El viejo que perdió su caballo (Sàiwēng shī mă). Ilustración de Xavier Sepúlveda.

«El viejo que perdió su caballo» (‘Sàiwēng shī mă’)

La expresión china “cuando el viejo, en la frontera, perdió su caballo, ¿quién pudo haber acertado que ésa era una bendición disfrazada?” (塞翁失马,安知非福 Sàiwēng shī mă, ān zhī fēi fú), se aplica para indicar que no hay mal que por bien no venga. 

«Cuando el viejo, en la frontera, perdió su caballo, ¿quién pudo haber acertado que ésa era una bendición disfrazada?»

塞翁失马,安知非福

Había una vez un noble señor que vivía al borde de la frontera que limitaba con otros estados del norte al que todos llamaban respetuosamente Sai Weng (塞翁, venerable Sai), pues solía aportar perspectivas y puntos de vista muy particulares sobre los asuntos cotidianos, lo que marcaba diferencias con respecto a sus conciudadanos.

Un buen día, el señor Sai perdió su caballo. Aunque todos los vecinos se lo tomaron con gran pena, él dijo con mucha tranquilidad: “La pérdida de un caballo es algo malo, pero igual nos podría traer algo de suerte”.

En efecto, pocos días después el caballo perdido volvió junto a su amo con otro caballo de gran belleza. Los vecinos acudieron a felicitarle y el señor Sai dijo con pesar: “Nunca se sabe si esto puede ser el inicio de una desgracia”.

Su primogénito montaba este caballo a diario, hasta que un día se cayó de sus lomos y se rompió una pierna. Cuando los vecinos acudieron a consolar a la familia, el noble señor les dijo: “Mi hijo ha estado a punto de morir, pero solo se ha roto una pierna, señal de buena suerte”.

Un año después, las etnias del norte invadieron China y los jóvenes aldeanos fueron reclutados para acudir a la guerra. Todos menos el hijo de Sai que seguía convaleciente por culpa de su pierna rota.

Tras la difusión de esta anécdota, surgió un dicho que dice 塞翁失马,安知非福 (Sàiwēng shī mă, ān zhī fēi fú), literalmente “cuando el viejo, en la frontera, perdió su caballo, ¿quién pudo haber acertado que ésa era una bendición disfrazada?” Esto se aplica para indicar que no hay mal que por bien no venga, pues una pérdida puede resultar en una ganancia, o también bajo determinadas circunstancias o condiciones, las cosas malas pueden acabar bien y las buenas terminar mal. 

Más modismos chinos en Revista Instituto Confucio – ConfucioMag

“Taparse los oídos para robar una campana”

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  29. “Los jóvenes son dignos de respeto” (后生可畏, ‘hòushēngkěwèi’)
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  31. “Tener bien pensado un plan — El bambú está en el corazón” (‘Xiōng yŏu chéngzhú’, 胸有成竹)
  32. “Apagar la sed pensando en ciruelas” (‘Wàng méi zhǐkě’, 望梅止渴)
  33. «Contemplar el cielo desde el fondo de un pozo» (坐井观天, ‘Zuò jǐng guān tiān’)
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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 23. Volumen II. Marzo de 2014.
Leer este reportaje en la edición impresa

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