjushri se produjo en el año 702, durante el reinado de la emperatriz Wu Zetian (武则天,  r.690-705), cuando el monje Degan (德感) informó a la emperatriz de que junto a más de mil personas “todos vimos en (el cielo) nubes de colores, y apareció la mano de Buda”. Por este motivo, Wu Zetian ordenó que se hiciera un imagen suya en jade y se enviara al Monte Wutai para presentar sus respetos al Bodhisattva, aunque finalmente fue enviada en el 703 al monasterio Chong-fu (崇福寺) en Taiyuan. Desde este momento se empezó a considerar a Wutai la más importante de las montañas sagradas del budismo. Pero fue el emperador Suzong (肃宗, r.756-762) quien, por influencia del monje Amoghavajra (不空金刚, 705-774), convirtió este lugar en el foco de la atención imperial y promovió más su culto. Siguiendo el ejemplo de Wu Zetian y Suzong, numerosos emperadores, once de los cuales visitaron la propia montaña, honraron y patrocinaron el culto budista de Wutai.

Paisaje de la montaña Wutai en Shanxi, China. Foto: 123RF.
Paisaje de la montaña Wutai en Shanxi, China. Foto: 123RF.

 

Al comenzar la dinastía Qing (, 1616-1911) el culto en el Monte Wutai se revitalizó después de un breve periodo de decadencia, dado que los emperadores manchúes eran devotos creyentes que se identificaban como encarnaciones de Manjushri. De esta manera, entre los siglos XVII y XVIII comenzaron a incorporar prácticas del budismo tibetano, el cual llegó a controlar la vida religiosa de la montaña, debido a que los emperadores eran fieles seguidores de esta corriente budista. Este interés de la dinastía Qing en el budismo tibetano hizo que el Monte Wutai alcanzara entre tibetanos, mongoles y manchúes una gran importancia para sus peregrinaciones.

Detalle de la majestuosidad de los templos en el Monte Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.
Detalle de la majestuosidad de los templos en el Monte Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.

El patrocinio imperial del culto budista del Monte Wutai trajo como consecuencia el amplio desarrollo de la construcción de monasterios y templos en los que se pudiera alojar tanto a las reliquias e imágenes sagradas como a los monjes dedicados a su veneración. Desafortunadamente, pocas de las construcciones en madera, palaciegas o monásticas de la dinastía Tang (, 618-907) han sobrevivido, salvo alguna pagoda aislada.

 

Estatuas en las inmediaciones de los templos del monte Wutai, la montaña sagrada del budismo chino. Foto: 123RF.
Estatuas en las inmediaciones de los templos del monte Wutai, la montaña sagrada del budismo chino. Foto: 123RF.

A pesar de que la primera construcción de la que se tiene noticia en Wutai data del año 68 d.C., durante la dinastía Han del Este (东汉, 25-220), la construcción más antigua que se conserva es el Monasterio Nanchan (南禅寺) construido en el 782, durante la dinastía Tang. Está considerado actualmente el edificio de madera más antiguo conservado en todo el mundo.

Templo de Bishan en el monte Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.
Templo de Bishan en el monte Wutai en la provincia de Shanxi, China. Foto: 123RF.

Pero, sobre todo, destaca el Monasterio de la Luz de Buda (佛光寺, Fóguāng sì), uno de los templos más importantes. Construido en 857, es una de las únicas cuatro edificaciones en madera que han sobrevivido de la época Tang. En su interior hay tres budas, Sakyamuni, Amitabha y Maitreya, flanqueados por dos bodhisattvas, Manjushri y Samantabhadra. En una estructura más pequeña del monasterio está el Templo de Manjushri, en el que se encuentra la estatua del Bodhisattva montado sobre el león, su representación habitual, que data de 1137.

El Monte Wutai no sólo es una hermosa cápsula del tiempo que conserva algunos de los más hermosos tesoros nacionales de China, sino que también ha contribuido al propio desarrollo del país

Notas:

(1) En la China antigua los puntos cardinales se identifican con: Norte (, běi), Este (, dōng), Sur (, nán), Oeste (西, ) y Centro (, zhōng).

El guerrero Guan Yu inmortalizado como el Dios de la Guerrra Taoísta Guan Di. Foto: MET., dominio público.

El taoísmo es una de las religiones más antiguas y enigmáticas de China. Tiene una tradición rica y compleja que está imbricada en las fiestas populares como la fiesta de fin de año o Fiesta de la Primavera y en muchos otros aspectos de la tradición china. El clásico de Isabelle Robinet Taoism, Growth of a Relligion explora los elementos definitorios de este culto.

El taoísmo (道教, Dào Jiào) ha evolucionado y se ha adaptado a lo largo de los siglos. Isabelle Robinet, posiblemente la mejor autora clásica sobre taoísmo del mundo, en su libro «Taoism, Growth of a Religion» explora los aspectos fundamentales del taoísmo desde aproximadamente el siglo III a.C. hasta el siglo XIV d.C. Esto incluye su concepto de universo, la importancia del equilibrio entre los opuestos y su panteón diverso y expansivo.

Taoismo, el germen de una religión, de Isabelle Robinet. No está traducido al castellano. Foto: Bookshop.
Taoismo, el germen de una religión, de Isabelle Robinet. No está traducido al castellano. Foto: Bookshop.

El taoísmo y el Qi

En el corazón del taoísmo está la noción del Qi (气), o energía vital. El Qi no es ni materia ni espíritu, sino una fuerza que existe y domina antes de la existencia del mundo.
El Qi es la fuente de toda vida y existencia. Se manifiesta en todo lo que nos rodea. Desde las montañas y los ríos hasta los animales, incluyendo a los humano. Todo es una expresión del Qi. El Qi es la energía de un Universo en perpetuo cambio y regeneración.

