China en el siglo XXI, de Marcelo Muñoz de la editorial Centro de Estudios Financieros ofrece la mirada hacia el futuro del gigante asiático desde la experiencia personal de un emrpesario español conocedor de la idiosincracia china. Foto: 123RF.

«China en el Siglo XXI» de Marcelo Muñoz ofrece una exploración minuciosa y perspicaz de la emergencia de China como una superpotencia global en el mundo contemporáneo. Muñoz, con una trayectoria profesional destacada y una experiencia personal significativa en China desde 1978, aporta un análisis detallado de los factores cruciales que han impulsado a este gigante asiático a la vanguardia del escenario mundial. El libro es un estudio profundo que abarca una variedad de aspectos, desde la evolución del comunismo en China y su singular versión del socialismo, hasta el dinamismo de su economía digital y los avances en campos como la educación y la investigación.

Un reportaje de
Confuciomag
La experiencia personal de Marcelo Muñoz ha inspirado La China del siglo XXI (Ed. CEF, 2018) y que, solo por ello, ya merezca la pena leerlo. La autoría corresponde al empresario español Marcelo Muñoz (Jaraíz de la Vera, 1934) quien llegó a China en 1978. En este libro, junto con El enigma chino (2007) y China 2050 (2011), radiografía con precisión milimétrica todas las circunstancias que han llevado al gigante asiático a su “reemergencia”. Porque, como el mismo Muñoz advierte, «el ascenso de China no es una emergencia si nos atenemos a los datos históricos». Y solo una cifra lo avala: hasta casi la primera mitad del siglo XIX, el Producto Interior Bruto (PIB) chino ha representado entre una quinta parte y un tercio del de toda la humanidad.

China en el siglo XXI, de Marcelo Muñoz, editorial Centro de Estudios Financieros
China en el siglo XXI, de Marcelo Muñoz, editorial Centro de Estudios Financieros

Hay muchos números, datos, estadísticas y otras curiosidades, si bien no empañan el disfrute de una redacción que está planteada a la manera “socrática”, es decir, como si mantuviera una conversación con alguien que le formula preguntas y el autor las contesta razonadamente. Y, además, se permite pronosticar que “el siglo XXI es el siglo de China y será un paso importante en el progreso global”. En su exhaustivo repaso a la mayoría de indicadores socioeconómicos procedentes de aquella parte del mundo, no deja de lado lo que califica como “desafíos del siglo XXI” y que centra en retos para los próximos decenios como la educación superior, la protección medioambiental, la explosión turística, las relaciones internacionales, el proyecto global de la Nueva Ruta de la Seda y otros. Una apuesta personal en la que ha volcado, en este libro, su gran pasión profesional e intelectual: China.

China en el Siglo XXI, de Marcelo Muñoz: paisaje de la ciudad de Shanghai. Foto: 123RF.
China en el Siglo XXI, de Marcelo Muñoz: paisaje de la ciudad de Shanghai, uno de los símbolos del desarrollo chino. Foto: 123RF.

Los desafíos del siglo XXI

Este trabajo no solo contempla las transformaciones económicas y sociales de China, sino que también aborda desafíos contemporáneos como el cambio climático, los desarrollos en comunicación cuántica y la inteligencia artificial. Además, plantea interrogantes fundamentales sobre el modelo económico y político chino, su papel como potencia global emergente y su impacto en la globalización y el poder occidental. Asimismo, Muñoz reflexiona sobre la posición de España y Europa frente a este nuevo contexto global. La obra se convierte así en un testimonio crucial para comprender el progreso sin precedentes de China en el panorama mundial, presentando una visión equilibrada y profundamente informada de sus logros, desafíos y el potencial para el futuro. A través de esta lente, Muñoz sugiere que el siglo XXI podría marcar un período significativo en el progreso global, con China desempeñando un papel central.


Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 52. Volumen I. Enero de 2019.

Qinghai: Grullas de cuallo negro volando. Foto: 123RF.

Atravesada por la Ruta de la Seda, Qinghai es una provincia con una riqueza cultural e histórica indiscutible. Dado que la mayor parte de su territorio está ocupado por montañas y altiplanos, la elevación media supera los 3.000 m. Más del 40% de su población la forman diferentes minorías étnicas entre las que destacan los tibetanos, los hui, los mongoles, los tu o los salar.

Un reportaje de
Carolina Navarro Plata
罗悦柔
Aunque poco conocida para los turistas que llegan hasta China, las cumbres nevadas, largos ríos, lagos salados, vastas praderas, implacables desiertos y la gran riqueza de fauna y flora de Qinghai, la hacen perfecta para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Su nombre proviene del lago Qinghai (青海, Qīnghǎi), que literalmente significa “mar azul”, y constituye la concentración de agua salada más grande del país.

Quinghai: las altas montañas y las altiplanicies dominan las tierras salvajes y las reservas naturales de la provincia. Foto: 123RF.
Quinghai: las altas montañas y las altiplanicies dominan las tierras salvajes y las reservas naturales de la provincia. Foto: 123RF.

Situada en la zona occidental de China, la provincia se asienta en el noreste de la meseta de Qinghai-Tíbet. Al norte limita con Gansu, al sureste con Sichuan, al sur y oeste con Tíbet y al oeste y noroeste con Xinjiang. Con una extensión de más de 720.000 km2 es la cuarta provincia más grande de China. Sin embargo, su población es de más de 5.800.000 habitantes (est. 2014), lo que la convierte en la segunda con menor densidad de población del país.

Quinghai: el lago del mismo nombre que la provincia es uno de los principales reclamos turísticos. Foto: 123RF.
Quinghai: el lago del mismo nombre que la provincia es uno de los principales reclamos turísticos. Foto: 123RF.

Dado que la mayor parte de su territorio está ocupado por montañas y altiplanos, la elevación media supera los 3.000 m. Destacan las cadenas montañosas de Qilian, en el norte; Tanggula, en el sur; y Kunlun –con cumbres de más de 6.000 m–, en el centro. En el noroeste se sitúa la cuenca de Qaidam, con una extensión de más de 250.000 km2 y una elevación media de entre 2.400 y 3.000 m. En el centro de la misma se halla la marisma salina de Qarhan. Esta árida zona tiene una precipitación media anual de tan solo 100 mm.

Qinghai: Reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan. Foto: 123RF.
Qinghai: Reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan. Foto: 123RF.

En el sur se encuentra la reserva natural de los Tres Ríos o Sanjiangyuan (三江源自然保护区), una de las más grandes del planeta, y que recibe su nombre por ser el lugar donde nacen los cursos fluviales del Amarillo, Yangtsé y Lancang (conocido en su tramo inferior como “Mekong”). Además de los citados, recorren la provincia más de 270 ríos y 230 lagos. Por su riqueza hídrica, la reserva natural de los Tres Ríos es conocida como “la torre del agua de China”.

Qinghai: típicos y efíemros monumentos al lado del lago. Foto: 123RF.
Qinghai: típicos y efíemros monumentos al lado del lago. Foto: 123RF.

Aunque se dan grandes diferencias, debido a la variedad topográfica, en general predomina el clima continental y, por ello, la mejor época para visitarla es el periodo comprendido entre los meses de mayo a septiembre.

La provincia es muy fértil en recursos naturales y en ella habitan especies como el yak, el camello asiático, el oso pardo, el leopardo de las nieves, el asno salvaje asiático o la grulla de cuello negro. De entre los miles de tipos de plantas que crecen en Qinghai, cientos tienen usos en la medicina tradicional china. Destacan la Angelica sinensis o ginseng hembra, la Ephedra sínica y la popularmente conocida como “hongo de la oruga” (Ophiocordyceps sinensis). Los recursos minerales suponen una de las mayores fuentes de ingreso para su economía, pues tiene grandes reservas de petróleo y gas.

Qinghai: grullas de cuello negro, habituales en toda la provincia y en la Isla de los Pájaros. Foto: 123RF.
Qinghai: grullas de cuello negro, habituales en toda la provincia y en la Isla de los Pájaros. Foto: 123RF.

Uno de sus mayores atractivos es su gran diversidad étnica. Más del 40% de su población la forman diferentes minorías étnicas entre las que destacan los tibetanos, los hui, los mongoles, los tu o los salar. Esta variedad cultural se refleja claramente en la mesa con una gastronomía que combina estilos y sabores. Un lugar idóneo para empaparse al máximo de esta mezcla de aromas es Xining, la capital.

En la orilla de lago Qinghai. Foto: 123RF.
En la orilla de lago Qinghai. Foto: 123RF.

Sabores étnicos

Los productos estrella de la gastronomía de Qinghai son la carne de yak y de cordero, el “hongo de la oruga” y el pescado. Debido a su altitud, las verduras y frutas que se cultivan en la provincia son limitadas. Los métodos de cocción y las especias que se utilizan son el reflejo de la gran heterogeneidad étnica y cultural de su cocina. Algunos de los platos más afamados son los fideos de cordero salteados, los pastelillos de la luna de Qinghai, los jiaozi o empanadas chinas al estilo hui, y el yogur de leche de yak.