Yin y Yang: la danza de los opuestos

El taoísmo es quizás mejor conocido por su enseñanza sobre el Yin (阴) y el Yang (阳), dos fuerzas opuestas pero complementarias que forman el equilibrio dinámico del Universo.
Yin (femenino, oscuro, pasivo) y Yang (masculino, luminoso, activo) no son solo opuestos; son interdependientes. Cada aspecto (Yin y Yan) contiene el germen de su contrario. Eso que refleja la creencia taoísta de que el cambio es la única constante en la vida.
Esta confrontación lúdica entre Yin y Yang se manifiesta en todos los aspectos de la vida, desde las estaciones del año hasta nuestras propias decisiones y estados emocionales.

Los cinco elementos y la alquimia interna

Más allá del Yin y el Yang, el taoísmo también enseña sobre los Cinco Elementos o Wuxing (五行, Wǔ Xíng).

  • metal
  • madera
  • agua
  • fuego
  • tierra

Elementos del taoísmo en el horóscopo chino.

Estos cinco elementos son cruciales para el zodiaco y los doce animales del horóscopo chino, pues determinan la personalidad. metal, madera, agua, fuego y tierra. En el horóscopo chino, cada elemento domina durante dos años, alternando entre las influencias Yin y Yang, para mantener un balance perfecto en el universo.

Estos elementos no solo representan tipos de energía en el mundo físico, sino que también corresponden a diferentes aspectos de la salud humana y la psicología. Los 5 elementos básicos vinculan el microcosmos del cuerpo humano con el macrocosmos del universo. Los taoístas creen que al entender y equilibrar estos elementos dentro de sí mismos, pueden alcanzar la armonía y la salud óptimas.

Los dioses taoístas: el panteón folclórico del tao

El panteón taoísta es vasto y variado, lleno de deidades que personifican todo, desde conceptos abstractos hasta fenómenos naturales. Estos dioses y diosas no son vistos como figuras supremas en el sentido occidental, sino más bien como manifestaciones del Qi y sus diversas expresiones.
Algunas de las figuras más prominentes incluyen a Laozi, considerado el fundador del taoísmo. Éste es uno de los Tres Puros, que representan las tres purezas más altas del pensamiento taoísta. Vamos a aventurar un resumen procedente del libro de Robinet y de otras fuentes con los principales actores del folclore taoísta:

El panteón taoísta incluye una amplia variedad de figuras divinas, inmortales y deidades que representan aspectos del cosmos, la naturaleza y la espiritualidad. A continuación, te detallo algunas de las principales figuras:

1. Los Tres Puros (三清, Sānqīng)

Yuanshi Tianzun (元始天尊, Yuánshǐ Tiānzūn): El «Señor Celestial del Comienzo Primordial,» asociado con la creación del universo.
Lingbao Tianzun (灵宝天尊, Língbǎo Tiānzūn): El «Señor Celestial del Tesoro Espiritual,» vinculado a las escrituras y la transmisión de la sabiduría.
Daode Tianzun (道德天尊, Dàodé Tiānzūn): También conocido como Laozi (老子, Lǎozǐ), es el «Señor Celestial del Camino y la Virtud,» asociado con el Dao y la enseñanza del Tao Te Ching.

2. Los Tres Oficiales Celestiales (三官大帝, Sānguān Dàdì)

Tian Guan (天官, Tiān Guān): Oficial del Cielo, otorga bendiciones.
Di Guan (地官, Dì Guān): Oficial de la Tierra, absuelve pecados.
Shui Guan (水官, Shuǐ Guān): Oficial del Agua, elimina calamidades.

3. Reyes del Inframundo (冥界王, Míngjiè Wáng)

Yan Wang (阎王, Yán Wáng): Rey del inframundo y juez de los muertos. Tembién es conocido como Rey Yanluo (阎罗王;, Yánluó wáng).
Los Diez Reyes del Infierno (十殿阎罗, Shídiàn Yánluó): Gobernantes de los diez tribunales del inframundo.

4. Deidades Protectores

Zhong Kui (钟馗, Zhōng Kuí): El expulsador de demonios, protector contra espíritus malignos.
Lei Gong (雷公, Léi Gōng): Dios del Trueno, ejecutor de la justicia divina.
Feng Bo (风伯, Fēng Bó): Dios del Viento.

 5. Deidades Naturales

Houtu (后土, Hòutǔ): Diosa de la Tierra, madre nutricia de todas las cosas.
Long Wang (龙王, Lóng Wáng): Reyes Dragón, gobernantes de los mares y ríos.

6. Deidades de la Salud y la Longevidad

Shouxing (寿星, Shòuxīng): Estrella de la longevidad.
Fuxing (福星, Fúxīng): Estrella de la fortuna.
Luxing (禄星, Lùxīng): Estrella de la prosperidad.

7. Deidades Mitológicas

Ba Xian (八仙, Bāxiān): Los Ocho Inmortales, símbolos de la inmortalidad y protectores.
Nuwa (女娲, Nǚwā): Diosa creadora, vinculada con la creación de la humanidad.

8. Figuras Históricas Divinizadas

Zhang Daoling (张道陵, Zhāng Dàolíng): Fundador de la escuela de los Maestros Celestiales (Tianshi Dao).
Guandi (关帝, Guāndì): Dios de la guerra, protector de la justicia.

 9. Otros

Cai Shen (财神, Cái Shén): Dios de la riqueza.
Doumu (斗母, Dǒumǔ): Madre del Carro Celestial, asociada con las estrellas..

La visión taoísta del mundo

El taoísmo ofrece una visión del mundo profundamente interconectada y fluida, donde la espiritualidad y la naturaleza se entrelazan inextricablemente.
Isabelle Robinet, en la introducción de su obra «Taoísmo, el surgimiento de una religión» describe el taoísmo como un culto que invita a vivir en armonía con el ritmo natural del universo, buscando el equilibrio y la sabiduría en la interacción constante de todas las cosas a través de su simbología, las prácticas meditativas y sus enseñanzas filosóficas.
Para Isabelle, «esta tradición milenaria sigue siendo relevante en la actualidad, ofreciendo perspectivas valiosas sobre cómo podemos vivir vidas más equilibradas y conscientes en un mundo en constante cambio».


FUENTES:

Para el panteón taoísta:
Descripciones de la Enciclopedia Británica. y Wikipedia
Para el resto del artículo:
Taoism, Growth of a Religion, de Isabelle Robinet.

Pintura "Madera y Piedra" (木石圖) de Su Shi (蘇軾) (Su Dongpo). Es una obra en tinta sobre papel que mide 26,3 cm de alto por 50 cm de ancho. Wikimedia commons, dominio público para «Paintings by Su Shi».

Su Dongpo (1037-1101 d.C.) fue uno de los ocho maestros de prosa de las dinastías Tang y Song, jefe de la Escuela de Poesía de Jiangxi, uno de los cuatro maestros calígrafos de la época Song y representante de la Escuela de Bambú de Huzhou. Además, tenía conocimientos de medicina, sabía hacer vino y se le daba bien cocinar.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
Su Dongpo (苏东坡) y Huangzhou (黄州) son como las dos caras de una misma moneda. Se puede decir sin exagerar que Huangzhou creó a Su Dongpo y viceversa.

El lugar históricamente conocido como Huangzhou es hoy en día la ciudad de Huanggang (黃冈市), en la provincia de Hubei. Su Dongpo, de nombre Su y de apellido Shi, de pseudónimo Dongpo Jushi, fue un famoso personaje de la historia de China que fundó su propia escuela de pensamiento en numerosos lugares. Era uno de los ocho maestros de prosa de las dinastías Tang y Song, jefe de la Escuela de Poesía de Jiangxi, uno de los cuatro maestros calígrafos de la época Song y representante de la Escuela de Bambú de Huzhou. Además, tenía conocimientos de medicina, sabía hacer vino y se le daba bien cocinar.

Su Dongpo fue también un magnífico político. Durante su juventud cumplió el sueño de servir a su pueblo asumiendo un cargo público en el que recibió el cariño de la gente. Sin embargo, debido a las diferencias de opinión que tenía con otros oficiales del gobierno, sufrió repetidas persecuciones. En mayo de 1079, fue transferido de Xuzhou a la prefectura de Huzhou, para ejercer el cargo de gobernador de la provincia. Entonces, el primer ministro Wang Anshi puso en marcha nuevas reformas. Al ver que los cambios iban contra los intereses del pueblo, Su Dongpo no pudo evitar escribir un poema crítico en el que vertió su descontento, lo que tuvo como consecuencia que fuera detenido por las autoridades. Su, que solo sirvió en Huzhou durante tres meses, fue acusado de “denigrar al emperador y al primer ministro” y fue consecuentemente arrestado por la corte y trasladado a Beijing, donde estuvo 103 días encerrado en prisión.

Su Dongpo, también llamado Su Shi (蘇軾). Este grabajo está pintado en la obra «Las dos odas al Acantilado Rojo» (赤壁二賦冊), un trabajo del calígrafo Zhao Mengfu, quien también pintó el retrato de Dongpo. Imagen: Wikimedia Commons, dominio público para «Su Shi».
Su Dongpo, también llamado Su Shi (蘇軾). Este grabajo está pintado en la obra «Las dos odas al Acantilado Rojo» (赤壁二賦冊), un trabajo del calígrafo Zhao Mengfu, quien también pintó el retrato de Dongpo. Imagen: Wikimedia Commons, dominio público para «Su Shi».

Tras salir de la cárcel fue relegado a la milicia inferior local, un puesto equivalente a instructor de la guarnición militar de Huangzhou. Por su espíritu intelectual se negó a ser instructor militar. De hecho, cuando todavía era supuestamente funcionario, fue puesto bajo arresto domiciliario en la base militar de Huangzhou porque ya no tenía ni autoridad administrativa ni salario.

Sin fuentes de ingreso, para subsistir se dedicó al cultivo de cereales y vegetales en las colinas al este de la base militar. Fue en ese momento cuando adoptó el nombre de Dongpo Jushi (东坡, dōngpō, “colinas del este”). Este pseudónimo, de apariencia tranquila y afable, encierra en realidad un trasfondo agridulce. Durante los cuatro años que estuvo en Huangzhou, ya sin estatus de funcionario, se convirtió en todo un literato que estudiaba sistemáticamente el Zhou Yi (周易) y las Analectas de Confucio (论语). Escribió una interpretación de ambos clásicos confucianos y también numerosos versos fu –literalmente “oda”, que son poemas nacidos en la dinastía Han–.

Fue en este periodo cuando escribió la famosa obra Recordando Chibi al son de Nian Nu Jiao (念奴娇赤壁怀古, Niànnújiāo chìbì huáigǔ). En este poema clásico no solo describe el imponente y espectacular paisaje de Chibi (Huangzhou), sino que también muestra su admiración por Zhou Yu, famoso por la batalla de los Acantilados Rojos en Chibi durante el periodo de los Tres Reinos (三国, 220-280), y expresa su decepción por haberse hecho viejo sin lograr ningún éxito. Al final del poema, Su se lamenta: “La vida es como un sueño; déjame servir este vino y ofrecérselo al río y a la luna”. Lo que parece un mensaje negativo contiene en realidad una exquisita dedicatoria a su país.

Durante esa época escribió Calmando las olas, no escuches la lluvia caer en los árboles (定风波莫听穿林打叶声, Dìng fēngbō mò tīng chuān lín dǎ yè shēng), que fue muy apreciado por las generaciones posteriores. Este poema describe cómo, paseando por las montañas, empieza a llover de repente, lo que le obliga a correr en busca de refugio. Sin embargo, al llevar sandalias de paja, no puede caminar muy rápido. Describe así cómo, ante este tipo de contrariedad para la que no se había preparado mentalmente, actúa con calma. “Pasa una vida envuelta de paja en niebla y lluvia”, “Inmune al viento, la lluvia o el sol, cumpliré con mi voluntad”, apartando de su mente otros pensamientos y abstrayéndose. Este tipo de filosofía y actitud se ha convertido desde entonces en la clave para comprender a los escritores posteriores cuando afrontan dificultades.