Lugares por descubrir

Xining (西宁) está situada en el noreste a una altitud aproximada de 2.275 m. En su día fue una importante parada en la Ruta de la Seda lo que contribuyó en gran medida a la prosperidad de la urbe. Durante siglos sirvió como una importante puerta de acceso desde las tierras de la Llanura Central hacia los Territorios del Oeste. Hoy en día, y gracias al desarrollo de las infraestructuras ferroviarias, continúa siendo un punto clave para garantizar las redes de transporte. Es aquí donde se encuentra la intersección entre las líneas férreas de Lanzhou-Qinghai y Qinghai-Tíbet. Además de ser el centro provincial de comunicaciones, es también el núcleo económico, educativo, político y cultural.

Qinghai: Mezquita Dongguan. Foto: 123RF.
Qinghai: Mezquita Dongguan. Foto: 123RF.

Para quienes visiten la capital son de parada obligatoria la mezquita Dongguan, construida originalmente en el siglo XIV; el templo taoísta de la Montaña del Norte, un lugar especial por sus grutas centenarias; y el monasterio Ta’er (conocido también como Kumbum), con más de 600 años de historia.

A unos 150 km de la capital se encuentra el Qinghai, que se formó hace millones de años. En la orilla oeste se encuentra la Isla de los Pájaros, que hoy en día es una península. Entre marzo y mayo se convierte en un lugar de culto para ornitólogos y amantes de la fotografía.

La industrial ciudad de Golmud, la segunda más grande de la provincia, se desarrolló durante la construcción de la autovía y el ferrocarril Qinghai-Tíbet. Este es el lugar de partida para explorar lugares de gran interés paisajístico como la marisma salada Qarhan, la cadena montañosa Kunlun o la Reserva Natural Nacional de Kekexili.


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 40. Volumen I. Enero de 2017.

El té de los Ocho tesoros no sólo necesita ocho incredientes, también requiere un juego de té de tres piezas: debajo está la base, en medio el cuenco de té y encima la tapa que lo cubre. Foto: 123RF.

El tradicional té de los ocho tesoros (八宝茶, bābǎochá) servido en un juego de té sanpaotai (三炮台), es muy popular en amplias áreas de China debido a sus beneficios sobre la salud: alimenta la energía yin y mejora las funciones pulmonares, alejando la sequedad de garganta.

El té de los ocho tesoros no se puede preparar ni servir como un té culaquiera. Requiere un juego de té de tres piezas: debajo está la base, en medio el cuenco de té y encima la tapa que lo cubre.. Foto: 123RF.
El té de los ocho tesoros no se puede preparar ni servir como un té cualquiera, como en la foto. Requiere un juego de té de tres piezas: debajo está la base, en medio el cuenco de té y encima la tapa que lo cubre.. Foto: 123RF.

Reportaje de
Zhao Le 
杨朔镔 
Durante los calurosos meses de verano, la gente prefiere tomar bebidas frías para refrescarse. Sin embargo, beber té también puede ayudar al cuerpo a refrigerarse y a aplacar la sed, ya que promueve la secreción de saliva y repone los fluidos corporales.

El té sanpaotai (三炮台) –también conocido como té del “cuenco tapado” (盖碗茶, gàiwǎnchá)– recibe su nombre del recipiente donde se sirve, un juego de té de tres piezas: debajo está la base, en medio el cuenco de té y encima la tapa que lo cubre. El conjunto se asemeja en su forma a la de una batería de artillería, de ahí su nombre (sanpaotai), que significa literalmente “tres piezas de artillería”. Entre los muchos tipos de té sanpaotai encontramos el de azúcar moreno, el verde con azúcar blanco, el de terrones de azúcar, el de tres sabores, el de cinco sabores y el de los ocho tesoros. Como bebida tradicional de la etnia hui, el té de los ocho tesoros (八宝茶, bābǎochá) servido en un juego de té sanpaotai, se suele utilizar para recibir a familiares y amigos en la provincia de Gansu y en la región autónoma hui de Ningxia. Son muchos los beneficios que este fragante y dulce té tiene sobre la salud: alimenta la energía yin y mejora las funciones pulmonares, alejando la sequedad de garganta. Por todo ello, es tan popular en muchas áreas de China.

¿Qué requisitos y pasos debemos seguir para preparar este aparentemente simple té tradicional? En este taller aprenderás a preparar una nutritiva taza de té de los ocho tesoros.

Ingredientes:

El té de los ocho tesoros se compone de alimentos comunes en la dieta china y que a su vez pueden aportar ciertos beneficios para la salud. La receta no se limita a los ocho ingredientes que presentamos, cada uno puede elegir otros ingredientes con similares beneficios para la salud.

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Azufaifas (红枣, hóngzǎo)
Reponen la energía vital, nutren la sangre y calman los nervios

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Bayas de goji (枸杞, gǒuqǐ)
Tonifican el hígado y el riñón y mejoran la vista

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Nueces (核桃, hétáorén)
Alivian las deficiencias y refuerzan el cuerpo, mejoran las funciones del cerebro y retrasan el envejecimiento

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Fruto del ojo de dragón (桂圆, guìyuán)
Nutre el corazón y el bazo, repone la energía vital y la sangre

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Sésamo (芝麻, zhīma)
Restablece la energía vital, fortalece y retrasa el envejecimiento

Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Pasas (葡萄干, pútaogān)
Renueva la sangre y calientan el riñón

Terrones de azúcar (冰糖, bīngtáng)Vigoriza el yin y promueven la secreción de saliva, estimulan los pulmones y paran la tos. Foto: 123RF.
Foto: 123RF.

Terrones de azúcar (冰糖, bīngtáng)
Vigoriza el yin y promueven la secreción de saliva, estimulan los pulmones y paran la tos

Hojas de té (茶叶, cháyè). Foto: 123RF
Foto: 123RF

Hojas de té (茶叶, cháyè)

Procedimiento:

  1. Enjuague con agua caliente el cuenco de té, la tapa y el platillo.
  2. Ponga la mezcla del té de los ocho tesoros en su recipiente.
  3. Vierta agua hirviendo, agite el cuenco suavemente con la tapa cerrada, y después deseche el agua. Vierta de nuevo agua hirviendo sobre el borde del cuenco; cúbralo con la tapa y espere a que repose.
  4. Sujete el platillo con la mano izquierda. Con la mano derecha, sujete el cuenco y la tapa. Recline el cuenco y sorba el té lentamente. Humedecerá su garganta, refrescará su mente y reducirá su nivel de estrés, proporcionándole una sensación relajante.
Cuenco para el té sanpaotai. Foto: 123RF.
Cuenco para el té sanpaotai. Foto: 123RF.

El cuenco tapado. El juego de té sanpaotai:

El cuenco tapado también se conoce como “cuenco de las tres virtudes” (三才碗, sāncáiwǎn). La tapa representa el cielo, el platillo la tierra y el cuenco las personas. En su conjunto los tres simbolizan la relación armoniosa entre el hombre y la naturaleza.

Más sobre el té chino en ConfucioMag:

Todo sobre el té chino


Revista Instituto Confucio 33

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 33. Volumen VI. Noviembre de 2015.

El té maofeng

El té maofeng, uno de los diez mejores tés de China, proviene de la montaña de Huangshan, al sur de la provincia de Anhui. La humedad y sus más de 700 m de altitud hacen que sea un lugar privilegiado para la cosecha de esta preciada infusión de hojas verdes.

El té maofeng (毛峰茶). crece con gran humedad a más de 700 metros de altitud. Foto: 123RF.
El té maofeng (毛峰茶). crece con gran humedad a más de 700 metros de altitud. Foto: 123RF.

Reportaje de
Cristina Amat
帝娜
En Huangshan (黄山; literalmente “Montaña Amarilla”), al sur de la provincia de Anhui, se puede encontrar uno de entre los diez clasificados como mejores tés de China: el té maofeng (毛峰茶). La humedad y sus más de 700 metros de altitud hacen que sea un lugar privilegiado para la cosecha de esta preciada infusión de hojas verdes. Su nombre “maofeng” hace honor tanto a la fina película de pelo (, máo) blanco que recubre sus hojas, como al paisaje característico de la Montaña Amarilla, con pinos de peculiares formas que crecen en la mismísima cima de la montaña (, fēng). Un buen número de literatos han sido atraídos por la belleza y la majestuosidad de sus numerosas cimas. Diferentes poetas como Li Bai (李白, 699-762), Jia Dao (贾岛, 779-843), Du Xunhe (杜荀鹤, 846-906) o Zheng Zhen (1199-1262), dedicaron a estas montañas algunos de sus versos:

Amanecer en la Montaña Amarilla.
Zheng Zhen

Treinta y seis extraños picos,
Inmortales con negros penachos.
El sol de la mañana ilumina las copas de los árboles,
En este mundo celestial de montañas.
Habitantes de China, ¡alzad la mirada!
Por mil años van y vienen las grullas.
Recogiendo la leña de lugares lejanos
Arrancando de sus grietas maderos.

El té maofeng es protagonista de algunos grandes poemas, cmo el de Zeng zeng, donde lo relacionan con las grullas. Foto: 123RF.
El té maofeng es protagonista de algunos grandes poemas, cmo el de Zeng zeng, donde lo relacionan con las grullas. Foto: 123RF.

Estas montañas sirvieron de inspiración literaria y artística así como de patria para el té maofeng. La mejor época del año para recoger las hojas de esta variedad es al principio de la primavera, justo antes de la fiesta de Qingming, la fecha que marca el comienzo de la temporada de las actividades agrícolas. Este té es tan especial que solo se recogen exclusivamente el brote y las dos hojas contiguas (que además han de ser de idéntico tamaño). Se enrollan de tal manera que se puede apreciar una fina capa aterciopelada y sedosa de apariencia brillante. El té de mayor calidad es elaborado en el mismo día que se recoge. A continuación, se procede a tostarlo en una sartén profunda, donde se saltea y agita manualmente a gran velocidad (aproximadamente unas 60 veces por minuto). Esta fase detiene el proceso de oxidación de las hojas y establece su calidad, ya que es la habilidad del manipulador la que determinará su punto óptimo: ni demasiado crudo ni excesivamente tostado. Su secado comienza a 90ºC y finaliza a 60ºC. Para su óptima degustación se recomienda utilizar un vaso de cristal o de porcelana. Popularmente se dice que la primera taza de este té verde es aromática, la segunda dulce y la tercera garantiza un sabor más intenso. El té maofeng posee las características antioxidantes de todo té verde, estimula el sistema nervioso y reduce la presión arterial.

El té maofeng necesita para su óptima degustación una juego de cristal o de porcelana. Ftoo: 123RF.
El té maofeng necesita para su óptima degustación una juego de cristal o de porcelana. Ftoo: 123RF.

Gran parte de los tés más destacados de China están envueltos en leyendas y el de maofeng no es una excepción. Según la tradición, en la remota area de Huangshan vivían una bella joven recolectora de hojas de té y un joven y apuesto estudiante. Ambos no tardaron en enamorarse aunque su relación no iba a ser fácil. El terrateniente también tenía sentimientos hacia la chica y, abusando de su poder, quería a toda costa casarse con ella. Para ello, fue a ver a los padres de la hermosa recolectora y consiguió que le cediesen a su hija en matrimonio. Ella acudió la noche previa a la boda a casa de su enamorado y descubrió, horrorizada, que el propietario de las tierras lo había asesinado cobardemente. La joven lloró durante días y noches hasta que ella misma acabó convirtiéndose en lluvia. Y no paró de llover hasta que, bajo sus lágrimas, nació la primera planta del exquisito té de maofeng

Y no paró de llover hasta que, bajo sus lágrimas, nació la primera planta del exquisito té de maofeng. Foto: 123RF.
Y no paró de llover hasta que, bajo sus lágrimas, nació la primera planta del exquisito té de maofeng. Foto: 123RF.

Más sobre el té chino en ConfucioMag:


Revista Instituto Confucio 31

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 31. Volumen IV. Julio de 2015.

Un primer origen de Wang se encuentra en los descendientes del soberano Zhou Wenwang (1152-1056 a.C.), Foto: Wikipedia.

Actualmente Wang (, rey) es el apellido más frecuente de China. En los primeros estados, el máximo gobernante no recibía el nombre de “Emperador”, sino el de “Hijo del cielo”, “Soberano” o “Rey” (). Es más que probable, por tanto, que el origen del apellido Wang provenga de los descendientes de los primeros soberanos de la antigua China.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
En nuestra serie de artículos sobre el origen y las características de los apellidos chinos, en este número le toca el turno al patronímico Wang. En primer lugar, el carácter Wang (, rey) es especial. Se trata de un carácter pictográfico que representa la imagen de un hacha: el trazo horizontal inferior es el filo, el intermedio el mango y el superior el ornamento tallado. Este tipo de hacha no era un arma sino un objeto ceremonial que simbolizaba el carácter sagrado del rey. En los primeros estados, el máximo gobernante no recibía el nombre de “Emperador”, sino el de “Hijo del cielo”, “Soberano” o “Rey” (). Es más que probable, por tanto, que el origen del apellido Wang provenga de los descendientes de los primeros soberanos de la antigua China.

Según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas, en 2014 Wang se convirtió en el apellido más frecuente del país. De hecho, alcanza al 7,41% de la población de la etnia han y, en cifras absolutas, a casi 93 millones de personas. El origen de este apellido es muy amplio y se cuentan numerosos personajes famosos entre sus filas.

周文王 Zhou Wenwang
周文王 Zhou Wenwang. Foto: Wikipedia.

Un primer origen de Wang se encuentra en el apellido Ji (). Los descendientes del soberano Zhou Wenwang (1152-1056 a.C.), cuyo nombre oficial era Ji Chang, dieron lugar a tres ramas de sucesión con esta denominación. La primera fue iniciada por su 15º hijo Bi Gonggao, que adoptó el apellido Wang por sus orígenes reales. La segunda se originó con Ji Jin, príncipe heredero del soberano Ling Wang de la dinastía Zhou Oriental. A causa de sus desavenencias con el soberano, fue desprovisto de todos sus derechos reales y se convirtió en un ciudadano común. Sin embargo, siguió siendo conocido por todos como “el de la casa real”, por lo que posteriormente adoptó el apellido Wang. La tercera noción hace referencia al estado de Wei durante el periodo de los Reinos Combatientes (战国时代, 475-221 a.C.). Wei Wuji, más conocido como Xin Lingjun, fue un famoso militar y político hijo del rey Wei Zhaowang. Tras la destrucción del estado, a sus descendientes se les continuó llamando como “los de la casa real”, por lo que finalmente comenzaron a utilizar el apellido Wang.

王昭君 Wang Zhaojun
王昭君 Wang Zhaojun. Foto: Wikipedia.

Otro posible origen de Wang proviene del apellido Zi (). A finales de la dinastía Shang, el último emperador Zhou Wang (1105-1045 a.C.) fue una persona libertina y sin principios. Su primer ministro, Bi Gan, intentó aconsejarle en numerosas ocasiones, razón por la cual fue ejecutado. Posteriormente, y como Bi Gan fue príncipe (王子, wángzǐ), sus descendientes comenzaron a utilizar Wang como nombre de la rama familiar, tomándolo más tarde como apellido.

Además, muchos emperadores otorgaron frecuentemente el apellido Wang. Y también fue habitual que muchos miembros de las casas reinantes de los reinos de minorías étnicas lo eligieran preferentemente por sus connotaciones de realeza y evidente conexión con el emperador. Incluso muchos que no pertenecían a la casa real lo escogían por el prestigio que suponía apellidarse Wang.

Wang Jian. Retrato dinástico. Foto: Wikipedia
Wang Jian. Retrato dinástico. Foto: Wikipedia

Durante la dinastía Jin Oriental (东晋, 317-420) vivió el famoso calígrafo Wang Xizhi (303-361), cuya obra Prefacio de la colección del pabellón de las orquídeas está considerada “la más hermosa caligrafía bajo el cielo”. Se cuenta que empezó a aprender esta disciplina a los siete años y desde entonces se dedicó a ella con ahínco. A menudo practicaba junto a un estanque, cuyas aguas quedaban tintadas de negro cada vez que iba. Una vez que tuvo que cambiar la tabla de madera sobre la que escribía, el carpintero se quedó estupefacto ante la fuerza de los trazos del pincel que habían dejado surcos de casi un centímetro de profundidad en la madera. Esta historia dio origen al refrán “desgastar un tercio de la madera”. Wang Xizhi estudió con reconocidos calígrafos y copió con gran esmero innumerables obras antiguas para aprender de los grandes maestros, lo que le permitió dominar a la perfección el arte de la escritura y crear su propia escuela. Continuó y desarrolló los estilos Li, Cao, Jie y Xing, e influyó profundamente en las generaciones posteriores que siguen utilizando hoy en día como modelo de estudio la obra Prefacio de la colección del pabellón de las orquídeas y a quien veneran como “Dios de la caligrafía”.

王安石 Wang Anshi
王安石 Wang Anshi. Foto: Wikipedia.