Caligrafía semicursiva original de Su Dongpo. Foto: Wikimedia commons, dominio público para «Calligraphy by Su Shi»
Caligrafía semicursiva original de Su Dongpo. Foto: Wikimedia commons, dominio público para «Calligraphy by Su Shi»

En su poema entrelaza juegos de palabras con los caracteres de “viento y lluvia” (风雨, fēngyǔ), que representan el viento y la lluvia del paisaje, cuando en realidad están simbolizando la historia de su peligrosa vida política. En todo el poema no se ve una pizca de tristeza: “Cuando te encuentres con un problema inesperado, no te alarmes, no hay motivos para enfadarse”; y aquí es donde se puede comprobar su actitud y su forma de ver la vida.

En esa época también escribió la obra poética Oda en el Acantilado Rojo (赤壁赋), en los que aporta una reflexión filosófica de la vida, expresando su parsimonia y un humor optimista. En sus versos se puede apreciar cómo, durante su estancia en Huangzhou, se percató de que para hacer realidad su sueño de servir al emperador gobernando para el pueblo debía tomar decisiones importantes.

También fue durante aquel periodo cuando escribió una breve obra titulada Noche en el templo Cheng Tian (记承天寺夜游, Jì chéng tiān sì yè yóu). Está compuesta únicamente por quince versos, pero relata todo lo que él y su amigo ven y sienten mientras pasean de noche por el templo Cheng Tian. También muestra cómo, gracias a su actitud tranquila, disfruta de todos los regalos que le brinda la naturaleza.

Las obras literarias de su tiempo en Huangzhou son en su mayoría diarios de viaje. En estos relatos en los que disfruta del paisaje se traza el recorrido espiritual que convirtió a Su Shi en Su Dongpo, adoptando creencias confucianistas sin ser pedante, apreciando el taoísmo sin ser artificial y comprendiendo el budismo sin aislarse del mundo.

Los cuatro años en Huangzhou fueron un periodo en el que gozó del paisaje, aró el campo, practicó la pesca, recogió madera, admiró las obras de Tao Qian, se mantuvo en forma, cambió su forma de pensar y avanzó constantemente hacia la madurez y la sabiduría. Los poemas de Su Dongpo en Huangzhou son la cúspide de su obra en la literatura china y transformaron esta ciudad, antaño una tierra por civilizar, en un lugar sagrado de las letras que durante los últimos 900 años ha sido destino iniciático para numerosos escritores.


Instituto Confucio 38

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 38. Volumen V. Septiembre de 2016.

Monstruo Dorado. Museo de Shaanxi. Wikimedia Commons, domino público para Western Han Gold Goat Monster

La estatuilla de oro Monstruo de Oro del período de los Reinos Combatientes  data del periodo 475-221 a.C. Representa una criatura mítica. Se exhibe en el Museo de Historia de Shaanxi en China.

Esta estatua es conocida como Monstruo de Oro. Data del período de los Estados Combatientes (475-221 a.C.) Se exhibe en el Museo de Historia de Shaanxi, ubicado en Xi’an. Representa una criatura mítica de pie sobre una base en forma de loto. La criatura se inclina hacia adelante en una postura que sugiere preparación para el combate. Presenta un gran cuerno dividido en cuatro ramas, adornado con relieves de cabezas de monstruo, y una cola que se enrolla hacia arriba en forma de anillo, también decorada con una cabeza de monstruo. Mide 11 cm de longitud y 11,5 cm de altura.

Esquema del monstruo de Oro de los Estados Combatientes, realizado por javierperez.info
Esquema del monstruo de Oro de los Estados Combatientes, realizado por javierperez.info

 

Orfebrería Xiongnu

Es probablemente un objeto ornamental de los pueblos nómadas de las estepas del norte de China, como los Xiongnu (匈奴), antecesores de los «Hunos». Su delicado trabajo de orfebrería delata una gran tecnología para el trabajo del metal en el siglo V a. C.

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Imagen: Wikimedia Commons, dominio público.

El Dios de la Fortuna y sus sirvientes. Una de sus damas porta un Ruyi o cetro ceremonial. Obra de Zhang Yu (1464–1538). Foto: Wikimedia commons, dominio público para «lbum of 18 Daoist Paintings by Zhang Lu».

El Taoísmo busca la armonía entre el ser humano y el universo a través de la meditación, la alquimia interna y los ritos. Su libro fundacional es el Tao Te Ching, atribuido a Lao Tse o Laozi, un personaje entre la Historia y la leyenda.

El taoísmo es una de las religiones más antiguas y complejas de China. La figura central del taoísmo es Lao Tse o Laozi (老子, Lǎozǐ), cuyo nombre significa «Viejo Maestro». El germen se remonta al periodo de los Estados Combatientes (475-221 a.C.). Se ha desarrollado interaccionando con otras corrientes filosóficas, como el confucianismo o el budismo. También ha absorbido muchas creencias populares locales. Los principios del taoísmo se centran en el concepto del Tao (道, dào), traducido como «el Camino». Se trata de una idea que representa el origen cósmico y el flujo natural del universo. Se resume en el libro fundacional de esta religión, e Tao Te Ching (道德经)., un breve y profundo opúsculo que según la tradición escribió el propio Lao Tse. Ni este último dato ni la existencia de Lao Tse están confirmados históricamente.

El taoísmo busca armonizar al ser humano con el universo. Para ello, enseña la integración entre el cuerpo, la mente y el entorno natural. Estas son sus prácticas tradicionales:

  • Meditación profunda para conectar con el Tao y alcanzar un estado de paz interior.
  • Alquimia interior: ejercicios respiratorios y disciplinas físicas para prolongar la vida y acercarse a la inmortalidad espiritual.
  • Rituales populares (exorcismos, ofrendas, festivales…) para fortalecer el vínculo entre las comunidades y las fuerzas cósmicas.