El famoso erudito y político de la dinastía Song Septentrional (北宋, 960–1127), Wang Anshi (1021-1086), es conocido en China como “el reformador del siglo XI”. Desde niño destacó por su gran inteligencia, amor a la lectura, portentosa memoria y talento. Con un estilo literario de estructura rigurosa, densidad ideológica y brillante lógica, escribió numerosos ensayos en los que retrató los males y contradicciones de la sociedad de su época. Se le considera uno de los “ocho maestros de la dinastía Tang y Song”. Ejerció durante mucho tiempo como funcionario local, lo que le permitió adquirir una profunda comprensión de los viejos vicios y malas prácticas de la época. Esto le llevó a escribir una misiva al emperador, la llamada “Carta de los diez mil caracteres”, en la que expuso la urgencia y necesidad de modificar las leyes, pero no encontró reconocimiento por ello. Más tarde, con el ascenso del nuevo emperador, fue promocionado rápidamente hasta el puesto de viceprimer ministro. Wang Anshi no defraudó la confianza depositada en él, pues fue el adalid de una profunda reforma de la economía, el ejército y los exámenes imperiales que sirvió para corregir en gran parte los problemas que él mismo había señalado. En cierta medida, Wang Anshi ayudó a cambiar la situación de debilidad de la dinastía Song del Septentrional y contribuyó notablemente a reforzar social y militarmente el estado.

Otros personajes históricos famosos, de apellido Wang, fueron los generales del reino de Qin de finales del periodo de los Reinos Combatientes, Wang Jian y Wang Bi; una de las “cuatro mujeres más bellas” de la antigua China, Wang Zhaojun; el pensador y teórico literario de la dinastía Han Oriental (东汉, 25-220 d.C.), Wang Chong; el destacado agrónomo de la dinastía Yuan (, 1279-1368), Wang Zhen; los famosos poetas de la dinastía Tang (, 618-907), Wang Zhihuan y Wang Changling; y el pintor y poeta de finales de la dinastía Yuan, Wang Mian. 

Más sobre los apellidos chinos:


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 43. Volumen IV. Julio de 2017.

Emperador Yao por Kanō Sansetsu. Foto: Wikimedia Commons, dominio público.

El apellido Liu (, liú) es el cuarto más común entre los apellidos chinos y ha sido el más frecuente entre los emperadores chinos. Su significado original proviene de un tipo de hacha de combate de gran tamaño. Según la mitología china, Pangu creó el Universo y el ser humano usando el hacha gigante “Liu” para separar Cielo y Tierra.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
El apellido Liu (, liú) es uno de los más comunes y extendidos de China. Su significado original proviene de un tipo de hacha de combate de gran tamaño. Según la mitología china, Pangu creó el Universo y el ser humano usando el hacha gigante “Liu” (1) para separar Cielo y Tierra.

El primer posible origen del apellido Liu

Los orígenes principales del apellido Liu podrían ser tres. El primero deriva de Qi, uno de los apellidos que adoptaron los descendientes del emperador Yao. Posteriormente, esta progenie recibió la que fuera tierra natal de Yao, el reino de Liu (), que se halla actualmente en el condado Tang de Baoding, en la provincia de Hebei. Con el paso del tiempo, el nombre del reino acabó convirtiéndose en su apellido y, por ello, los historiadores lo consideran el verdadero origen del apellido Liu.

Apellido Liu: Emperador Yao del reino de LIu, probable origen del apellido.
Apellido Liu: El emperador Yao del reino de LIu es el probable origen del apellido. Retrato del emperador Yao dibujado por Ma Lin.. Foto: Wikimedia Commons, dominio público.

El segundo posible origen

El segundo posible origen procede del apellido Ji de los descendientes de Zhou Taigong, el abuelo paterno de Zhou Wuwang que, tras morir, su sucesor Zhou Chengwang concedió la región Liuyi (刘邑) a su hijo pequeño. Sus herederos adoptaron el apellido Yi, pero las generaciones posteriores lo cambiaron finalmente por Liu.

El tercer posible  origen

Y el tercer supuesto origen es la evolución que se produce a partir de otros apellidos o como uno otorgado por el emperador. Liu Bang, el primer emperador de la dinastía Han (, 206 a.C. – 220 d.C.), otorgó su apellido Liu a sus ministros Lei Jing y Xiang Bo. Cuando dudaba de si debía tomar Guanzhong para convertirse en emperador, Lei Jing le ayudó a planificar la estrategia que acabaría dándole la victoria. Para recompensar sus méritos, una vez en el trono, Liu Bang le concedió a Lei Jing su apellido, que posteriormente fue adoptado por sus descendientes.

Por su parte, Xiang Bo lo recibió tras proteger y salvar la vida de Liu Bang en el famoso banquete de Hongmen. Tras convertirse en emperador y para apaciguar las relaciones con el pueblo xiongnu, Liu Bang concedió en matrimonio al líder de los xiongnu una princesa han. Según la costumbre xiongnu, los miembros de la nobleza usaban el apellido materno. Por ello el linaje que dio dicha unión pasó a utilizar el apellido Liu.

Durante la dinastía Wei Septentrional (北魏, 386-534), el emperador Xiao Wendi trasladó la capital a Luoyang y transformó los apellidos compuestos de la etnia xianbei en Liu. Además, otras minorías étnicas que se adentraron en las planicies centrales también transformaron en Liu algunos de sus apellidos.

Liu Lei

Liu también ha estado asociado en la historia a personajes famosos, como Liu Lei, que fue el jefe de una tribu de la antigua China y descendiente directo del emperador Yao. Se cuenta que después de nacer tuvo los puños apretados hasta los tres años y, cuando los abrió, vieron que en las palmas de las manos tenía unas marcas de nacimiento con la forma de los caracteres “Liu Lei” (留累). Antiguamente, esos caracteres se usaban indistintamente por lo que, aunque no era su apellido original, acabó usando el nombre Liu Lei. Posteriormente, sus descendientes utilizaron Liu como apellido.

Los dragones y Liu Ley en el siglo 16 antes de Cristo

El emperador Kong Jia de la dínastía Xia (, 2070-1600 a.C.) fue obsequiado con dos parejas de dragones de los ríos Amarillo y Han. Enseguida, Kong Jia decició hacer de ellos su medio de transporte. Al conocer la noticia, Liu Lei se prestó de forma voluntaria para cuidar y entrenar a estos animales. Como hizo un excelente trabajo el emperador le asignó el apellido “dragón imperial” y le otorgó las tierras de Shiwei (actualmente el condado Hua de Henan). Al cabo de cuatro años uno de los dragones murió. Liu Lei decidió cocinar su carne y regalársela al emperador, quien la encontró exquisita y solicitó insistentemente a Liu Lei que le proporcionara más.

Para no poner en peligro a su clan, Liu Lei decició abandonar la capital junto con toda su familia para ocultarse cerca del lago Zhaoping al sur de Lushan. Al fallecer fue enterrado en la montaña Yao (2) del condado de Lushan. Desde entonces, los descendientes del apellido Liu consideran esta cumbre como la tierra originaria de sus ancestros.

Liu Bang
Liu Bang en un grabado antiguo original. Foto: Wikimedia commons, dominio público.

Liu Bang (256-195 a.C.), el iniciador de la dinastía Han

Otro personaje histórico famoso de apellido Liu fue Liu Bang (256-195 a.C.), el iniciador de la dinastía Han, citado anteriormente. En la historia china está considerado como un excelente gobernante y un sobresaliente estratega y militar. De origen humilde, a finales de la dinastía Qin (, 221-206 a.C.) reunió a tres millares de hombres para levantarse contra el régimen opresor. Tras años de continuas luchas, finalmente venció a todos los caudillos militares y estableció la dinastía unificada Han.

Una vez en el poder reprimió las rebeliones de los antiguos príncipes feudales para consolidar la unidad recién conseguida. Al mismo tiempo comenzó a recuperar rápidamente a la sociedad del estado de miseria en el que se encontraba desde finales de Qin, e incluso desde el periodo de Primaveras y Otoños y los Reinos Combatientes. Liu Bang hizo una contribución decisiva a la unificación de la etnia han, al fortalecimiento del país y a la protección y desarrollo de esta cultura.

El desarrollo del apellido Liu

Tras cuatro siglos de unificación Han, el apellido Liu se desarrolló rápidamente y se extendió ampliamente por toda China. De ahí la letra de esta popular canción: “En todas partes Liu”.

Zhang, Wang, Li, Zhao,
en todas partes Liu,
generación tras generación,
grandes hombres sin excepción

Según las últimas encuestas de población, Liu es el cuarto apellido más común del país y ha sido el más frecuente entre los emperadores chinos. A lo largo de un milenio, y durante una decena de distintos reinados, un total de 59 emperadores ostentaron este apellido clave en el desarrollo de la historia china. 

Notas

(1). El caracter tradicional de Liu está compuesto por (mǎo, “brotes de hierba”), (jīn, “metal”) y (dāo, “cuchillo”), de ahí su significado.

(2). La montaña Yao del municipio de Pingdingshan, en la provincia de Henan, es famosa porque Liu Lei construyó allí un santuario en honor al emperador Yao. En la montaña hay una gran roca erigida verticalmente con forma humana. La leyenda señala que es el espíritu de Liu Lei que al morir se transformó en piedra. Por esta razón a esta cumbre se la conoce también como la “montaña del hombre de piedra”.

Más sobre los apellidos chinos:

Pistas sobre el origen de los apellidos en China

Origen de los apellidos chinos (III): Zhang (张)

Origen de los apellidos chinos (IV): Wang (王, rey)



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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 41. Volumen II. Marzo de 2017.

apellidos en China

En los nombres propios chinos se coloca antes el apellido y después el nombre. Por costumbre, los apellidos en China se heredan del padre. En la antigua China las mujeres adoptaban el apellido del marido. En la China moderna, sin embargo, las mujeres conservan su propio apellido.

Un reportaje de
Liu Yanqin
刘艳琴
Los apellidos en china son un importante componente cultural de la familia. Influye en todos sus miembros. Cuando dos personas se conocen por primera vez, si poseen el mismo apellido tanto si tienen lazos de sangre como si no, son muy cordiales entre sí. Bromean con la expresión “hace 500 años fuimos familia”. Incluso llegan a indagar en sus orígenes a partir de los nombres de pila que contienen caracteres heredados de generación en generación. Si el orden de estos se corresponde, se puede averiguar la posición en la familia. Gracias a los caracteres fijos, la gente puede encontrar a sus parientes lejanos. Hay familias que celebran anualmente reuniones para honrar a sus ancestros.

Los caracteres fijos que se heredan en los nombres

Parte del nombre de pila de algunas familias viene previamente determinado incluso antes de que las generaciones futuras hayan nacido. Así, para los nombres de pila compuestos por dos caracteres, uno de ellos es fijo. Y fue elegido por un ancestro de gran prestigio que redactó una lista con decenas de caracteres. Estos caracteres tienen un orden determinado. Así se puede saber con facilidad de qué generación viene un miembro de la familia porque van cambiando a través del tiempo. Por ejemplo, los nombres de la 75ª generación de descendientes de Kong Zi (孔子, Confucio). Todos incluyen el carácter Xiang (). Los de la 76ª generación incluyen el carácter Ling (). Este es el caso del exjugador de ping-pong llamado Kong Linghui (孔令辉).   

apellidos en China
Los nombres de la 75ª generación de descendientes de Kong Zi (孔子, Confucio) todos incluyen el carácter Xiang (祥), y los de la 76ª generación incluyen el carácter Ling (令). Este es el caso del exjugador de ping-pong llamado Kong Linghui (孔令辉).

Apellidos de uno, dos y tres o más caracteres

La mayoría de los apellidos en China están compuestos por un único carácter, como es el caso de Wang y Zhang. Pero también hay apellidos de dos caracteres, como por ejemplo: Sima (司马), Shangguan (上官) o Dongguo (东郭). Los apellidos de uno y dos caracteres son los más frecuentes en la etnia han, mientras que los de tres o más son propios de las etnias minoritarias. Es el caso de los apellidos Aisin-Gioro (爱新觉罗) y Borjigin (博尔济吉特), entre otros. Esto son transcripciones fonéticas de los nombres originales.

Los apellidos en China para la mujer

Antiguamente, los apellidos en China pasaban del hombre a la mujer después del matrimonio. Por ejemplo, cuando una mujer con el apellido Zhang () se casaba con un hombre que tenía el apellido Wang (), su nombre pasaba a ser Wang Zhangshi (王张氏). Aquí, “shi” () indica que el apellido original de la mujer era Zhang.

apellidos en China
Ilustraciones de Xavier Sepúlveda

 

Origen de los apellidos chinos (II): Liu (刘, ‘liú’)

Origen de los apellidos chinos (III): Zhang (张)

Origen de los apellidos chinos (IV): Wang (王, rey)


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 40. Volumen I. Enero de 2017.

Wang wei: El influjo de la tradición budista es decisivo tanto en la obra como en la vida del poeta. En la foto, una de las pinturas de la joya budista china de las grutas de Mogao. Foto: 123RF.

Wang Wei (王维, 699-761 d.C.) fue un famoso poeta, músico, pintor y estadista de la dinastía Tang, en cuya obra poética destaca la contemplación silenciosa de la naturaleza como fuente del conocimiento de la esencia del propio ser.

Reportaje de
Agustin Alepuz

夏海明 
 
La  contemplación silenciosa de la naturaleza es, como han señalado muchos artistas y místicos a lo largo de la historia, la fuente del conocimiento de la esencia del propio ser. Esta verdad inefable subyace también en la poesía y el pensamiento clásicos chinos, en los que los sentimientos más profundos e indescriptibles son expresados de forma lacónica, con sugestiones que aluden a la totalidad que rodea al individuo. Es precisamente en este aspecto en el que destaca el poeta Wang Wei (王维, 699-761 d.C.), fuertemente imbuido en las tradiciones del taoísmo y del budismo chan (zen) que cristalizaron durante el periodo histórico de la dinastía Tang (618-907 d.C.).

Esta importante figura de la poesía china era originaria de Puzhou (蒲州), localidad que actualmente se la conoce con el nombre de Yongji (永济), y situada en lo que hoy en día es la provincia de Shanxi. De hecho, y pese a destacar por sus poemas, Wang Wei no se dedicó exclusivamente a la literatura, sino que también cultivó otras artes, como la pintura o la música, lo cual no era del todo inusual en aquella época, considerada de forma unánime como la Edad de Oro de la cultura china.

Wang Wei
Wang Wei: retrato de Fu Sheng. Foto: Wikipedia.

Tras servir durante años como funcionario en la corte de los emperadores Tang, el estallido de la rebelión de An Lushan y la pérdida de su cargo supusieron un cambio en la vida de Wang Wei. Fue encarcelado acusado de traición. Más tarde, y después de recuperar su cargo en la administración y llegar al puesto de ministro, abrazó la fe budista y se entregó a la contemplación. De este estilo de vida envuelto en la quietud nace la inspiración para sus composiciones, que recogen el lado más plástico de los paisajes y el sentido místico del silencio.

空山不见人  Kōng shān bù jiàn rén,
但闻人语响。  Dàn wén rén yǔ xiăng.
返景入深林,  Făn jĭng rù shēn lín,
复照青苔上。  Fù zhào qīng tái shàng.

No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
La luz poniente entre las ramas.
El musgo la devuelve, verde.

[Traducción de Octavio Paz]

 Este poema, titulado “Cercado de los ciervos” (鹿柴, Lù chái), es probablemente la obra más emblemática de Wang Wei, y posee varios de los rasgos que caracterizan su estilo, como la transmisión de una fuerte carga lírica a través de imágenes de la naturaleza cambiante. Esta composición está incluida en la recopilación “Poemas del río Wang” (辋川集, Wǎngchuān jí), formada por 20 composiciones de cuatro versos cada una, que a su vez están compuestos por cinco caracteres. David Hinton, uno de los traductores más importantes de la obra de Wang Wei al inglés, citado por Alejandro Pescador en su artículo “Octavio Paz y el budismo de Wang Wei” (2008), opina que este poema es el más famoso de este autor “porque constituye la más pura expresión del budismo zen que se encuentra en el núcleo de toda la poesía de Wang Wei”. En efecto, al leer este poema uno tiene la impresión de que no existe un sujeto claro, sino que la voz del hombre se pierde en la inmensidad de la naturaleza hasta disolverse, de modo similar a la desaparición del ego durante la meditación zen.

El influjo de la tradición budista es decisivo tanto en la obra como en la vida del poeta, que tras años de dedicación a la causa pública, inició una vida de retiro. El budismo había llegado a China durante la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), como resultado de los crecientes intercambios entre el Imperio Chino y las civilizaciones de Asia Central, lo que dio lugar a una sociedad cada vez más cosmopolita y avanzada gracias al flujo de mercancías y de ideas. Más tarde, en el clima de apertura al exterior que promovió el florecimiento de la cultura durante la dinastía Tang, los miembros de la aristocracia del momento se erigieron como los máximos patrocinadores de la cultura y la religión, lo cual a su vez propició un ambiente adecuado para que prosperaran las diferentes artes.

Wang Shimin: "Después de 'Nieve sobre ríos y montañas' de Wang Wei". Dinastía Qing. Foto: Wikipedia.
Wang Shimin: «Después de ‘Nieve sobre ríos y montañas’ de Wang Wei». Dinastía Qing. Foto: Wikipedia.