A través de estas tradiciones, el taoísmo persigue el equilibrio y la trascendencia en simple curso de la vida cotidiana.

Laozi cabalga un buey para desaparecer hacia el Oeste. Obra de Zhang Yu (1464–1538). Foto: Wikimedia commons, dominio público para «lbum of 18 Daoist Paintings by Zhang Lu».
Laozi cabalga un buey para desaparecer hacia el Oeste. Obra de Zhang Yu (1464–1538). Foto: Wikimedia commons, dominio público para «lbum of 18 Daoist Paintings by Zhang Lu».

Lao Tse o Laozi: el fundador

La figura central del taoísmo es Lao Tse o Laozi (老子, Lǎozǐ), cuyo nombre significa «Viejo Maestro». Según la tradición, vivió en el siglo VI a.C., aunque algunos historiadores lo sitúan en épocas posteriores. La obra principal del Taoísmo es el Tao Te Ching (道德经). Se trata de un texto breve pero profundo que explora la naturaleza del Tao y la manera en que los seres humanos deben vivir en armonía con él.

Lao Tze, aunque no es una figura histórica totalmente verificada, ha sido descrito como un funcionario archivista en la corte de la dinastía Zhou. La tradición cuenta que, desilusionado por el caos político, decidió retirarse de la sociedad. Según la leyenda, antes de desaparecer hacia el oeste montando un búfalo, fue persuadido por un guardián fronterizo para que escribiera su sabiduría. Así nació el Tao Te Ching, que se convertiría en la base del taoísmo filosófico.

En el contexto religioso, Lao Tze es venerado como una deidad y figura primordial del panteón taoísta. Su imagen aparece en innumerables textos y representaciones artísticas, reforzando su papel como guía espiritual para aquellos que buscan comprender y seguir el Tao.

 

Los Maestros Celestiales y la consolidación como religión

Como sistema religioso, se consolidó alrededor del siglo II d.C., durante dinastía Han, gracias a la escuela de los Maestros Celestiales (Tianshi Dao). El fundador de esta escuela fue Zhang Daoling en el siglo II d.C. Zhang Daoling combinó elementos de la religión popular china con las enseñanzas del Tao Te Ching, desarrollando prácticas específicas para promover la armonía espiritual y la sanación.

Al parecer, Zhang Daoling instauro los rituales de exorcismo para expulsar espíritus malignos, las ceremonias de purificación. También integró en el corpus del Taoísmo la medicina espiritual basada en la observación de los ciclos naturales y la relación del cuerpo humano con el cosmos.

La escuela enfatizó una jerarquía espiritual liderada por los Maestros Celestiales, quienes actuaban como intermediarios entre el mundo humano y el divino.

Lao. Tse (Laozi) en su representación como dios Taoista, Daode Tianzun (道德天尊, Dàodé Tiānzūn). Foto: Wikimedia commons, dominio públiuco.
Lao. Tse (Laozi) en su representación como uno de los dioses del Taoísmo, Daode Tianzun (道德天尊, Dàodé Tiānzūn). Foto: Wikimedia commons, dominio públiuco.

Fundamentos y creencias del Taoísmo

El núcleo del taoísmo radica en la búsqueda de la armonía con el Tao, una fuerza universal que subyace a todos los fenómenos. Según el Tao Te Ching, el texto fundacional atribuido a Lao Tze, el Tao es indescriptible e inefable, pero es el origen de todas las cosas. En este contexto, el concepto de wu wei (无为), a menudo traducido como «no acción» o «no intervención forzada», refleja la idea de vivir en sincronía con la naturaleza, permitiendo que las cosas sigan su curso natural.

El taoísmo también sostiene una visión cosmológica basada en la interacción de los opuestos complementarios Yin (阴) y Yang (阳), así como en los Cinco Elementos (Wu Xing). Estas ideas estructuran tanto el universo como la vida humana, guiando las prácticas de equilibrio y longevidad. El taoísmo religioso introdujo la noción de inmortalidad, vinculada a la alquimia interna y a la trascendencia del cuerpo y la mente.

Los Tres Puros. Wikimedia commons, dominio público
Los Tres Puros. Wikimedia commons, dominio público

Los Tres Puros (三清, Sānqīng)

El panteón taoísta es muy amplio y sincrético. Las tres grandes figuras supremas son los Señores Celestiales  llamados Los Tres Puros. Uno de ellos es el propio Lao Tse o Laozi (老子, Lǎozǐ),

  • Yuanshi Tianzun (元始天尊, Yuánshǐ Tiānzūn): El Señor Celestial del Comienzo Primordial. Es el origen de toda creación y existencia, el vacío primordial del que emanan todas las cosas.
  • Lingbao Tianzun (灵宝天尊, Língbǎo Tiānzūn): El Señor Celestial del Tesoro Espiritual, guardián de las Escrituras y la transmisión de la Sabiduría. Representa el principio del equilibrio y la armonía en el universo. Es el responsable de mantener el orden cósmico y la relación entre los mortales y los inmortales.
  • Daode Tianzun (道德天尊, Dàodé Tiānzūn): También conocido como Lao Tse o Laozi (老子, Lǎozǐ), es el Señor Celestial del Camino y la Virtud. Por supuesto es el guardián del Tao (道, dào),  el Camino.

El Taoísmo en el presente

En la actualidad, el taoísmo se manifiesta principalmente a través de dos actividades:

1. Los rituales comunitarios del taoísmo

Los Maestros Celestiales, aún activos en algunas regiones de China, lideran ceremonias que incluyen exorcismos, festivales y funerales.

2. La alquimia interna

Practicada en monasterios y templos de montaña, mantiene una conexión directa con las enseñanzas clásicas, ofreciendo un camino introspectivo hacia la iluminación y la inmortalidad espiritual.