Coetáneo de otras importantes figuras de la poesía china como Li Bai (李白, 701–761) o Du Fu (杜甫, 712–770), Wang Wei vivió la época dorada de la lírica china, marcada por grandes dosis de sofisticación y exquisitez que llevaron a la poesía de aquella época a un nuevo nivel que sería recordado durante toda la historia china posterior. Sin embargo, no era tan sólo el grado de refinamiento de la poesía, sino también su estatus en la sociedad de la época: no había en aquel tiempo ninguna persona mínimamente culta que no estuviera versada en el arte poético y que no compusiera sus propias estrofas, incluso para asuntos tan mundanos como puede ser la comunicación diaria con amigos o compañeros de trabajo. La poesía, en cierto modo, era un arte que mantenía unida a la sociedad, y que desempeñaba el mismo papel de catalizador de las emociones que el que puede tener la música popular en la actualidad.

萋萋芳草春绿, Qī qī fāng căo chūn lǜ,
落落长松夏寒。 Luò luò cháng sōng xià hán.
牛羊自归村巷, Niú yáng zì guī cūn xiàng,
童稚不识衣冠。 Tóng zhì bù shí yī guān.

Densa y fragante, la hierba verdea en primavera.
Altos y umbrosos, los pinos refrescan en verano.
Bueyes y ovejas vuelven solos por la calle de la aldea.
Niños y mozos ignoran todo el birrete de mi atavío.

[Traducción de Anne-Hélène Suárez]

Una de las traducciones más recientes de los poemas de Wang Wei al español es la edición de Pilar González España de la obra “Poemas del río Wang” para la Editorial Trotta, de la cual merece la pena rescatar los siguientes versos:

文杏裁为梁,  Wén xìng cái wéi liáng,
香茅结为宇。  Xiāng máo jié wéi yŭ.
不知栋里云,  Bù zhī dòng lĭ yún,
去作人间雨。  Qù zuò rén jiān yŭ.

Un albaricoquero veteado
partido
forma el dintel.

Un montón de juncos perfumados
anudados
forman la techumbre.

Ignoro si esa nube
por el tejado entrecortado

se irá

para derramar su lluvia
entre los hombres.

[Traducción de Pilar González España]

Una de las cosas que más se mencionan al hablar de poesía china, y en la que se insiste en ediciones como la mencionada más arriba, es la dificultad para trasladar al español una lengua tan ambigua y llena de posibles interpretaciones como el chino clásico. No en vano, en lengua española contamos con varias traducciones distintas de las obras de Wang Wei, entre las que destacan las de J. Ignacio Preciado Ydoeta y Clara Janés (“Poemas del río Wang”, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 1999), Anne-Hélène Suárez (“99 cuartetos de Wang Wei y su círculo”, Editorial Pre-Textos, 2000) y Guillermo Dañino (“La montaña vacía”, Hiperión), además de la mencionada más arriba, las cuales difieren mucho entre sí.

Según indica Pilar González España en el prólogo, la traducción literal “no sólo perjudica extremadamente a la percepción que pueda tener el lector occidental de la lengua china, sino que, además, deforma completamente el mensaje, en este caso, poético. El lector chino, al leer un poema, va comprendiendo el significado del mismo a través de bloques semánticos, como ocurre con cualquier otra lengua occidental”. La traducción literal nunca es recomendable, pero en este caso no sólo es contraproducente, sino que es directamente imposible. Y no sólo por cuestiones formales como la rima o la métrica: el sentido mismo del poema queda mutilado en la traducción.

Traducir es, ante todo, interpretar. Por ello resulta muy ambicioso intentar encerrar el sinfín de posibilidades de un poema clásico chino. En ocasiones quizás valga más callar y dejar que fluya el silencio de las palabras en su lengua original, como nos enseñan los poemas de Wang Wei.


Revista Instituto Confucio 30

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Consultar número 30. Volumen III. Mayo de 2015.

El bambú es uno de los 4 caballeros del arte chino. Foto: 123RF.

En China se califican como «los cuatro caballeros del reino vegetal» a la flor del ciruelo (梅, méi), a la orquídea (, lán), al bambú (竹, zhú) y al crisantemo (菊, ). Desde la antigüedad, estas cuatro flores han sido las favoritas del pueblo chino gracias a sus elegantes cualidades y por haber sido el tema principal en la pintura tradicional china, un símbolo y un reflejo fiel de la cultura del país.

Un reportaje de
Wang Danruo
王丹若
Cuando hablamos de “Los cuatro caballeros del reino vegetal” nos referimos a la flor del ciruelo (梅, méi), a la orquídea (, lán), al bambú (竹, zhú) y al crisantemo (菊, ). Desde la antigüedad, estas cuatro flores han sido las favoritas del pueblo chino gracias a sus elegantes cualidades y por haber sido el tema principal en la pintura tradicional china, un símbolo y un reflejo fiel de la cultura del país. Todo esto tiene relación directa con las propiedades naturales de dichas flores –similares a las virtudes humanas– y con el aprecio mostrado por los literarios chinos durante cada época histórica. Los antepasados ya observaron una personalidad subjetiva muy fuerte, un sentimiento moral y unas connotaciones culturales en “los cuatro caballeros del reino vegetal”. Mediante cantos, poemas y descripciones, se convirtieron en el tema perfecto para expresar las emociones a través de los objetos.

Crisantemo amarillo
Crisantemo (菊)  amarillo. Foto: 123RF.
Crisantemo azul
Crisantemo (菊)  azul. Foto: 123RF.
Crisantemo blanco
Crisantemo  (菊) blanco. Foto: 123RF.
Crisantemo rojo
Crisantemo (菊)  rojo. Foto: 123RF.

Dentro de la categoría floral y aviar de la pintura tradicional china, la flor del ciruelo, la orquídea, el bambú y el crisantemo son los temas favoritos de los pintores habidos a lo largo de las diversas dinastías chinas. Esto refleja el carácter simbólico de la pintura china, una de sus características principales de este arte. Según el concepto tradicional chino, estas flores y plantas poseen una gran moral, igual que los caballeros de antaño. Para los chinos, el ciruelo florece en invierno, desafiando el frío penetrante, símbolo de la fuerza inquebrantable de los caballeros. La orquídea, la cual crece únicamente en los valles profundos y apartados, junto con su agradable fragancia, representa la integridad personal y la independencia de los caballeros. El bambú está vacío por dentro y es muy duro por fuera, lo que simboliza la modestia y la moral elevada de los caballeros. Por su parte, el crisantemo florece en otoño luchando contra el viento y la escarcha, lo que representa la rebeldía, el orgullo, lo puro y lo notable de los caballeros.

La flor del ciruelo florece a finales del invierno y a principios de la primavera, lo que hace que tanto a ella como al pino y al bambú se les conozca como “los tres amigos del invierno”, es decir, son tres plantas que se pueden contemplar en el pleno invierno con todo su esplendor. La flor de ciruelo está considerada como un símbolo de buen agüero y contemplarla a finales de invierno da sensación de templanza, igual que si ya se estuviera en primavera. Su empeño por luchar contra el frío, la escarcha y la nieve, y de mantener toda su fragancia, es muy apreciado por los chinos de todos los tiempos. En la literatura china, la flor del ciruelo es una de las más apreciadas y cantadas, así se dice de ella: No tiene la menor intención de apoderarse de la primavera, la flor del ciruelo es la envidia de las demás flores. Tras marchitarse, se cae al suelo y se convierte en polvo, sin embargo, su fragancia permanece intacta. A través de este poema, el poeta Lu You (陆游, 1125-1210) de la dinastía Song del Sur (南宋, 1127-1279), utilizando una solitaria flor de ciruelo, expresó la admiración de los literatos por la pureza del brote. El estadista, primer ministro y poeta de la dinastía Song (宋, 960- 1279) llamado Wang Anshi (王安石, 1021-1086) escribió en una ocasión: En la esquina hay varias ciruelas, que solo florecen en invierno. Desde lo lejos ya se sabe, por su sutil aroma, que no se trata de la nieve.

Lu You: el poeta cuya alma descansa en la flor del ciruelo chino

Según registros históricos, desde la época de las dinastías del Norte (北朝, 386-581) y del Sur (南朝, 420-589), la flor del ciruelo ya comenzó a aparecer en las pinturas. En la dinastía Song del Norte (北宋, 960-1127) realizar este tipo de obras pictóricas se convirtió en toda una tendencia. Uno de los cuadros más famosos fue pintado por el monje budista Zhong Ren, del templo Huaguang en Hengyang, provincia de Hunan. Por primera vez, pintó la flor del ciruelo empleando únicamente tinta china y jugando con los diferentes tonos. Según se dice, le vino la inspiración al ver reflejada sobre el papel de su ventana la sombra de una flor de ciruelo. Zhong Ren fue considerado como el número uno pintando brotes de ciruelos, por lo que se ganó el sobrenombre de “El propietario de la casa de los ciruelos”. Al contrario de las flores de ciruelo pintadas durante la dinastía Song, las de Zhong Ren daban la sensación de prosperidad y abundancia. La mayoría de los grandes maestros pintores durante las dinastías Ming (明, 1368-1644) y Qing (清, 1644-1911), tales como Liu Shiru, Shi Tao, Jin Nong, etc. heredaron los estilos de las dinastías Song y Yuan (元, 1271-1368). En la edad moderna y contemporánea, surgieron grandes pintores de la talla de Qi Baishi, Guan Shanyun o Dong Shouping, entre otros que también se dedicaron a este estilo.