A lao Lao Tse se le atribuye la frase: «El Tao no es algo que pueda ser comprendido plenamente con palabras». A pesar de esto, su influencia  sigue guiando a cientos de millones de seres en la búsqueda de armonía con el cosmos. Suele pasar.

 


FUENTES:

Henricks, Robert G. Lao-tzu. Te-tao-ching. A New TRanslation Based on the Recently dicovered ma-wang-tui texts. Ballantine Books, New York, 1989.
Robinet, Isabelle. Taoism: GROWTH OF A RELIGION. Stanford University Press, 1997

Detalle de la estatua esmaltada en blanco de Guanyin. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain sculptures».

La porcelana blanca de Dehua representa la cima del deseo chino por imitar la belleza del jade. La blancura de la porcelana de Dehua es también conocida como “blanco de manteca de cerdo” o “blanco marfil”. Su tonalidad es muy pura y su brillo cálido. Desde la selección del material hasta la cocción en el horno, el proceso completo abarca 72 pasos de producción.

Un reportaje de
Ren Zirui
任姿睿
Si hablamos de porcelana, no podemos dejar de referirnos a la porcelana blanca de Dehua. Los antiguos chinos elogiaban a la porcelana con el verso “lustrosa como la cera, brillante y translúcida como el jade”.

“El oro tiene precio, pero el valor del jade es incalculable”. Otro verso que recuerda que, al igual que el gusto de muchos países occidentales por las joyas y diamantes es diferente, China siempre ha mostrado una especial predilección por el resplandor lustroso de los objetos de jade. El aprecio de este pueblo por dicha piedra se refleja en expresiones como “noble como el jade” o “como flores de jade”, pero también en su exigencia con los objetos de porcelana. La porcelana verde yueyao y la blanca dingyao son excelentes ejemplos del anhelo chino por disponer de imitaciones de jade con porcelana. Eso es así hasta el punto de que la dingyao es conocida también como “jade falso”. En cualquier caso, y aunque estos objetos de porcelana poseen la calidez y dan la sensación de textura de los de jade, si comparamos la serenidad y dignidad de estos últimos, la porcelana no alcanza su finura y delicadeza ni su peso y dureza.

Lantian, jade de milenaria leyenda

La porcelana blanca de Dehua

Ya durante las dinastías Ming y Qing, los hornos de Dehua empezaron a producir un nuevo tipo de porcelana “suave como el aceite, blanca como las nubes y lustrosa como el jade”, gruesa y al mismo tiempo translúcida. Nos referimos a la porcelana blanca de Dehua, que representa la cima del deseo chino por imitar la belleza del jade.

La blancura de la porcelana de Dehua es también conocida como “blanco de manteca de cerdo” o “blanco marfil”. Su tonalidad es muy pura y su brillo cálido. Para conseguir este efecto, resulta fundamental la elección de los materiales utilizados. El ingrediente base es una mezcla cuidadosamente proporcionada de arcilla de caolín y más de una decena de minerales, siendo la primera el elemento principal. En Dehua abunda un tipo de caolín de alta calidad con abundante óxido de silicio y muy pocas impurezas. Es esta excelente materia prima la que proporciona el distintivo color y transparencia a las piezas de porcelana blanca de Dehua.

Un alfarero en el primer estadio de modelado en el torno. Foto: 123RF.
Un alfarero en el primer estadio de modelado en el torno. Foto: 123RF.

72 pasos de producción

Sin embargo, para realizar la milagrosa transformación de convertir la arcilla en jade no basta con disponer de una buena materia prima. La clave del éxito está en las manos artesanas. Desde la selección del material hasta la cocción en el horno, el proceso completo abarca 72 pasos de producción, todos ellos realizados con gran atención y esmero. Hoy, los ceramistas de Dehua siguen paso a paso el proceso tradicional.

El control de la temperatura de cocción debe ser muy estricto, ya que solo entre 1.350 y 1.370 ºC se consigue el deseado efecto de transparencia en las piezas terminadas. Con la ayuda de modernas tecnologías, hoy en día el control de la temperatura ha dejado de ser un problema. Sin embargo, en el pasado solo los maestros horneros más experimentados eran capaces de conseguirlo.

Botella esmaltada. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain».
Botella esmaltada. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain».

La «sopa contra el hambre»

La clave residía en observar el color del fuego, pues cualquier variación, por pequeña que fuera, podía dar al traste con la totalidad de las piezas. Por esta razón, quienes estaban al cargo del horno debían estar presentes a lo largo de todo el proceso. Para garantizar su estado físico y aumentar el éxito de la operación, durante el tiempo que duraba la cocción los artesanos se alimentaban con una “sopa contra el hambre” compuesta a base de hierbas medicinales, y que les ayudaba a reponer rápidamente las fuerzas y regular el tracto digestivo. En nuestros días, este alimento milagroso se ha convertido en un plato típico de Dehua, lo que evidencia los vínculos entre la gastronomía y la importancia del oficio de la porcelana en esta área del sureste de China.

Muy exportada desde Quanzhou

Debido a su cercanía con el puerto de Quanzhou, desde el principio la fina porcelana blanca de Dehua se exportó ampliamente al extranjero, donde causó una gran sensación. El “blanco de China”, como era conocida entonces, se convirtió en signo de riqueza entre las clases pudientes. La entusiasta demanda de los países occidentales y el desarrollo de las rutas comerciales, que partían desde el puerto de Quanzhou, estimularon enormemente su fabricación. Según la leyenda, para satisfacer la creciente demanda, tanto dentro como fuera de China, las fábricas empezaron a utilizar “hornos de dragón”.

Bodhidharma, el legendario patriarca indio del siglo VI que introdujo el budismo Zen (禅, chán) en China. Estatua esmaltada en blanco. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain sculptures».
Bodhidharma, el legendario patriarca indio del siglo VI que introdujo el budismo Zen (禅, chán) en China. Estatua esmaltada en blanco. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain sculptures».