Orquídea (兰)
Orquídea (兰). Foto: 123RF.

La orquídea es una planta que posee las tres bellezas clásicas: la flor en sí misma, el sutil aroma y su delicada hoja. Suele crecer en profundas y tranquilas montañas y en el interior de los valles. Tiene un aroma tenue y cuando se balancea en el viento suave muestra unos ademanes graciosos y elegantes. Sus cualidades nobles y puras –siempre desprende un delicado olor, no se encoge ni se marchita fácilmente- le otorgan el merecido sobrenombre de “belleza solitaria del valle tranquilo”. Los antiguos chino utilizaron el sustantivo que define a la orquídea (兰, lán) como si de un adjetivo se tratara, así hay expresiones como lánzhāng (兰章, un buen artículo, escrito destacado), lányǒu (兰友, amigos con profundos sentimientos), etc. El poeta Qu Yuan (屈原, 340-278 a.C.), del Periodo de los Estados Combatientes (战国, 475-221 a.C.), escribió en una ocasión: Las orquídeas del otoño están frescas y lozanas, desde las hojas verdes se asombra su tallo púrpura. El poeta Du Mu (杜牧, 803-852), de la dinastía Tang (唐, 618-907), dejo escrito: En primavera, el arroyo está verde y claro, las orquídeas de la orilla emiten una agradable fragancia cuyo aroma exhala hasta la lluvia. Por su parte, el poeta Su Shi (苏 轼, 1037-1101), de la dinastía Song, expresó: El valle es tan profundo que no se ve dónde crecen las orquídeas, solo las percibimos gracias a la brisa que juega en el bosque y nos trae su aroma.

La orquídea es una planta que posee las tres bellezas clásicas: la flor en sí misma, el sutil aroma y su delicada hoja. Suele crecer en profundas y tranquilas montañas y en el interior de los valles.

Sin embargo, la orquídea no comenzó a plasmarse en las pinturas hasta comienzos de la dinastía Tang y fue durante la Song cuando más se extendió esta práctica. Dicen que el gran poeta Su Shi pintó una vez orquídeas rodeadas de arbustos espinosos para insinuar que esta bella flor es capaz de aguantar y tolerar a los más despreciables. Durante la dinastía Song del Sur, la gente solía pintar orquídeas para expresar la nostalgia por su hogar y por su país. En la dinastía Yuan, la orquídea mejor pintada era la de Zheng Suonan. Dicen que siempre se sentaba hacia el sur para mostrar su añoranza por la dinastía Song del Sur y nunca pintó la raíz de la flor, por lo que las orquídeas parecían volar en el aire. Alguien le preguntó por la razón, a lo que él respondió: “las tierras de la dinastía Song ya fueron conquistadas por personas de la dinastía Yuan. ¿Cómo es posible echar raíces aquí?” Mientras en la dinastía Qing, Zheng Banqiao (郑 燮, 1693-1765) fue el pintor que mejor supo reflejar la belleza de la orquídea silvestre. Zheng abogaba por ser capaz de asimilar los conocimientos transmitidos por la propia naturaleza. Incluso cultivó decenas de orquídeas y las trasplantó en las montañas para observarlas y olerlas en su entorno natural.

Foto: 123RF.

El bambú, siempre verde, recto y erguido, es la planta que más alto crece en el mundo. China es uno de los lugares de origen del bambú, por eso cuenta con abundantes recursos. Además, posee una larga historia en el cultivo y uso del bambú, pues no solo se emplea en la confección de tejidos, alimentos, para construir viviendas o como medio de transporte, sino que también está estrechamente relacionado con la cultura china. Tanto en los jiǎgŭwén (1) como en los jīnwén (2)  se ha encontrado el jeroglífico antiguo para “bambú”. En el chino moderno también hay muchas palabras relacionadas con esta planta. Los antepasados ya usaban pinceles hechos con bambú, es por eso que el caracter (3) (笔) lleva el radical de bambú (竹) en la parte superior. Por la misma razón, como los antepasados escribían sobre tablillas de bambú atadas con cuerdas de cuero formando libros, el carácter (籍, libro, registro) también lleva el radial de bambú en la parte superior. Mientras, el carácter cè (册) se refiere a la tira de bambú –o madera– en la que se escribían caracteres chinos en la China antigua, y el carácter diǎn (典), de la palabra cídiǎn (词典, diccionario, léxico) quiere decir obra o libro ejemplar del saber. 

Los antepasados creían que las cualidades del bambú eran integridad moral, tolerancia y naturaleza sencilla y honesta, elegante y fresco, de apariencia suave y tranquilo, pues según dicen “antes de brotar ya tiene los nudos (integridad) y cuando crece dentro de las nubes se hace más modesto”. A los literatos de todas las épocas les gusta el bambú. Su Shi, el gran escritor de la dinastía Song dijo que “se podía comer sin carne pero no se podía vivir sin bambú”. En la antigüedad, la gente utilizaba el bambú para embellecer la casa y el patio. No solo aporta un ambiente tranquilo y elegante, sino que también humedece el aire circundante. Según diversas investigaciones científicas, la substancia activa que segrega las hojas del bambú verde tiene un efecto hidratante para la piel.

China es uno de los lugares de origen del bambú, por eso cuenta con abundantes recursos. Además, posee una larga historia en el cultivo y uso del bambú, pues no solo se emplea en la confección de tejidos, alimentos, para construir viviendas o como medio de transporte, sino que también está estrechamente relacionado con la cultura china.

La figura del bambú en la pintura tradicional china también empezó con la dinastía Tang. Tanto al emperador Xuanzong (玄宗, 685-762), como a los pintores Wang Wei y Wu Daozi, les gustaba pintar el bambú. Su Shi desarrolló los métodos para pintar el bambú con tinta china. Posteriormente, durante las dinastías Yuan, Ming y Qing aparecieron muchos grandes pintores especializados en el bambú, dentro de los cuales, destacan Wen Keqing y Zheng Banqiao.

Flor del ciruelo (梅). Foto: 123RF.
Flor del ciruelo (梅). Foto: 123RF.

El crisantemo es una de las flores favoritas para los chinos, los cuales la cultivan desde hace más de tres mil años. Desde la dinastía Song se sigue celebrando en China una fiesta dedicada a esta flor y a su contemplación. En 1688, unos comerciantes holandeses se llevaron desde China las semillas de crisantemo a su país. En 1689, Jacob Brayne, un escritor holandés, escribió una obra titulada La gran flor famosa del Oriente – el crisantemo. A mediados del siglo XVIII, Louis de Francia llevó una especie de crisantemo a su país. En el siglo XIX, el botánico británico Fortune introdujo especies de crisantemo desde China y Japón sucesivamente para cultivar diversas variedades de crisantemo británico a través de cruces.

El crisantemo es elegante y noble, gracioso y de color brillante. Siempre ha sido considerado como el símbolo de la gran pureza y la elegancia. También es el preferido de famosos y ermitaños. El famoso poeta de inspiración taoísta llamado Tao Yuanming (陶渊明, 372- 427) escribió en una ocasión: Al recoger crisantemos bajo setos orientales, se puede contemplar la montaña sureña relajadamente.

El crisantemo es una de las flores favoritas para los chinos, los cuales la cultivan desde hace más de tres mil años. Desde la dinastía Song se sigue celebrando en China una fiesta dedicada a esta flor y a su contemplación.

La imagen del crisantemo en la pintura tradicional china apareció un poco más tarde. Xu Xi y Huang Quan de las Cinco Dinastías (907-960) dedicaron su obra exclusivamente a esta flor, aunque durante la dinastía Song pocos fueron los que la pintaron. En la dinastía Ming, surgieron muchos grandes maestros que pintaron el crisantemo, tales como Shen Zhou, Tang Yin, Chen Chun, etc., así, El cuadro del crisantemo y la piedra, una obra pintada por Chen Chun, se conserva en el Museo de la Capital, en Beijing. En la dinastía Qing también había muchos célebres pintores del crisantemo, dentro de los cuales destaca sobremanera el maestro Wu Chanshuo. Además, otros pintores modernos, tales como Qi Baishi, He Xiangning o Pan Tianshou, han dejado también muchos cuadros dedicados al crisantemo.