Los hornos de dragón

Estos hornos se construyeron en la base de las montañas y en ellos se podían fabricar hasta 20.000 piezas en una sola cocción. En su apogeo, el condado de Dehua contaba con más de 200 hornos de este tipo y de muy diversos tamaños. Dos de ellos han llegado hasta nuestros días. El más antiguo y mejor conservado, el horno Yueji, cuenta con más de 400 años de historia y en la actualidad ha sido restaurado para albergar un centro dedicado al arte de la cerámica. En la actualidad, no solo acuden muchos artesanos en busca de técnicas tradicionales de producir porcelana y cultivar su destreza, sino también muchos jóvenes que en su tiempo de ocio visitan el centro para conocer en primera persona la historia y la artesanía de la porcelana.

Estatua esmaltada en blanco de Guanyin. Cerámica de Dehua. Hong Kong Museum of Art. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain sculptures».
Estatua esmaltada en blanco de Guanyin. Cerámica de Dehua. Hong Kong Museum of Art. Wikimedia commons, dominio público para «Dehua porcelain sculptures».

Buda y Guanyin

La inmaculada y brillante porcelana blanca no solo sirve para fabricar utensilios de uso diario, sino también es perfecta para producir artesanía. A parte de usarse para objetos decorativos y figuras de bonsáis de porcelana, la especial fabricación de la porcelana blanca concuerda con el pensamiento budista que aboga por la pureza y paz, siendo utilizado a menudo para producir figuras representativas de Buda y Guanyin. Entre ellas, la obra más temprana, y también la de mayor renombre, es “Guanyin de vestido blanco”, perteneciente a la dinastía Ming (1368 – 1644) y realizada por He Chaozong (1522 – 1600) . De extremado detalle y líneas finas, aún hoy en día es una de las mejores esculturas religiosas de porcelana. Este estilo recibe el nombre de “Escuela He” y ha influido a un gran número de artesanos dedicados a este oficio.

Debido a su cercanía con el puerto de Quanzhou, desde el principio la fina porcelana blanca de Dehua se exportó ampliamente al extranjero. 

Los antiguos artesanos concedían una gran importancia a la técnica y muchas de sus obras están trabajadas con sorprendente detallismo. Hoy en día, la nueva generación de artistas presta más atención a la expresión personal. Qiu Shuangjiong es un conocido artista de la porcelana blanca de Dehua, heredero del estilo de la escuela He. En su obra “Maitreya feliz”, Qiu integra su personal visión con la tradición para dotar a la figura del Buda sonriente de gran naturalidad y viveza. La transmisión y herencia de este oficio es la fuerza que mantiene el desarrollo constante de la porcelana blanca de Dehua y, al mismo tiempo, su esperanza.


Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 56. Volumen V. Septiembre de 2019.

Vista de juncos en el Río de la Perla, 1845. Auguste Borget. Wikimedia commons, dominio público.

Hace un milenio el puerto de Quanzhou llegó a ser considerado el “puerto más grande de Oriente” y el punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda. Las Rutas Marítima y Terrestre fueron dos itinerarios de transporte complementarios que, uno al sur y otro al norte, permitían el comercio entre China y el resto de regiones del mundo. Durante las dinastías Song y Yuan, Quanzhou mantuvo muy estrechas relaciones comerciales y culturales con más de un centenar de países y regiones.

Un reportaje de
Tan Huixin
谭惠心
Situada en la costa sureste de China, en la provincia de Fujian, Quanzhou se apoya en la montaña para mirar de frente al mar. Goza de un sublime entorno medioambiental y dibuja una línea litoral sinuosa y continua que la convierten en un puerto natural con unas excelentes condiciones.

Está rodeada por árboles de la variedad erythrina variegata, en chino “árbol de las espinas”, cuyas flores, que con un tono rojizo adquieren una apariencia muy similar a la del fuego cuando florecen, son responsables de que la ciudad reciba el popular sobrenombre de “ciudad de los árboles de las espinas”.

Quanzhou alumbra la fusión multicultural en la travesía de Oriente

Quanzhou, ciudad portuaria

Desde la dinastía Tang (618-907) Quanzhou ha constituido uno de los cuatro puertos más famosos de China e, incluso, durante las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1279-1368), llegó a ser considerada el “puerto más grande de Oriente”. Además, acogió enormes cantidades de navíos e infinidad de comerciantes, un hecho que la convirtió en puente de unión e intercambio cultural y económico entre Occidente y Oriente.

En esta urbe podían contemplarse escenas descritas como que “en el mercado se daban cita personas de diez continentes diferentes y el sonido emitido por las mareas transportaba consigo las voces de comerciantes procedentes de un centenar de países”. Con todas estas peculiaridades, Quanzhou se convirtió en el punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda.

Juncos chinos de 1850. Atribuído a George Chinnery. Wikimedia commons, dominio público.

Las Rutas Marítima y Terrestre fueron dos itinerarios de transporte complementarios que, uno al sur y otro al norte, permitían el comercio entre China y el resto de regiones del mundo.

La Ruta Marítima de la Seda

La Ruta Marítima de la Seda se originó en el periodo comprendido por los años centrales y finales de la dinastía Han occidental (206 a.C.-25 d.C.) y, tras experimentar un desarrollo gradual, comenzó a vivir su época de esplendor a partir de la dinastía Tang.

Durante las dinastías Song y Yuan, Quanzhou mantuvo muy estrechas relaciones comerciales y culturales con más de un centenar de países y regiones. Entre otros, Japón y Corea al este; los estados del mar de la China Meridional al sur; y Persia, la península arábiga y África oriental al oeste.

A pesar de recibir el nombre de Ruta Marítima de la Seda, sus recorridos no se centraban de forma exclusiva en el transporte de tal material, sino que también servían como canales para la exportación de productos como la porcelana, el té u objetos de laca, así como la importación de especias, vidrio y piedras preciosas.