Qi Baishi (齐白石): El artista del pueblo

Nota:

  1. Los jiǎgŭwén (甲骨文) son inscripciones realizadas sobre huesos o caparazones de tortuga que datan de la dinastía Shang (1700-1100 a.C.).
  2. Los jīnwén (金文) son inscripciones realizadas en antiguas vasijas de bronce.
  3. El () es un utensilio que sirve para escribir o pintar, una pluma o un pincel.

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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 18. Volumen III. Mayo de 2013.
Leer este reportaje en la edición impresa

Qi Baishi, el pintor que modernizó la tradición pictórica china. Foto: Wikipedia.

Qi Baishi (1864-1957) fue un famoso pintor chino cuyas delicadas obras no solo le hicieron ganarse la fama de “artista del pueblo”, sino que además fue muy reconocido en el extranjero, especialmente entre sus compañeros de profesión occidentales como Picasso, quienes quedaron impresionados por sus cuadros.

Reportaje de
Mu Xiuwen 
牟秀文
Hubo una vez en China un famoso pintor que, aunque nació en una familia pobre y no recibió una educación formal, logró acumular gran cantidad de conocimientos pictóricos y llegó incluso a crear un estilo propio que renovó la pintura china en su camino hacia nuevas tendencias. Sus delicadas obras no solo le hicieron ganarse la fama de “artista del pueblo” (人民艺术家,rénmín yìshùjiā), sino que además fue muy reconocido en el extranjero, especialmente entre sus compañeros de profesión occidentales, quienes quedaron impresionados por sus cuadros. El mismo Picasso, al confesar su admiración por él, expresó: “cuando dibuja un pez, no hay ni un trazo para describir el agua y, sin embargo, se puede ver el río, se puede oler el aroma de sus aguas”. Su nombre era: Qi Baishi (齐白石).

Qi Bashi, dibujos. Foto: Wikipedia.
Qi Baishi, dibujos. Sus pinturas muestran su habilidad para representar las cosas mediante estructuras simples trazadas con rápidas y habilidosas pinceladas. Foto: Wikipedia.

Una infancia dura

Qi Baishi nació en Xiangtan (湘潭), en la provincia de Hunan (湖南), el 1 de enero de 1864 y falleció el 16 de septiembre de 1957 a los 93 años de edad. Su nombre original era Chunzhi (纯芝), el de cortesía Weiqing (渭青) y su apodo Lanting (兰亭). A los 27 años cambió su nombre por Huang (), el de cortesía por Binsheng (濒生), y pasó a ser conocido con el pseudónimo Baishishanren (白石山人), cuya forma simplificada, Baishi (白石), terminó convirtiéndose en su nombre artístico.

Nació en el seno de una familia de agricultores que, durante su infancia, solo pudo sufragarle medio año en una escuela privada. Además, como era muy enfermizo, sus padres lo enviaron a estudiar técnicas de artesanía para que pudiera ganarse la vida. A los 15 años comenzó con la talla de madera, iniciando así su oficio como carpintero. En su tiempo libre, seguía las instrucciones del manual de pintura del Jardín de la semilla de mostaza (芥子园), con el que aprendió a dibujar pájaros y personas. Con 27 años se convirtió en discípulo de Hu Qinyuan (胡沁园) en las materias de dibujo y poesía, por lo que dejó atrás su vida como carpintero y comenzó a ganarse la vida dibujando retratos.

Sello de Qi Baishi de la URSS. Foto: Wikipedia.
Sello de Qi Baishi de la URSS. Foto: Wikipedia.

En 1917, a los 55 años, Qi Baishi se mudó a Beijing huyendo del bandolerismo y pasó a formar parte de la “población flotante” de esta ciudad. Su objetivo era poderse ganar el sustento, sin tener recursos económicos, en la gran capital. En aquellos días sus obras reflejaban sus estudios sobre la pintura del artista Bada Shanren (八大山人). Su estilo sencillo y relajado no tuvo buena aceptación en Beijing y apenas vendió obras. En ese momento conoció a Chen Shizeng (陈师曾), un innovador pintor que ya gozaba de gran renombre en la ciudad. Los dos artistas forjaron una profunda amistad de la que ambos se enriquecieron artísticamente. Qi Baishi llegó a escribirle los versos: “Usted sin mí no podrá avanzar y yo sin usted no haré sino retroceder”. A lo que Chen Shizeng, para animarle a innovar y a no estancarse en los estilos tradicionales, respondió: “Haga su propia pintura, ¡no agache la cabeza para seguir la corriente!”. Gracias a la inspiración proporcionada por su amigo, Qi Baishi comenzó a pintar utilizando un nuevo estilo llamado “flores rojas y hojas de tinta” (红花墨叶, hónghuā mòyè) que consiguió revalorizar la pintura nacional de China.

Qi Baishi madrugaba todos los días para escribir y continuar pintando obras como La paloma de la paz (和平鸽), La flor blanca y la paloma de la paz (白花与和平鸽), La victoria de la paz (和平胜利) o Viva la paz (和平万岁). Esta serie de obras, cuyo tema principal es la paz, manifestaban el anhelo de este ya anciano pintor, algo por lo que más tarde sería premiado. En 1953, el Ministerio de Cultura de China le confirió el título de “artista del pueblo”; y en 1956, el Consejo Mundial de la Paz le galardonó con el Premio Internacional de la Paz.

Estilo pictórico propio

Se suele decir que la carrera artística de Baishi se divide en dos etapas diferentes. Un periodo que abarca hasta su llegada a Beijing a los 55 años, en el que la mayoría de sus obras eran reproducciones y copias. Y un periodo, posterior a su llegada a Beijing, marcado por haber logrado el desarrollo de su estilo propio. Sobre las bases de su propio estilo teorizó sus ideas sobre la pintura: “La distinción de una buena obra está entre el parecido y la falta del parecido, la exactitud es objeto de los gustos comerciales mundanos pero su falta es un engaño a los sentidos”.

Fue reconocido en el mundo del arte por sus destrezas pictóricas al pintar gambas, en las que se puede apreciar las diferencias de estilo de sus dos periodos pictóricos. En la etapa inicial, el trazo era realista, más bien copias de las producidas por los pintores Xu Wei y Bada Shanren, mientras que en una etapa posterior desarrolló un estilo libre y personal, por lo que las gambas alcanzaron mayor originalidad.

Por su parte, los insectos y plantas que dibujaba eran una combinación de estilo libre y realista. Dibujaba las hojas de las plantas con rápidas pinceladas y concedía un gran realismo a los insectos.

Otro motivo de sus obras eran los polluelos que, aunque contaban con muy pocos trazos, estaban dotados de un realismo que parecía darles vida.

Un hombre multidisciplinar

Baishi tenía talento en múltiples disciplinas; además de la pintura, perfeccionó las artes de la poesía, la caligrafía y el grabado de sellos. En muchas de sus obras añadió versos de su puño y letra, especialmente en algunas con contenido satírico.

Por ejemplo, en su obra El tentetieso (不倒翁), escribió: “El tentetieso lleva sombrero y abanico de funcionario, aunque lo empujes no se caerá porque está medio lleno de barro pero, si lo rompes, verás que dentro no tiene ni corazón ni humanidad”. En su obra Pescando gambas en la infancia (儿时钓虾图) añadió los versos: “Hace cincuenta años, solo era un niño, usaba algodón como cebo para pescar gambas. Hoy, hago este dibujo ya con el pelo blanco, aún recuerdo las flores del cálamo”.

Qi Baishi (齐白石)
Qi Baishi (齐白石). Foto: Wiikipedia

Anécdotas

Se dice que el famoso escritor Lao She (老舍) visitó una vez a Qi Baishi cuando este tenía 91 años para charlar con él y ambos conectaron rápido. Lao She propuso un título para que el artista le dibujara una obra: El canto de las ranas se oye a diez kilómetros del manantial (蛙声十里出山泉). El nonagenario pintor aceptó encantado el reto y comenzó allí mismo a dibujar. La obra cuenta con una ingeniosa composición en la que unos renacuajos nadan despacio siguiendo el curso de las aguas del manantial y, aunque no hay ninguna rana, se puede percibir cómo su canto resuena en el valle.

Lo que más le gustaba dibujar eran objetos familiares para sí mismo. Las obras El pez que mejor conozco (我最知鱼) y Repollo con pimientos (白菜辣椒), entre otras, están realizadas partiendo de una meticulosa observación de los objetos cotidianos.

Qi Baishi fue, en definitiva, un artista cuyo estilo pictórico se desarrolló de forma tardía. Llevó una vida de intenso trabajo, para dejar un legado de numerosas obras sobre objetos que le eran familiares y que lograban fascinar al público. No en vano fue llamado “El artista del pueblo”.


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Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Ver pdf número 39. Volumen V. Noviembre de 2016.

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