La admiración por la seda

China fue el país que más temprano comenzó a criar gusanos de seda y a producir artículos de dicho material. Pronto su seda, por los exquisitos patrones y dibujos, y las magníficas técnicas artesanales con las que se manufacturaba, se ganó la admiración de todos los pueblos.

Fue a través de la ruta comercial que la comunicaba con el resto del mundo por vía marítima que dichos productos, que eran los más representativos de China, llegaron a venderse en zonas muy lejanas. De hecho, fueron los responsables de que la misma travesía náutica pasara a ser conocida por el honorífico apelativo de “Ruta Marítima de la Seda”.   

La Ruta Marítima de la Seda

 

El monzón y la abundancia de recursos litorales fueron decisivos

Si Quanzhou se convirtió en el punto de partida de la misma fue, en primer lugar, por su ubicación en la costa sureste, con una zona bañada por un vasto océano de aguas profundas y con una enorme abundancia de recursos litorales. Pero, al mismo tiempo, también influyeron en ello los beneficios que ofrecía a las rutas marítimas dirigidas hacia África y Europa el monzón que sopla tanto en invierno como en verano en el sureste de China.

Problemas en la Ruta de la Seda terrestre que favorecieron la ruta marítima

En tiempos de la dinastía Song, las hostilidades surgidas entre los habitantes de la Llanura Central y los nómadas causaron algunas interrupciones en la vía terrestre, lo que facilitó el desarrollo económico y comercial de la vía marítima. De la misma forma, durante la segunda mitad de la dinastía Tang, y con el desplazamiento del centro económico chino desde el centro hacia el sur del país, la situación económica de Quanzhou progresó con vigor, como también lo hizo su población total. La abundante mano de obra, y las avanzadas tecnologías de producción con que se contaban en aquella época, estimularon la elaboración de una ingente cantidad de productos exportables.

Junco mercante chino. Quanzhou, 1823. Robert James Elliott, librería de Nueva Gales del Sur. Wikimedia commons, dominio público.
Junco mercante chino. Quanzhou, 1823. Robert James Elliott, librería de Nueva Gales del Sur. Wikimedia commons, dominio público.

La consecuencia fue que los comerciantes comenzaron a dirigir su atención al extenso océano y a buscar canales de venta marítimos para sus bienes. Gracias a ello, los avances y mejoras experimentadas en el campo de las técnicas de navegación y en la construcción naval también promovieron en Quanzhou el comercio a través del mar. Al fin y al cabo, tal y como afirma el dicho, “cuando se vive de la montaña, se ha de comer de la montaña y, cuando se vive del mar, se ha de comer del mar”.

El ser Quanzhou el punto de partida de la Ruta de la Seda también ha contribuido a la propagación exterior de la cultura del país, así como a la adopción de factores culturales foráneos

Por su maravillosa y excelente ubicación marítima, los habitantes de Quanzhou habían empezado a construir barcos y a surcar sus costas desde mucho tiempo atrás. Durante la dinastía Tang, la ciudad contaba ya con una grandiosa capacidad de producción de embarcaciones de enormes tamaños, en las que era posible transportar ingentes cantidades de productos. Más tarde, la aparición de la brújula durante la dinastía Song dio paso a un nuevo periodo de apogeo en el desarrollo de las técnicas de navegación y de construcción de navíos utilizadas en China que, a su vez, suscitó el inicio de la época dorada de la Ruta Marítima de la Seda.

Museo de las religiones

Al ejercer como su punto de partida, no solo ha brindado unas condiciones muy favorables para la exportación de productos chinos, sino que Quanzhou también ha contribuido a la propagación de la cultura del país hacia el exterior. Ejemplos de ello fueron los cuatro grandes inventos chinos, que se sirvieron de ambas rutas, la terrestre y la marítima, para llegar a muchos rincones del mundo. Pero ese intercambio al exterior causó, asimismo, la adopción de factores culturales foráneos. Al respecto, es interesante citar la propagación y la diseminación de diferentes creencias y dogmas. Fue gracias a dicha travesía que, religiones como el budismo, el hinduismo, el nestorianismo, el maniqueísmo, el judaísmo, el catolicismo o el islam; entraron en China para diseminarse, echar raíces y, finalmente, florecer en su territorio. Los vestigios de los numerosos templos y monumentos conmemorativos dedicados a dichas creencias constituyen una vívida representación de la apertura que caracterizó en el pasado a Quanzhou. Conocida en todo el planeta por el sobrenombre de “museo de las religiones del mundo” ha sido catalogada por la UNESCO como centro mundial de exhibición multicultural. No en vano su aportación al intercambio cultural entre China y el exterior ha sido mayúscula.

Diversos tipos de juncos en 1599. Johann Theodor de Bry (1560-1623). Wikimedia commons, dominio público.
Diversos tipos de juncos en 1599. Johann Theodor de Bry (1560-1623). Wikimedia commons, dominio público.

En el año 2015, Quanzhou fue designada por el gobierno chino como “área prioritaria para la Ruta Marítima de la Seda en el s. XXI” tras lo cual pasó a ser un importante enclave estratégico en la red comercial oceánica. Con el objetivo de integrarse y de participar de forma activa en la Iniciativa OBOR (“Una franja, una Ruta”, por sus siglas en inglés) en los últimos años, se ha puesto el acento en la investigación, la propagación y el desarrollo de la cultura relacionada con la Ruta Marítima de la Seda y, como parte de dicho esfuerzo, ha celebrado con éxito en varias ocasiones festivales culturales en torno a la histórica travesía náutica. En estos eventos se siente el singular encanto que transmitía antaño la cultura marítima de esta trascendente urbe. Como antiguo punto de partida de la vetusta travesía, Quanzhou ha preservado la misión original de su milenario puerto para seguir ejerciendo en la actualidad su papel como punto de enlace con el resto del mundo en la conocida ahora como Ruta Marítima de la Seda del s. XXI.


Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 56. Volumen V. Septiembre de 2019.

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